Ser o no ser:
El
debate sobre la participación del Perú
en la CAN
Por Aldo R. Defilippi,
Gerente General de la Cámara de Comercio
Americana del Perú (Amcham Perú)
Gestión de Perú
Lima, 22 de agosto de 2005
En estos
últimos días se está debatiendo la
conveniencia o no del retiro del Perú de
la Comunidad Andina (CAN). Algunos
analistas consideran que, dado nuestro
escaso intercambio comercial y bajo
poder adquisitivo de los consumidores de
dichos mercados, nuestro país debería
evaluar el retiro de la CAN. Por otro
lado, hay instituciones que defienden la
necesidad de mantener los esfuerzos para
lograr la integración andina, primero,
porque la exigen otros acuerdos de
integración comercial, como la Unión
Europea; segundo, porque muchas
inversiones y relaciones comerciales
emprendidas por empresas de varios
países andinos se han realizado bajo el
entendido de que se iban a implementar
los acuerdos de la CAN; y tercero,
porque el no cumplimiento de compromisos
por parte del Perú implicaría que los
países andinos a los que se destinan
exportaciones tomarían medidas
compensatorias. El debate planteado se
enmarca en una profunda discusión de
política comercial de sectores afectados
por la demorada apertura comercial
intrarregioanl andina. Lo cierto es que
la posibilidad de suscripción de TLCs
con países industrializados como EEUU o
la Unión Europea tienen una influencia
indudable en el proceso de integración
subregional que no se puede disimular.
Apoyamos
la firma de un TLC con los EEUU, no
solamente por la convicción de que el
comercio es la mejor herramienta a
nuestro alcance para promover
inversiones y generar trabajo e
ingresos; sino también por la firme
creencia de que una agresiva inserción
en los mercados internacionales
contribuirá al desarrollo económico en
su sentido más amplio. Bajo esa
perspectiva, estamos a favor de que el
país se integre comercialmente no
solamente con los EEUU y los países
europeos, sino también con Canadá,
Centro América, Chile, México,
Tailandia, nuestros vecinos andinos, los
de MERCOSUR, y todos aquellos que
quieran comerciar libremente con el
Perú.
El
comercio internacional, juntamente con
otras políticas estructurales, será un
instrumento que permita generar riqueza
para hacer frente a la situación de
pobreza que tanto afecta el país. A
partir de esta creencia no consideramos
oportuno menospreciar o dejar de lado el
proceso de integración en la CAN. ¿Cómo
justificar que al momento de liberalizar
el comercio por parte del Perú pateemos
el tablero andino? ¿Cómo defender una
política de apertura al comercio
internacional aplicable a unos y no a
otros? ¿Tendría lógica asumir la
competencia con países industrializados
y pedir protección frente a la
competencia regional?
Sin
embargo, a pesar de promover la
integración comercial con todos los
países, ésta debe sintonizarse con los
requerimientos de una economía global.
Para ello el Perú debe liderar en la CAN
el cambio institucional que permita a
sus integrantes insertarse exitosamente
en la economía mundial. La reformulación
del Arancel Externo Común (AEC) con
tinte proteccionista que maniata a sus
integrantes es una necesidad imperiosa,
no sólo para el Perú, sino para todos
los socios andinos. El AEC no debe
constituir una herramienta de desviación
de comercio regional a expensas de los
consumidores peruanos, sino andinos.
Paralelamente a la reestructuración
arancelaria regional, a la luz de las
enseñanzas de los TLCs, se debe iniciar
una profundización de la integración
regional en materia de inversiones,
servicios, propiedad intelectual,
políticas de competencia y derrumbar las
barreras paraarancelarias que todavía
persisten en el comercio regional. Esta
es la agenda que el Perú debe impulsar y
promocionar en la CAN.
Un tema
coyuntural que nos preocupa, como es el
alto nivel del AEC, no nos debe hacer
perder la perspectiva de la integración
andina. Nuestra propuesta a los
nubarrones y cierta esclerosis
integracionista en la región es mayor
apertura, mayor comercio e inserción de
nuestros países en la economía global.
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