Ecuador
definitivamente ha reducido en general
su nivel de aranceles. No es más un
mercado altamente protegido, como fue en
el pasado.
EXPRESO entrevistó en Cartagena,
Colombia, al nuevo canciller del
Ecuador, Benjamín Ortiz, quien ha
cambiado recientemente de lado en la
mesa de entrevistas al pasar del
periodismo a la política. Aquí sus
declaraciones.
-¿Cuál es el
balance de la Cumbre?
-La Cumbre Andina es
una reafirmación de la voluntad de estos
países de unirse. El proceso ha caminado
en los últimos 30 años adaptado a las
circunstancias cambiantes. Ahora se ve
que los plazos se están acortando y
entonces la urgencia de llegar el 2005 a
la creación de un mercado común y de
coordinar políticas exteriores. Siento
que la integración se ha reafirmado y
apretado el paso.
-Hay un debate
interno sobre el 2005 y la apertura
interna porque deben caer también los
muros de la Comunidad hacia afuera.
Sobre esto, el Perú tiene una posición
tomada: la idea de que el mercado común
debe ser lo más abierto posible hacia
afuera. ¿Cuál es la posición de Ecuador?
-La posición de
Ecuador es que este debe ser un paso en
dirección a una apertura mayor de
mercado. O sea, de ninguna manera el
espacio andino a costa del interés y las
posibilidades. Parece un ejercicio
apropiado, me parece, para acostumbrar a
nuestras economías a la intemperie de
una competencia más abierta. Ecuador
definitivamente ha reducido en general
su nivel de aranceles. No es más un
mercado altamente protegido, como fue en
el pasado. Y la apertura no se refiere
sólo a los países andinos, de manera que
más bien esta prisa de los plazos del
Grupo Andino tiene que ver con el hecho
de que, más allá de las fronteras
andinas, el mundo se está abriendo muy
rápidamente. El 2005 es un plazo que
tiene que ver también con la zona de
libre comercio de las Américas (ALCA) y
con otros elementos ante los que, más
bien, si el Grupo Andino no estuviera
apropiadamente estructurado, quedaría en
una situación extraña frente al
conjunto.
-Digamos como un
caso de proteccionismo ampliado a cinco
países que no tiene lugar en la economía
del siglo XXI.
-Así es, la economía
del siglo XXI es de grandes espacios.
Pero dentro de esos espacios hay poderes
e intereses que administran los
mercados. Ni intervencionismo, ni
proteccionismo, pero tenemos que estar
atentos a los acontecimientos para
proteger nuestras economías.
-Dentro del
mercado andino existen esos poderes
también. La Comunidad Andina exportó
internamente unos cinco mil millones de
dólares en 1998. Pero de esos cinco mil
millones, cuatro mil son exportaciones
de Colombia y Venezuela y sólo mil de
Ecuador, Perú y Bolivia sumados. De
manera que -digamos- el mercado andino
puede ser un negocio desigual, por
llamarlo de alguna manera.
-A mí me preocupa
otro hecho adicional y es que, si bien
casi el noventa por ciento de ese
comercio es manufactura -señal de que
hay nuevos productos que se están
comerciando-, también quiere decir que
gran parte de la producción está
quedándose dentro de las propias
fronteras. Es decir, que el comercio de
productos agrícolas y materias primas
básicas todavía está dentro de regímenes
altamente protegidos y con frecuencia
encuentra grandes dificultades cuando
quiere ir más allá de las fronteras
nacionales.
-¿La Cumbre ha
aportado entonces, diría usted,
significativamente al camino hacia el
2005 o parece esa una meta todavía
optimista y lejana?
-De acuerdo al texto
de la declaración presidencial aprobada,
la Cumbre puede considerarse exitosa y
satisfactoria. No hay problemas
insuperables y hay una gran voluntad de
ir adelante en una multitud de campos.
Pero yo creo que a los andinos nos sigue
enrostrando la vida nuestra capacidad de
acción. O sea, si eso se ejecutara, yo
diría que es casi maravilloso. Lo que
nos va a medir son los hechos del
futuro.
-Respecto de la
deuda externa, Ecuador ha venido
planteando a nivel de la Comunidad
Andina pedir una condonación de parte de
esa deuda que asciende a la mitad de su
presupuesto y a un cien por ciento del
PBI. ¿En la Comunidad habrá una
propuesta en algún momento respecto de
esto?
-Ese es uno de los
temas que todavía no se ha analizado.
Precisamente, esta mañana es uno de los
momentos en que podría ir el asunto a la
mesa. Fundamentalmente, el Ecuador
reafirma su voluntad de cumplir sus
compromisos externos. Otra cosa es que
el país considere que, en su caso y en
otros, el peso de la deuda afecta a los
objetivos de estabilidad macroeconómica
y es obstáculo para una mejor
integración. Pero esto siempre se
analizará en el marco del cumplimiento
de las obligaciones internacionales del
país y dentro de una consideración de
buscar sistemas y formas de alivio que,
por lo demás, han sido mencionadas por
el presidente de Estados Unidos y por
varios ministros de Finanzas. De manera
que no es un tema solamente para
Ecuador, sino para el mundo.
Civiles y
militares
-Ayer ha habido en
Colombia una situación política seria.
Como ministro de un país vecino, le
resultará difícil pronunciarse, pero las
relaciones entre civiles y militares son
un tema general a todos nuestros países.
Además, en el contexto de la guerrilla y
el narcotráfico colombianos su gobierno
ha enviado hace poco tropas a la
frontera entre Ecuador y Colombia. ¿Cómo
interpreta los hechos de ayer?
-Los hechos de ayer
me parecen un claro triunfo de la
democracia, por lo cual tanto
presidentes como cancilleres hemos visto
con satisfacción el desenlace de este
episodio que ha terminado perfectamente
dentro de la institucionalidad. Respecto
del tema interno de Colombia, creo que
la delicadeza y el respeto a la
soberanía de cada Estado nos obliga a no
hacer ningún comentario.
-Las relaciones
entre el poder constitucional y los
militares siempre son materia tensa en
todas partes. En el Ecuador hay una
historia pendiente, la de la
privatización de las empresas estatales
que los militares manejan. ¿El gobierno
está pensando en esto en el contexto de
la crisis económica actual?
-No hay un punto de
tensión. Tampoco hay una consideración
crítica respecto de las industrias
militares, y mucho menos en el Ecuador.
Las industrias militares no son tan
vastas como podía pensarse o como alguna
vez se puede haber mencionado. En
realidad, las fuerzas armadas, el
gobierno, soldados y civiles tiene la
más armoniosa relación en el tema. No
hay ningún problema a la vista.
-Hay un acuerdo
verbal -hasta ahora no ha sido
formalizado, que yo sepa- entre el Perú
y Ecuador respecto de no comprar más
armas de guerra internacional. Una
manera de ahorrar recursos importantes.
¿Esta idea podría extenderse
eventualmente a la Comunidad Andina y
más allá? ¿Los presidentes Mahuad y
Fujimori podrían plantearla a los demás
presidentes andinos y éstos, a su vez, a
los de la región? Ayer, el presidente
Mahuad -a quien mencioné el tema de
paso- contestó: "Es buena idea. Déjeme
darle vueltas".
-Sí, yo creo que en
esa respuesta nos podemos quedar en la
del presidente Mahuad. En general,
reducir el gasto en armas y
particularmente en países pobres es un
concepto positivo. Ecuador y Perú han
tenido la inteligencia, la sabiduría de
crear las circunstancias es las que se
ha hecho anuncios de que no se comprará
nada de armas en el actual período de
gobierno. De manera que eso es positivo
para el Ecuador. Si esto sirviera de
ejemplo, en buena hora.
-Respecto de la
relación con el Perú, resueltas ahora
finalmente con la firma del Acuerdo de
Paz, qué perspectivas ve en lo que se
refiere al narcotráfico y otros temas
comunes.
-Bueno, en esta
ocasión no se ha tocado el punto del
narcotráfico. Nuestra preocupación
fundamental es poner en práctica los
acuerdos de integración, cooperación y
trabajo conjunto que tenemos como
consecuencia de haber firmado el acuerdo
definitivo de paz y de haber cerrado la
frontera. En ese sentido, de la manera
más positiva y en un ambiente de
cooperación, hemos trabajado los
cancilleres y los vicecancilleres en la
formulación del cronograma de un plan de
decisiones que se ha venido trabajando y
que es fruto de un trabajo anterior.
Porque no se podía formalmente avanzar
en ningún otro campo si no estaba
cerrada la frontera. Ahora que la hemos
cerrado el 13 de mayo, y habiendo
transcurrido menos de dos semanas, el
trabajo está muy adelantado. De aquí en
adelante, vamos a intensificar el paso
y, para agosto, queremos presentar un
conjunto de realmente buenas noticias a
peruanos y ecuatorianos sobre los
resultados que van saliendo de nuestro
trabajo.