Entrevista con el Secretario General de la Comunidad Andina

Fuente: Prensa de la Secretaría General
25 de junio de 2003

En el marco del XIV Consejo Presidencial Andino, que se realizará en Colombia, el Secretario General de la Comunidad Andina, Guillermo Fernández de Soto, se pronunció sobre la importancia de este grupo subregional frente a los desafíos que impone un mundo globalizado y su rol central en la promoción del desarrollo armónico y equilibrado de la subregión para propiciar su efectiva inserción internacional.

¿Cuál es la nueva orientación estratégica de la integración?

La integración ya no es lo que fue hace 34 años. Hemos pasado de propuestas de sustitución ampliada de importaciones a un planteamiento en el que combinamos la estrategia de mercado común con la inserción competitiva en el concierto internacional.

Hoy estamos construyendo un proyecto integrador de cara a la globalización que nos permita actuar de manera conjunta en el escenario internacional. Por ello, tenemos una visión compartida de fortalecer nuestros procesos democráticos y la gobernabilidad, respeto indeclinable por los derechos humanos y lucha contra el terrorismo y el problema mundial de las drogas y sus delitos conexos, para construir un proyecto subregional más cercano a las expectativas y realidades del ciudadano.

En ese sentido, en el XIV Consejo Andino de Presidentes se rubricarán las nuevas líneas estratégicas por la que se orientará el proceso de integración e impulsarán una segunda generación de políticas que a través de una agenda multidimensional que se concentrará en el desarrollo de una agenda social, la profundización de la política exterior común, la construcción del Mercado Común, el desarrollo sostenible y la integración física de Sur América.

Todo ello, con la profunda convicción de que la integración andina es un poderoso instrumento para promover el desarrollo armónico y equilibrado de nuestros países y es la opción idónea para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

¿Cuál es el potencial de la región?

Esta pregunta me lleva a una reflexión de carácter estratégico. La Comunidad Andina tiene en la actualidad 120 millones de personas y un PIB de 300 mil millones de dólares, lo cual la constituye en un mercado nada despreciable. La Comunidad Andina unida a un Mercosur que ahora resurge con ímpetu renovado, representa 1 millón de millones de dólares de producto bruto. Un mercado de más de 400 millones de personas. Un territorio que explica un tercio de la biodiversidad del planeta y casi un cuarto del agua dulce del mundo. Somos una de las grandes plataformas continentales, en un mundo que hoy parece tan sorprendentemente unipolar, pero que estamos en la obligación de convertir en uno más multipolar, mas balanceado, con la fuerza de la Unión Europea y la decisiva emergencia de China e India.

Por ello, resulta prioritario concluir con el MERCOSUR el acuerdo de libre comercio, así sea por etapas, lo antes posible, y en todo caso previo al 31 de diciembre de 2003, y reiniciar y fortalecer el diálogo político para la consolidación del espacio suramericano.

¿Qué institucionalidad ha construido la Comunidad Andina?

A lo largo de sus 34 años de existencia, la Comunidad Andina ha establecido una importante institucionalidad que se refleja en organismos como la Secretaría General, la Corporación Andina de Fomento, el Fondo Latinoamericano de Reservas, el Tribunal Andino de Justicia, el Parlamento Andino y los Convenios Andrés Bello e Hipólito Unanue.

Este marco institucional ofrece la seguridad jurídica necesaria y las bases para generar nuevas alternativas a los profundos desafíos económicos, políticos y sociales que vive la subregión. No obstante, requiere su fortalecimiento con especial atención en la vigilancia y cumplimiento de la normativa comunitaria, y en el afianzamiento de la Secretaría General como unidad estratégica y ejecutiva de los temas centrales de la agenda multidimensional. Todo ello permitirá iniciar una segunda generación de políticas de integración que responda a las nuevas dimensiones del proceso y a las demandas de nuestros pueblos.

¿Cómo ha impulsado la Comunidad Andina el comercio intra-regional y el acceso a terceros mercados?

Naturalmente, los paradigmas económicos de hace 34 años ya no son los nuestros. Muchas de las teorías que los economistas de entonces pregonaban, ya no están en boga. Pensaban, por ejemplo, que los mercados nacionales debían ser protegidos para que crecieran, antes de abrirse al mundo en competencia. En la economía global en la que estamos, muchos de sus instrumentos ya no son posibles.

Hoy nuestro reto es fortalecer la complementariedad de nuestras economías andinas y generar nuevas oportunidades comerciales en terceros mercados. Para el cumplimiento de este propósito, tenemos que continuar abriendo nuestras puertas al mundo. En efecto, desde la década de los noventa iniciamos este proceso que le ha permitido al comercio comunitario aumentar en forma exponencial. En los 34 años de existencia hemos logrado pasar de 111 millones a casi 6 mil millones de dólares. Es decir, el crecimiento ha sido de 50 veces. Y no debemos olvidar que el 90% del comercio intracomunitario está concentrado en manufacturas que significan la generación de valor agregado y puestos directos de trabajo.

A su vez, la Comunidad Andina se ha constituido en una plataforma eficaz que ha permitido el acceso a los mercados mundiales más dinámicos, gracias a la acción conjunta de sus socios en diversos escenarios. Muestra de ello, son los beneficios obtenidos con los Estados Unidos, a través del ATPA - hoy ATPDEA -, y del SGP-Andino con la Unión Europea.

¿Cuáles son los nuevos retos internacionales a los que debe responder la Comunidad Andina?

Los nuevos problemas que afrontamos no pueden ser resueltos por cada uno de los países individualmente. Son realidades que “perforan” las fronteras, que “migran” y que, en consecuencia, requieren de un marco institucional común.

La defensa de la democracia y los derechos humanos, la lucha contra la droga y el terrorismo, la protección de la biodiversidad andina, la defensa y promoción de la amazonía, las políticas de desarme y la construcción de una zona de seguridad regional, la creación de un mercado laboral flexible y unificado, el libre tránsito de los ciudadanos, todos esos problemas son comunitarios. Ese es el desafío de nuestra política externa común.

Pero aún tenemos varios retos adicionales en el propósito de consolidar la competitividad y la relevancia de nuestros países en los nuevos escenarios de negociación hemisférica, entre ellos, diseñar y ejecutar políticas de reestructuración productiva, desarrollo de cadenas sectoriales, complementaciones productivas, así como estrategias competitivas territoriales, con el propósito de fortalecer las posibilidades del mercado andino ampliado y las asociaciones productivas de las pequeñas y medianas empresas con destino a los mercados mundiales.