Unasur

Por Simón Pachano | spachano@yahoo.com
El Universo de Ecuador
Guayaquil, 23 de abril de 2007

Tuvo un gran acierto el Gobierno cuando propuso el nombre del ex presidente Rodrigo Borja para encabezar el nuevo organismo sudamericano de integración, la denominada Unión de Naciones Suramericanas, Unasur. La trayectoria política y académica del ex mandatario era la mejor carta de presentación que tenía Ecuador ante el resto de países, como quedó en evidencia en la reunión de Venezuela donde hubo un respaldo unánime a la iniciativa ecuatoriana. Es indudable que este nuevo intento integracionista se beneficiaría con una respuesta positiva del doctor Borja. Nadie mejor que un ex presidente para desarrollar la dura tarea de búsqueda de consensos y para lograr que cada país abandone la visión parroquiana que lo encierra en sus fronteras.

Su presencia en la Secretaría de la Unión podría ser el mejor antídoto para evitar o por lo menos para reducir al mínimo los dos principales obstáculos que deberán ser superados para que la decisión de los presidentes se materialice en un verdadero proceso de integración. El primero de ellos se encuentra en la larga historia de intentos integracionistas, tanto a escala regional como subregional, que han arrojado pobres resultados y que, por esta razón pero también por otras, han creado un clima de desconfianza.

Como resultado de esta serie de intentos fallidos, cada uno de los países ha privilegiado las relaciones bilaterales como la principal vía para insertarse en el mundo globalizado, mientras los débiles intentos de negociar en bloque, como los que llevó adelante la Comunidad Andina de Naciones con la Unión Europea, aún no han cuajado y es probable que tengan un alcance muy restringido. Claro que en el fondo se encuentra un factor de mucho peso, como es la similitud de las economías latinoamericanas, que coloca a los países en condición de competidores y ahuyenta las posibilidades de cooperación.

El segundo obstáculo por vencer es el que puede derivarse del padrinazgo del presidente venezolano a este proyecto. Aunque contó con el apoyo unánime de los presidentes reunidos en Margarita, es altamente probable que muchos de ellos vean a este como uno más de los proyectos de expansión del liderazgo internacional de Hugo Chávez y del modelo que ha difundido como bolivarianismo. Resulta muy difícil trazar una línea de separación entre esta iniciativa y la historia de estos últimos años, que se ha caracterizado por constantes intervenciones del presidente venezolano en asuntos de los otros países (cuya última expresión fue el enfrentamiento con el Senado chileno pocos días antes de la reunión de presidentes). El factor desconfianza puede incrementarse significativamente si Hugo Chávez asume un papel protagónico, lo que es bastante probable si se consideran sus actuaciones previas y si se toma en cuenta que Venezuela estará interesada en hacer valer su peso especialmente entre los países andinos.

Como en todo proceso de largo alcance, la parte más compleja se encuentra en el inicio, y para que se encargue de ella le han convocado a Rodrigo Borja. Es una buena elección para el país y para el continente, aunque para él sea un sacrificio.