Unasur: más allá de la CAN y Mercosur
Por Julio César Pineda
Artículo publicado en el diario EL
UNIVERSAL de Venezuela
3 de setiembre de 2009
Más allá de lo
coyuntural y de las contingencias de la
reciente reunión de Unasur, lo
importante es el fortalecimiento de este
mecanismo de integración, último intento
de las doce naciones de Suramérica para
ingresar a la nueva política y
diplomacia multipolar del siglo XXI. Las
declaraciones de los presidentes en
Cusco en el 2004, en Brasilia el 30 de
septiembre del 2005, Cochabamba en el
2006, constituyen la base teórica de
Unasur cuando afirmaron una identidad y
ciudadanía suramericanas, desarrollando
un espacio regional integrado en lo
político, económico, social, cultural,
ambiental, energético y de
infraestructura, para profundizar la
unidad de América Latina y el Caribe. En
estos tiempos del multilateralismo, es
necesario sobrepasar la realidad del
Estado nacional hacia bloques con
espacios geopolíticos y geoeconómicos
dentro de la unidad geográfica,
histórica.
El tratado
constitutivo de Unasur fue aprobado en
Brasilia en el 2008, reconociendo los
avances del Mercosur y la CAN. Desde
1969 Suramérica optó por la integración
con la firma del Acuerdo de Cartagena,
cuando se creó el Pacto Andino y luego
la Comunidad Andina. Hoy dos Estados
andinos están fuera de la CAN, Chile
durante el gobierno del dictador
Pinochet y en el 2006 Venezuela,
retirada por el presidente Chávez. En la
CAN continúan Colombia, Ecuador, Bolivia
y Perú, pero la ausencia de Venezuela y
Chile y los nuevos conflictos de sus
integrantes mantienen a la CAN en un
letargo permanente, agravado ahora por
las tensiones entre Quito, Bogotá y
Caracas. Poco pueden hacer sus
instituciones para avanzar, tanto el
Consejo Presidencial como el Consejo de
Cancilleres, la Comisión, el Tribunal de
Justicia, el Parlamento Andino y la
Secretaría General. Es posible que ahora
en el marco jurídico y diplomático de
Unasur las naciones andinas puedan
reencontrarse.
En 1991 Argentina,
Brasil, Uruguay y Paraguay decidieron
crear su propio espacio integracionista
con el Mercosur dentro de un entorno
internacional propicio por el fin de la
bipolaridad y el fortalecimiento y
extensión de la Unión Europea, que han
tomado como modelo a seguir. La nueva
relación desde 1985 con al declaración
de Iguazú, entre Brasil y Argentina,
cambió la tradicional confrontación por
la necesaria cooperación, algo parecido
a lo decidido en 1951 con Francia y
Alemania cuando con la CECA unieron
esfuerzos en el carbón y el acero para
la construcción europea. En el 2006
Venezuela solicitó su incorporación al
Mercosur, pero su adhesión ha sido
rechazada por los parlamentos de
Brasilia y Asunción. Allí hay
independencia de poderes y los tratados
además de ser firmados por los jefes de
Estado, deben ser discutidos y
ratificados por la instancia
parlamentaria, donde el pluralismo
político exige el consenso. El Mercosur
también está en crisis, con dificultades
por la asimetría entre las dos grandes
economías de Brasil y Argentina, y
diferendos bilaterales como el de la
hidroeléctrica entre Paraguay y Brasil,
y Montevideo y Buenos Aires en la
cuestión medioambiental, lo que ha
llevado a estas dos naciones a recurrir
ante la Corte Internacional de Justicia
de La Haya.
Unasur, con 388
millones de habitantes, une los dos
sistemas subregionales, pero también
Chile, Venezuela, Surinam y Guyana.
Suman las experiencias y el acervo
comunitario latinoamericano y se orienta
bajo el paradigma UE (1982). En abril de
1998 se firmó un acuerdo marco para la
creación de una zona de libre comercio
entre CAN y Mercosur. Unasur establece
el consenso y la participación, la
cláusula democrática obliga a los
gobiernos al respeto del Estado de
Derecho y a la defensa de los Derechos
Humanos, a la cooperación económica y
energética. Como desafío fundamental se
establece la lucha contra el
narcotráfico y la delincuencia
organizada, un sistema de seguridad y
defensa regional con la prohibición de
injerencia extranjera y el control de
los gastos militares. Prioridad se le ha
dado al tema del medio ambiente,
exigencia mundial pero también mandato
constitucional en todos nuestros
Estados, con la protección de la
biodiversidad, los recursos hídricos y
los ecosistemas, además de la lucha
contra los efectos del cambio climático.
Como en la UE, se le
ha dado importancia a la creación de un
parlamento suramericano, más
representativo y participativo de lo que
han sido los parlamentos Andino,
Amazónico y de Mercosur. Un logro
fundamental será la participación de la
sociedad civil con la colaboración plena
de la ciudadanía en el proceso de la
integración y la unión suramericana.
Este organismo no es sólo para los
gobiernos y sus intereses, sino para la
protección de los pueblos y sus
derechos.
Jcpineda01@gmail.com