Entrevista: María Emma Mejía, Secretaria
General de la Unasur
"Veo a los Ejércitos sudamericanos
protegiendo los recursos naturales"
Por Fernando Gualdoni - EL PAIS
Madrid, 23 de junio de 2011
Hace poco más de un año Colombia y
Venezuela estaban al borde de la guerra.
Además, el Gobierno de Bogotá se había
granjeado las críticas del resto de
Sudamérica por permitir una mayor
presencia militar de EE UU en su
territorio. Por entonces era impensable
que un colombiano pudiese algún día
estar al frente de la Unión de Naciones
Suramericanas (Unasur), el bloque
político regional que para muchos
analistas ha superado en protagonismo a
la decana Organización de Estados
Americanos (OEA) en la resolución de
conflictos en la zona.
Pero tanto ha cambiado el panorama con
el actual Gobierno de Colombia y tanto
se ha avanzado en la integración
regional que María Emma Mejía (Medellín,
1953) ocupa hoy ese puesto con todo el
respaldo de Sudamérica.
"Creo que la Unasur ha sido clave para
que las cosas mejoren", dice Mejía, una
política y diplomática que, entre otras
cosas, fue embajadora en España,
ministra de Exteriores y antigua
candidata a la vicepresidencia de su
país. "La organización ha respondido
rápido, sin burocracia y de forma
decidida en todos los conflictos. En el
golpe de Honduras, en la crisis interna
de Bolivia, en la asonada de Ecuador y
en el enfrentamiento que hubo entre mi
país y Venezuela. Lo que toca ahora es
institucionalizar la Unasur y hacerla
perdurable en el tiempo. Esa es mi
misión", explica.
La Unasur comenzó su andadura en 2008 y
se constituyó oficialmente en marzo
pasado. Aglutina a los 12 países
sudamericanos y tiene su sede en Quito.
Aunque la Unasur es un bloque con
vocación de integración política, su
constitución estuvo siempre marcada por
el tema de la defensa. Antes de crearse
formalmente, el organismo ya contaba con
un Consejo de Defensa Sudamericano para
el intercambio de experiencia militar,
misiones de paz y la ayuda ante
desastres naturales. Ahora, consolidadas
prácticamente todas las democracias en
la región, el Consejo intenta responder
a la pregunta de cuál será el papel de
los militares.
"Veo a los Ejércitos sudamericanos, a 20
o 30 años vista, protegiendo los
recursos naturales como parte de una
nueva noción de soberanía de la que hoy
se habla mucho en las reuniones de los
ministros de Defensa. La región posee el
27% del agua dulce del continente, ocho
millones de kilómetros cuadrados de
bosques y tres de los países de la
Unasur cuentan con la mayor
biodiversidad del planeta. Todo esto
tiene que ver no solo con la defensa de
los recursos, sino con la protección de
la reserva alimentaria que posee la
región", explica Mejía.
"Creo que la idea convencional de la
seguridad fronteriza dará paso en el
futuro a una noción regional donde la
preservación de la democracia y la
defensa de los recursos serán temas
capitales. Hay naciones y las seguirá
habiendo, pero tenemos una
nación-región, por decirlo de algún
modo, que ya ha empezado a formar parte
del vocabulario de nuestros ciudadanos y
de nuestras Fuerzas Armadas", añade.
Mejía confía en que las líneas generales
de la nueva doctrina de defensa
sudamericana se perfilen en el
recientemente inaugurado Centro de
Estudios Estratégicos para la Defensa (CEED),
en Buenos Aires.
Así como Mejía sí ve a la maquinaria
militar sudamericana volcada en el
futuro a la defensa de la democracia y
los recursos, no contempla una
integración militar para operaciones
bélicas ni para la lucha contra el
narcotráfico. "La lucha contra las
drogas es la que presenta las mayores
diferencias de concepción. No veo a los
Ejércitos sudamericanos combatiendo
unidos el narcotráfico, aun cuando haya
una mayor cooperación en temas de
logística o de información".
Tampoco vislumbra una especie de OTAN
sudamericana: "No imagino una fuerza de
guerra. Los últimos conflictos
regionales se resolvieron sin disparar
un tiro y la actitud que he observado en
los 12 ministros de Defensa de Unasur es
la de preservar, por encima de las
diferencias, una zona de paz. Los países
están haciendo un gran trabajo a la hora
de hacer transparentes los gastos
militares, un tema importante para dejar
atrás viejos recelos y avanzar en la
integración no solo militar, sino en
infraestructuras y en desarrollo
social... por primera vez empezamos en
América del Sur a pensar en grande y a
desarrollar nuestras políticas".
La diplomática sí cree que los Ejércitos
de la región podrán trabajar juntos en
el caso de catástrofes naturales. "La
experiencia de la fuerza multinacional
en Haití, donde la región ha desplegado
casi 6.000 efectivos, es el mejor
ejemplo de que nuestros militares pueden
hacer un gran trabajo juntos a la hora
de hacer frente a los desastres
naturales. De hecho, a finales de este
mes los ministros de Defensa de la
Unasur se reunirán en Haití para debatir
la creación de una unidad militar
regional de emergencia, en la que la
colaboración de España será de gran
utilidad".