Un satélite libertador
Por Raúl Rolo G., Asesor legal en materia de telecomunicaciones
El Nacional
Caracas, 10 de junio de 2002

Seguramente la unión es lo que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración
Simón Bolívar

Hace 25 años se dieron los primeros pasos hacia la concreción de un sueño, pues los cinco países que integran la hoy denominada Comunidad Andina de Naciones (CAN) acordaban poner en marcha un sistema satelital común, que permitiera una mayor integración de sus pueblos en las áreas social, educativa, cultural, económica y tecnológica. Posteriormente, se llegó a la conclusión de que no habría un mejor nombre para ese proyecto integrador que el de Sistema Satelital Andino Simón Bolívar (Ssasb).

Este sueño se ha visto interrumpido y obstaculizado en numerosas ocasiones, por diversos motivos. Inicialmente, se trató de un proyecto exclusivamente estatal, dado que, en ese entonces, las empresas de telecomunicaciones eran de capital público. Paulatinamente, el sector pasó a estar compuesto por compañías privadas, actualmente representadas dentro de la empresa multinacional andina Andesat, que fue creada para operar el Ssasb, con un porcentaje de 20% para cada uno de los cinco países.

A diferencia de lo que se pensó, la ahora preponderante inversión privada, presente en Andesat, tampoco era suficiente para materializar un sistema que requería de 300 millones de dólares, en una subregión plagada por continuas dificultades políticas, sociales y económicas. Esto condujo a que debiera abrirse la participación a sociedades mercantiles constituidas en el exterior, creándose la sociedad anónima BolívarSat, en la que se unirían Andesat, la francesa Alcatel y, más recientemente, la brasileña Starone.

Por otra parte, también han debido superarse obstáculos técnicos, políticos y regulatorios. Una de las diferencias más difundidas ante la opinión pública estuvo protagonizada por la CAN y el órgano regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos de América, cuando éste asignó a un tercero una de las órbitas que se tenían proyectadas para el Ssasb, resolviéndose satisfactoriamente para los países andinos, de común acuerdo con el ente extranjero.

Desde el punto de vista de la regulación comunitaria, la CAN ha debido poner en vigencia cinco decisiones y dos resoluciones, para darle fuerza legal a los objetivos, exigencias, parámetros y beneficios esperados del sistema satelital, adaptándose progresivamente a lo que la realidad exigía.

Necesario es resaltar el papel destacadísimo que Venezuela ha desempeñado durante todo el proceso, administrando y coordinando el proyecto ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones y frente a los países que tuvieran algo que decir al respecto, siendo finalmente recompensada con el establecimiento del centro de control principal del Ssasb en su territorio.

Aunque se ha proyectado que el Ssasb pueda llegar a contar con cuatro satélites, actualmente los esfuerzos están concentrados en el lanzamiento de uno, para finales del año 2004. Este satélite permitirá la transmisión de señales de televisión y de otros servicios de telecomunicaciones de voz, video y datos, destinados a gran parte de los países del globo. Uno de los principales beneficios que los andinos percibiremos, de manera exclusiva, será contar con 7,5% del total de la capacidad del satélite, con un descuento de 30% sobre las tarifas comerciales, o 2,25% de la capacidad total de manera gratuita, para destinarla a proyectos sociales, tales como teleducación y telemedicina.

Simón Bolívar es hoy un sistema satelital, empeñado nuevamente en liberarnos, aunque esta vez no se trata de una potencia extranjera, sino del analfabetismo, de las carencias culturales y de la brecha tecnológica que puede impedir nuestra inserción en la Sociedad del Conocimiento. De este modo, casi doscientos años después, podremos acercarnos un paso más al sueño de unión del Padre de la Patria, mostrando una de las mejores caras de la globalización.