El proyecto andino: del dicho al hecho
Elsa Cardozo da Silva, Internacionalista, Prof. titular UCV
Economía Hoy
Caracas, 13 de junio de 2000

La semana pasada fueron aprobados en Lima documentos muy interesantes en el seno de la XII Cumbre Presidencial Andina, la instancia política de mayor jerarquía de este esquema de integración. Digo que interesantes por varias razones: por el contenido del conjunto de acuerdos que apuntan a la profundización de la integración económica, pero también -y muy especialmente- por los que se refieren a la política exterior común y al compromiso con la democracia. Pero lo digo sin demasiado entusiasmo, porque en los últimos años, no obstante la renovación institucional y el relanzamiento como Comunidad Andina de Naciones de 1996, ha aumentado la brecha entre lo dicho y lo hecho.

El mercado común en la mira. De entrada, llama la atención la propuesta del año 2005 como meta para el establecimiento del mercado común. Esto, a diferencia de lo que leíamos en los viejos manuales y observábamos en la práctica europea, supone el esfuerzo muy intenso de trabajar simultáneamente en múltiples asuntos: la consolidación de la zona de libre comercio; la adopción de disciplinas económicas y comerciales complementarias; el perfeccionamiento del arancel externo común; la definición y efectiva adopción de decisiones en materia de libre circulación de servicios, capitales, y personas; y finalmente, lo que es fundamental, la progresiva armonización de políticas macroeconómicas.

A esta tarea tan complicada, que parece tan centradita en los gobiernos y en sus políticas económicas, se añaden otros componentes: la reafirmación de la estrategia de regionalismo abierto para mantener la flexibilidad de las vinculaciones con otros socios comerciales; la continuidad de la vocería única en las negociaciones con Mercosur y en el desarrollo del Area de Libre Comercio de las Américas; el desarrollo de la agenda social concentrado en las regiones fronterizas; el despliegue de la política exterior común que expresamente destaca los temas de las drogas, la corrupción, la seguridad y el fomento de la confianza, los derechos humanos, así como el de la profundización de la democracia en la subregión que mereció una declaración especial, digna de reflexión aparte que dejo para después.

El temario no económico y no gubernamental. Una y otra vez hemos visto cuán difícil ha sido para el dinamismo de la integración andina que los gobiernos y las sociedades asuman activa y eficazmente los compromisos, que a todas luces no son ni exclusivamente gubernamentales, ni únicamente económicos.

Dicho de otro modo, para que esta declaración deje de ser sólo interesante y resulte efectivamente importante será necesario atender, de manera intensiva y especializada, las conversaciones y acuerdos que permitirán a los cinco países beneficiarse de un mercado más amplio y de una mayor capacidad conjunta de negociación económica. Pero ese esfuerzo, ni puede, ni debe quedarse en negociaciones y arreglos entre gobiernos, porque la construcción de un mercado común está vinculada a la armonización de políticas económicas que afectan a todas las sociedades y a sus relaciones dentro y fuera de la región; esa armonización es más que una cuestión técnica-económica y está asociada a la manera misma como cada sociedad se concibe y organiza políticamente.

Es por tanto necesario un mínimo de elementos socioeconómicos y políticos comunes: de allí el interés recurrente en vincular el proyecto de integración a prácticas y principios democráticos.

El papel de Venezuela. Al asumir la presidencia de la CAN, el Gobierno venezolano tiene ante si una responsabilidad a la vez que una oportunidad muy especiales. La Comunidad como conjunto y cada una de las cinco sociedades que la conforman, viven un momento muy difícil en el que son ostensibles los obstáculos económicos y políticos a este acuerdo; los más importantes problemas son, la aguda recesión económica y la tremenda debilidad institucional de los cinco países, que se han combinado en el pasado reciente para restar trascendencia práctica a lo dicho y a lo escrito. Ojalá esta declaración no sea sólo una pieza muy interesante, cosa que depende mucho de lo que haga y deje de hacer el Gobierno venezolano en los próximos meses.