La semana pasada
fueron aprobados en Lima documentos muy
interesantes en el seno de la XII Cumbre
Presidencial Andina, la instancia
política de mayor jerarquía de este
esquema de integración. Digo que
interesantes por varias razones: por el
contenido del conjunto de acuerdos que
apuntan a la profundización de la
integración económica, pero también -y
muy especialmente- por los que se
refieren a la política exterior común y
al compromiso con la democracia. Pero lo
digo sin demasiado entusiasmo, porque en
los últimos años, no obstante la
renovación institucional y el
relanzamiento como Comunidad Andina de
Naciones de 1996, ha aumentado la brecha
entre lo dicho y lo hecho.
El mercado común en
la mira. De entrada, llama la atención
la propuesta del año 2005 como meta para
el establecimiento del mercado común.
Esto, a diferencia de lo que leíamos en
los viejos manuales y observábamos en la
práctica europea, supone el esfuerzo muy
intenso de trabajar simultáneamente en
múltiples asuntos: la consolidación de
la zona de libre comercio; la adopción
de disciplinas económicas y comerciales
complementarias; el perfeccionamiento
del arancel externo común; la definición
y efectiva adopción de decisiones en
materia de libre circulación de
servicios, capitales, y personas; y
finalmente, lo que es fundamental, la
progresiva armonización de políticas
macroeconómicas.
A esta tarea tan
complicada, que parece tan centradita en
los gobiernos y en sus políticas
económicas, se añaden otros componentes:
la reafirmación de la estrategia de
regionalismo abierto para mantener la
flexibilidad de las vinculaciones con
otros socios comerciales; la continuidad
de la vocería única en las negociaciones
con Mercosur y en el desarrollo del Area
de Libre Comercio de las Américas; el
desarrollo de la agenda social
concentrado en las regiones fronterizas;
el despliegue de la política exterior
común que expresamente destaca los temas
de las drogas, la corrupción, la
seguridad y el fomento de la confianza,
los derechos humanos, así como el de la
profundización de la democracia en la
subregión que mereció una declaración
especial, digna de reflexión aparte que
dejo para después.
El temario no
económico y no gubernamental. Una y otra
vez hemos visto cuán difícil ha sido
para el dinamismo de la integración
andina que los gobiernos y las
sociedades asuman activa y eficazmente
los compromisos, que a todas luces no
son ni exclusivamente gubernamentales,
ni únicamente económicos.
Dicho de otro modo,
para que esta declaración deje de ser
sólo interesante y resulte efectivamente
importante será necesario atender, de
manera intensiva y especializada, las
conversaciones y acuerdos que permitirán
a los cinco países beneficiarse de un
mercado más amplio y de una mayor
capacidad conjunta de negociación
económica. Pero ese esfuerzo, ni puede,
ni debe quedarse en negociaciones y
arreglos entre gobiernos, porque la
construcción de un mercado común está
vinculada a la armonización de políticas
económicas que afectan a todas las
sociedades y a sus relaciones dentro y
fuera de la región; esa armonización es
más que una cuestión técnica-económica y
está asociada a la manera misma como
cada sociedad se concibe y organiza
políticamente.
Es por tanto
necesario un mínimo de elementos
socioeconómicos y políticos comunes: de
allí el interés recurrente en vincular
el proyecto de integración a prácticas y
principios democráticos.
El papel de
Venezuela. Al asumir la presidencia de
la CAN, el Gobierno venezolano tiene
ante si una responsabilidad a la vez que
una oportunidad muy especiales. La
Comunidad como conjunto y cada una de
las cinco sociedades que la conforman,
viven un momento muy difícil en el que
son ostensibles los obstáculos
económicos y políticos a este acuerdo;
los más importantes problemas son, la
aguda recesión económica y la tremenda
debilidad institucional de los cinco
países, que se han combinado en el
pasado reciente para restar
trascendencia práctica a lo dicho y a lo
escrito. Ojalá esta declaración no sea
sólo una pieza muy interesante, cosa que
depende mucho de lo que haga y deje de
hacer el Gobierno venezolano en los
próximos meses.