Un nuevo rumbo estratégico para la
Comunidad Andina
Por
Guillermo Fernández de Soto
Secretario General de la Comunidad
Andina
Artículo publicado en los diarios La
Razón de La Paz (5/7/03), El Comercio de
Lima (6/7/03), El Universo de Guayaquil
(7/7/03) y La República de Bogotá.
Pocos días
después de la trascendental Cumbre de
Quirama, tengo la certeza que los
Presidentes andinos lograron “alinear”
su visión estratégica en una decisión
audaz, que permite preservar el
patrimonio común construido en estos 34
años de integración andina y avanzar
hacia una segunda generación de
políticas, en el marco de una agenda
multidimensional.
En su
Declaración, aprobada por unanimidad,
los Jefes de Estado fortalecieron su
compromiso comunitario y reafirmaron la
importancia de la integración andina
como un poderoso instrumento para
promover el desarrollo de nuestros
países y contribuir a la inserción
positiva en el escenario internacional.
En un
ambiente de serena reflexión, se logró
sincerar el proceso de integración y
respaldar la propuesta de la Secretaría
General para darle una nueva orientación
al proceso de integración, alrededor de
cinco pilares fundamentales: Agenda
Social, Política Exterior Común, Mercado
Común, Integración Física de Suramérica
y Desarrollo Sostenible.
Los
Presidentes coincidieron en la prioridad
de la agenda social y en la importancia
de avanzar en metas y convergencias
específicas en materia de cohesión
social como condición de una mayor
gobernabilidad democrática.
Decidieron
continuar reforzando la dimensión
política de la integración, mediante la
intensificación de las relaciones con
terceros y la cooperación en temas
críticos como democracia, derechos
humanos, seguridad y fomento de la
confianza, terrorismo, drogas y delitos
relacionados, corrupción y crimen
organizado.
Ratificaron las metas del Mercado Común,
con un compromiso concreto para
perfeccionar la Unión Aduanera, levantar
restricciones, eliminar distorsiones y
avanzar en temas pendientes como la
libre circulación de bienes, servicios,
capitales y personas.
Los Jefes
de Estado concordaron en la importancia
de la integración física y del
desarrollo fronterizo, como estrategia
clave en el impulso de la cohesión
regional y, al mismo tiempo, renovaron
su aliento a la ejecución del proyecto
“Iniciativa para la Integración de la
Infraestructura Regional de Sur América”
(IIRSA), instrumento decisivo en la
conformación del espacio sudamericano.
Así mismo,
decidieron avanzar en el diseño y la
ejecución de programas comunitarios en
nuevos frentes estratégicos tales como
el medio ambiente y las alianzas
energéticas regionales, para potenciar
el desarrollo sostenible en la subregión.
Un total
de 16 Decisiones hicieron posible que se
desatara el proceso hacia la
conformación del Mercado Común y
afianzara la cooperación en asuntos
decisivos para la lucha contra la
exclusión social, la promoción de una
mayor gobernabilidad y la proyección
conjunta de nuestros países. Entre ellas
debo destacar la aprobación de tres
instrumentos sociolaborales que
permitirán el libre tránsito de
trabajadores en la Comunidad Andina,
garantizando su seguridad social y las
condiciones de seguridad y salud en el
trabajo; así como la adopción del Plan
Andino para la Prevención, Combate y
Erradicación del Tráfico Ilícito de
Armas Pequeñas y Ligeras, con lo cual
nos constituimos en el primer esquema de
integración en el mundo que cuenta con
un instrumento de carácter vinculante en
la materia.
Un hecho
sin precedentes en una Cumbre Andina,
fue la presencia del Presidente Lula da
Silva, quien no sólo impactó por su
visión política, sino además por la
sinceridad de su convicción de la
necesidad de trabajar conjuntamente con
la Comunidad Andina hacia la
conformación de un espacio Suramericano.
Hubo plena
coincidencia, a su vez, en que la
subregión debe jugar en todas las
plataformas de inserción internacional
posibles y que éstas no son excluyentes
en el actual contexto mundial, mientras
se preserve el acervo comunitario y la
normatividad andina. El principio de la
“geometría variable” se ratificó como el
procedimiento para avanzar al ritmo que
cada uno de los países quiera darle a su
inserción internacional.
La XIV
Cumbre Andina fue, además, una excelente
oportunidad para reforzar el diálogo y
la cooperación del Sistema Andino de
Integración y consolidar a la Secretaría
General como Unidad Estratégica y
Ejecutiva de los temas centrales de la
agenda multidimensional.
Considero
que se ha logrado ratificar la validez
del principio promovido por la
Secretaría General, para que nuestros
países cuenten en el concierto de las
naciones: “Juntos, seguimos siendo más
que separados”.