¿Comunidad
Andina para qué?
Por Mercedes Araoz,
Universidad del Pacífico
El Comercio
Lima, 3 de febrero de 2002
El formar parte activa
del marco multilateral del comercio no
tiene por qué ser inconsistente con el
establecimiento de un mercado ampliado y
un espacio económico integrado, donde
las fronteras políticas no sean
determinantes de las barreras
económicas.
La reciente Cumbre
Presidencial Andina y los compromisos
que en la Declaración de Santa Cruz de
la Sierra han adquirido los países
miembros son una muestra de que el
pragmatismo, en la búsqueda de un
desarrollo competitivo conjunto, ha
imperado en la voluntad política de los
presidentes andinos. Esto genera
visiones encontradas.
Algunos piensan que lo
importante para el Perú es la
integración al mundo y no con un grupo
de países en desarrollo con los que
todavía comerciamos poco. Esto nos
coloca un falso dilema.
El formar parte activa
del marco multilateral del comercio no
tiene por qué ser inconsistente con el
establecimiento de un mercado ampliado y
un espacio económico integrado, donde
las fronteras políticas no sean
determinantes de las barreras
económicas, sino por el contrario, sin
perder nuestras identidades nacionales
nos aproximemos a un mercado donde todos
los países andinos seamos un solo
mercado, imaginemos que en Bogotá o en
Santa Cruz o en Trujillo pudiéramos
comprar un mismo bien a precios y
calidades similares, como si
estuviéramos en un mismo país, este es
el concepto simple de un espacio
económico integrado.
Para lograr esto, los
países que deciden asociarse como lo han
hecho en la CAN, están dispuestos a
sacrificar la soberanía sobre algunas
políticas económicas, como por ejemplo
renunciar a tener aranceles diferentes
entre sí y aceptar un arancel externo
común (AEC), a diferencia de un acuerdo
de comercio preferencial o de libre
comercio que sólo significa la anulación
de aranceles entre sí, pero manteniendo
sus aranceles para terceros países
iguales.
Al aceptar, por ejemplo,
el Perú participar en el AEC de la CAN,
recupera competitividad frente a los
otros países miembros, que tenían
protecciones efectivas diferentes a
nosotros y por lo tanto mayor capacidad
de competir en nuestro mercado liberado
para ellos.
Imagínese que produce una
prenda de vestir en el Perú y que la
protección a esa prenda es de 20%, aquí
y en Colombia. Sin embargo, su
competidor compra algunos insumos no
producidos en la región a 4% y además
compra la maquinaria importada que
utiliza para coser esa prenda a 0%.
Ahora entre Perú y
Colombia acordamos eliminar los
aranceles entre nosotros, así que ahora,
la misma prenda de vestir con iguales
costos domésticos, ¿cuál cree usted que
se venderá más barata en nuestro país?
Obviamente la prenda colombiana, una
especie de competencia desleal generada
por un aplaudido acuerdo comercial entre
nuestros países.
Obviamente, tener un AEC
es el primer paso para aproximarnos a
ser un mercado ampliado, tenemos que
pensar en otras políticas como por
ejemplo, nuestra política tributaria,
impuestos al consumo o en IGV no pueden
ser diferentes entre las provincias del
país pues genera distorsiones, lo mismo
sucede entonces si entramos a formar un
mercado común con nuestros vecinos, por
lo mismo también tendremos que
aproximarnos a una política
macroeconómica (fiscal y monetaria) más
armonizada entre los países, asimismo se
facilitará la libre movilidad de bienes
y de factores, tanto de capital como
trabajadores, y se tratará de armonizar
las políticas de competencia y
sectoriales de cada país para lograr el
mercado común.
Esto es lo que se
pretende con la última declaración
presidencial andina. Para lograr una
mejor inserción al mundo con otros
socios comerciales, con más
competitividad, con economías de escala
y para atraer mayores y mejores
inversiones a nuestros países al
ofrecerles condiciones de mercado
transparentes, estables y amplios
debemos consolidar y profundizar la CAN.