Una consecuencia
inmediata de la integración es la
interdependencia entre los países
miembros y la necesidad creciente de
coordinar políticas económicas y
macroeconómicas.
En el contexto de la
integración andina, la coordinación de
instrumentos y políticas económicas
adquirió impulso sobre todo a partir de
finales de la década pasada cuando los
países adoptaron modelos de desarrollo
similares y aceleraron la apertura
recíproca de sus mercados.
Los ejemplos de
coordinación registrados en lo que va de
la presente década son múltiples: el
tratamiento a los subsidios a las
exportaciones, los regímenes comunes de
inversión y de propiedad intelectual, el
arancel externo común, que se sumaron a
otros anteriores como el de la doble
tributación.
Cada una de esas
acciones fue generando una mayor
interdependencia entre los países
andinos y determinó, como era lógico
esperar, que las medidas económicas
adoptadas en un país tengan cada vez
mayor incidencia en los otros.
En efecto, cuando el
comercio entre los países andinos era
del 4 por ciento del total exportado al
mundo, no había mayores repercusiones si
uno de ellos devaluaba. En cambio cuando
-como ahora- el comercio bordea el 14
por ciento del total y supera en algunos
casos el 20 por ciento, sucede todo lo
contrario.
Teniendo en cuenta
esta mayor interdependencia y la
necesidad de generar las condiciones
para que ésta se profundice en el camino
a la construcción de un Mercado Común
Andino, los ministros de Hacienda y
Finanzas, Bancos Centrales y
responsables de la Planeación Económica
de los países andinos, constituidos como
Consejo Asesor, acordaron reunirse
periódica y regularmente para impulsar
el proceso de armonización de políticas
macroeconómicas.
La primera reunión la
celebraron en marzo del presente año,
oportunidad en la que se planteó la
elaboración de una Agenda para la
Armonización de las Políticas
Macroeconómicas. La segunda la
realizarán este 24 de octubre, en el
curso de la cual efectuarán una revisión
de lo avanzado en estos últimos ocho
meses.
En consecuencia, no
sólo hay un reconocimiento expreso de la
importancia de la armonización sino que
existe claridad, como resultado de esa
primera reunión, acerca de los pasos que
se tienen que dar para avanzar en la
consecución de ese objetivo.
La idea es, en primer
lugar, continuar con las tareas de la
Agenda de Armonización para la próxima
Cumbre de Presidentes Andinos, que
incluiría los detalles y procedimientos
que se tendrán que seguir en el proceso
de armonización y los aspectos de la
política cambiaria, monetaria o fiscal
que deben comenzar a coordinarse.
Paralelamente se está
avanzando en el desarrollo, a nivel
técnico, de temas como la creación de un
sistema andino de información
estadística, intercambio de información
de políticas macroeconómicas,
armonización de normas de regulación
prudencial de la banca y normas
contables, doble tributación e
inversiones.
En el marco de
diversas reuniones técnicas, celebradas
de marzo a la fecha, se ha logrado
coordinar algunos procedimientos de
supervisión de los bancos; se han
establecido procedimientos de
suministro, información y divulgación de
información estadística; se ha
intercambiado información de las
políticas macroconómicas; y se ha
analizado la legislación en materia de
inversión y de doble tributación, entre
otras acciones.
Todo esto se ha
venido efectuando de acuerdo a un
cronograma y se seguirá profundizando en
cada uno de ellos. Por ejemplo en doble
tributación, luego de haberse revisado
la Decisión 40, vigente desde 1971, y
efectuado un análisis comparativo de la
legislación de los países, en el futuro
inmediato se procederá a la elaboración
de un proyecto de Decisión que la
sustituya.
Las ventajas de
actuar coordinadamente son múltiples.
Una de ellas es que están en mejores
condiciones para contrarrestar shocks
externos como el de la crisis asiática y
constituirse en una especie de colchón
protector. Frente a la disminución de la
demanda externa de sus productos, se
pueden volcar al mercado ampliado, que
además tiene la ventaja de estar
constituido fundamentalmente de bienes
manufacturados.
Esto está ocurriendo
en la práctica gracias a la eliminación
de los aranceles internos. Entre enero y
agosto del presente año, mientras que
las exportaciones de los países andinos
al mundo experimentaron una caída de
aproximadamente 18 por ciento, las
exportaciones destinadas al mercado
andino se incrementaron en alrededor del
3 por ciento.
Es por esto que no
resulta exagerado afirmar que una base
para el éxito económico de los países
andinos está en la armonización de sus
políticas.