¿América latina o Sudamérica?
Detrás de las recientes discordancias
públicas entre Brasil y la Argentina se
pierde de vista que la Comunidad
Sudamericana de Naciones es un objetivo
y un proyecto que precisa de ambos
países.
Luiz Alberto Moniz Bandeira. Historiador
y politólogo. Universidad de Brasilia
CLARIN
Buenos Aires, 16 de mayo de 2005
George Hegel, en sus clases sobre la
filosofía de la historia mundial, ha
resaltado el contraste entre la América
del Sur, católica, y la América del
Norte, tierra de sectas protestantes. Y,
diciendo que América era la tierra del
futuro, predijo una "pelea entre la
América del Norte y la América del Sur,
en que la importancia de la Historia
Universal debería manifestarse". No
explicitó qué tipo de pelea. Pero México
figuraba como un país apartado de lo que
él llamaba América del Sur.
También el escritor francés Michel
Chevalier en su libro "Lettres sur
l'Amérique du Nord" (1837) hizo una
observación parecida. Fue el político
chileno Francisco Bilbao Barquín
(1823-1865) quien en una conferencia en
París (1856) usó por primera vez el
concepto de "América latina", incluyendo
México y la América Central.
El escritor y diplomático colombiano
José María Torres Caicedo, en 1856, en
su poema "Las dos Américas", se refirió
a "la raza de la América latina, al
frente tiene la sajona raza, enemiga
mortal que ya amenaza, su libertad
destruir y su pendón" y agregó que
"América del Sur está llamada a defender
la libertad genuina, la nueva idea, la
moral divina, la santa ley de amor y
caridad", pues "el mundo yace entre
tinieblas hondas: en Europa domina el
despotismo, en América en el Norte, el
egoísmo, sed de oro e hipócrita piedad".
Después, en 1861, lanzó las "Bases para
la formación de una Liga
Latinoamericana". En el mismo año, L. M.
Tisserand llamó "L'Amérique Latine" lo
que hasta entonces se conocía, en
Europa, como "Nouveau Monde" o "Amérique
du Sud". Y el cura Emmanuel Domenech,
autor de Journal d'un Missionnaire au
Texas et au Mexique 1846-1852, consolidó
el concepto de América latina, como "le
Mexique, l'Amérique Centrale et
l'Amérique du Sud".
El concepto de América latina, usado por
Chevalier y Tisserand para mostrar las
diferencias y contrastes con la América
del Norte, pasó a integrar el
panlatinismo, idea que encubría las
pretensiones imperialistas da Francia, y
fue instrumentado para legitimar la
intervención de Napoleón III en México
(1862 -1867), estableciendo un vínculo
de identidad con Ibero-américa.
Esta forma de entender a la América
latina se distanciaba de la formulación
de Torres Caicedo, que le había dado
carácter defensivo frente a la expansión
de EE.UU., y de Francisco Bilbao, que en
"La América en peligro" (1862) no
solamente denunció el despotismo europeo
y su política de expansión como proclamó
la necesidad de defender México contra
Francia.
Solamente ganó fuerza cuando las
instituciones multilaterales lo
adaptaron, después de la II Guerra
Mundial.
El gran escritor argentino Juan Bautista
Alberdi, en el siglo XIX, siempre habló
de América del Sur, y este concepto y no
el de América latina, fue el que desde
el siglo XIX orientó la política
exterior de Brasil, cuyo entendimiento
era que había dos Américas, distintas no
tanto por sus orígenes étnicas o mismo
de idiomas, pero por la geografía, con
implicaciones económicas y políticas.
La posición geográfica de México, que
determina el sentido de su comercio (más
de un 90%) con EE.UU. y posibilita el
ingreso legal e ilegal de emigrantes
mexicanos en el mercado de trabajo
estadounidense, de donde le envían
recursos financieros, es diferente de la
de Brasil y del Mercosur en general.
Los intereses de las dos regiones son
por consiguiente distintos y tornan a
América latina un concepto genérico, sin
consistencia con la realidad
geoeconómica y geopolítica. Brasil, al
impulsar la creación de la Comunidad
Sudamericana de Naciones, tiene un
objetivo estratégico, el de hacer de
América del Sur una potencia económica y
política mundial. Y en eso, el rol de
Argentina es fundamental.
América del Sur, compuesta por doce
países, dentro de un espacio contiguo,
tiene 360 millones de habitantes, cerca
del 67% de toda la América latina y el
equivalente al 6% de la población
mundial, con integración lingüística,
dado que la casi totalidad habla
portugués o castellano.
Su población es mayor que la de EE.UU.
(293.027.571), su territorio, cerca de
17 millones de kilómetros cuadrados, es
el doble del territorio estadounidense
(9.631.418 kilómetros cuadrados), y
posee una de las mayores reservas de
agua dulce y biodiversidad del mundo, y
inmensas riquezas minerales, pesca y
agricultura.
La integración del Mercosur, con un
Producto Bruto Interno de 1.000 billones
de dólares y la CAN, más Chile, hace de
la Comunidad Sudamericana de Naciones
una potencia mundial con una masa
económica mayor que la de Alemania y muy
superior a la suma del PBI de México y
de Canadá.