Los bloques comerciales que la forman no han logrado eliminar las dificultades de integración tras años de intentarlo
La Comunidad Sudamericana, ¿ilusión o realidad?

Por Gema Velasco
Americaeconomica.com
10 de diciembre de 2004

La Comunidad Suramericana (CS) ha nacido oficialmente tras la firma de la Declaración de Cuzco. Ya tiene su partida de nacimiento y todos los documentos necesarios que la convierten en una realidad, al menos en los papeles. Pero, ¿llegará a ser algún día algo más que eso? Los países latinoamericanos tienen mucha ilusión en este proyecto aunque no hay demasiadas razones para el optimismo. Esta CS la integran los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), los del Mercosur y Chile, Guayana y Surinam. Pero ni la CAN ni el Mercosur por sí mismos han logrado la integración que esperan hacer extensiva a todo el subcontinente. Un mal presagio.

De hecho, la CS ha nacido mutilada. En un principio se planteó que nacería como una organización con sus propias instituciones -como un parlamento o un tribunal de disputas- que la dotaran de un contenido económico, pero también político y social. Sin embargo, se ha impuesto la creación de un organismo más light, sin organizaciones propias. Algunos economistas creen que este hecho impedirá contar con un mecanismo eficaz que convierta su simple formulación en una realidad con capacidad de actuar.

El acuerdo firmado en Cuzco (Perú) durante la clausura de la "III Cumbre de Presidentes de América del Sur" (que dejará de celebrarse para dar paso a las reuniones entre los gobernantes del nuevo organismo integrador) establece que las reuniones de jefes de Estado de los países que lo integran, en total 12, serán la instancia máxima de conducción política de la Comunidad.

Rifirrafe. ¿Lograrán ponerse de acuerdo? Parece complicado. Incluso en el acto del nacimiento de la CS hubo problemas, a pesar de que se trataba de un evento feliz y esperanzador. El principal desencuentro lo protagonizaron el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el brasileño, Lula da Silva.

El rifirrafe entre Chávez y Lula sorprendió a los asistentes a la Cumbre. Según asegura el diario venezolano Descifrado.com, los roces entre ambos mandatarios comenzaron después de que Chávez asegurara en unas declaraciones que la integración debía ser hecha por los pueblos y no por los intereses económicos.

El miércoles, en el transcurso de una reunión privada entre algunos mandatarios latinoamericanos, los representantes de algunos países se quejaron de que las cumbres presidenciales se estaban convirtiendo en encuentros burocráticos sin resultados concretos. Lula no estuvo de acuerdo y de paso contestó a Chávez.

El mandatario brasileño se quejó por la "ansiedad" por conseguir resultados mostrada por Chávez. En ese momento, el presidente venezolano no contestó. Lo hizo después, al salir de la reunión, ante los periodistas. Chávez aseguró que ansiedad es la que tienen los pobres y desempleados, "tal vez sea yo quien les da voz", afirmó el venezolano.

Mercosur. El enfado entre Lula y Chávez es revelador. Brasil es precisamente el principal impulsor de esta iniciativa, pero también es el más poderoso económicamente, una fortaleza que hace pensar en los problemas generados por las asimetrías entre países. Esta misma dificultad está entorpeciendo el desarrollo del Mercosur. Algo que lleva sucediendo desde 1991.

Está claro que la integración no es una tarea fácil. El Mercosur lo forman cuatro países: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. El mismo proceso con 12 países será bastante más costoso.

Las dificultades en el seno del Mercosur se han puesto en evidencia esta misma semana, a sólo unos días de la celebración de la XXVII Cumbre del Mercosur que se celebrará entre el 15 y el 17 de diciembre en Minas Gerais (Brasil). Brasil y Argentina se han enzarzado en una de sus ya habituales disputas comerciales.

Hace unos meses, el ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, fue a la capital brasileña a pedir comprensión con la necesidad de Argentina de proteger su sector industrial, en pleno proceso de recuperación. La verdad es que en un principio el país austral sí recibió esa comprensión. De hecho, Lula intentó convencer a los exportadores brasileños de que limitaran las ventas a Argentina.

Pero hay declaraciones que no pueden ocultar que entre los dos países algo falla. Esta semana, el encargado de las relaciones de Brasil con América del Sur, Luiz Felipe de Macedo, advirtió que "Brasil no puede responsabilizarse de la economía de sus vecinos". Más claro...

Además, según algunas informaciones el propio Lula, que meses antes evitó interceder en el conflicto entre las empresas brasileñas y las argentinas, ahora ha tomado una posición clara de defensa explícita de las compañías brasileñas.

Todos estos desencuentros incluso se han trasladado a la creación de la CS. Según algunas informaciones, en Brasil sentó muy mal que el presidente Néstor Kirchner no acudiera a Perú a firmar su acta de nacimiento. Algunos lo han interpretado como un intento del Gobierno de Argentina de mostrar su disconformidad con la actitud de Lula y su deseo de liderar el proceso de integración regional.

Ni siquiera las relaciones comerciales entre el Mercosur y la CAN (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) son espectacularmente buenas. El comercio entre estos dos bloques es bastante bajo. En octubre firmaron un acuerdo para iniciar un proceso de reducción arancelaria para corregir esta situación. Pero durará entre 10 y 15 años.

Parece que las dificultades para el desarrollo de la CS serán muchas. La CS tiene 361 millones de habitantes, más de 17 millones de kilómetros cuadrados de extensión, un Producto Interno Bruto que asciende a 973.000 millones de dólares (730.000 millones de euros), con exportaciones valoradas en 188.000 millones de dólares y reservas de gas, petróleo y minerales para más de un siglo.

Estas son sólo unas cuantas características de esta Comunidad que podría convertirse en una de las principales zonas económicas del mundo. ¿Será posible lograrlo? El desafío es muy grande. Tiene muchas cosas buenas pero también una muy mala. En Latinoamérica existen 220 millones de pobres, el 44% de la población, y tiene la peor distribución del ingreso del planeta.