Alegrett: Empresarios andinos no aprovechan suficientemente beneficios de la integración
Diario Gestión
Lima, 10 de diciembre de 2000

La Secretaría General de la CAN elaboró un programa de acción para el periodo 2000-2001 en materia de integración el cual ha sido avanzado con cierta lentitud, por lo que se deberán acelerar los trabajos para lograr un mercado común en el 2005. En declaraciones a Gestión, Sebastián Alegrett reconoció que el mercado andino está en niveles muy precarios de aprovechamiento y las posibilidades que ofrece son inmensamente mayores. Reconoció que el aspecto político sigue siendo fundamental en el proceso de integración.

¿Hasta qué punto los problemas políticos internos que han afrontado las economías de la subregión han distraído la atención sobre el proceso de integración?

Nuestras economías se ven afectadas ante choques externos por la situación de dependencia, la que en muchas ocasiones distrae un poco la atención a la solución de problemas internos pero pese a eso hay una dinámica propia que permite que en la medida que las circunstancias se van despejando y se vuelven un poco más favorables, haya una respuesta inmediata como la que se ha observado este año con un crecimiento del comercio andino cercano al 27%.

En el pasado se han vivido crisis políticas serias que han afectado de alguna u otra manera la evolución del proceso de integración pero poco a poco se fueron generando mecanismos que coadyuvaron a la recuperación del proceso democrático y en forma mucho más temprana que en el resto de América Latina.

En la década de los 90 las situaciones son diferentes porque afortunadamente a pesar de las crisis políticas y de la gravedad de los choques externos, vemos cómo se están solucionando las cosas en democracia y eso es muy importante.

Ciertamente esa búsqueda propias de parte de los países a algunas respuestas a sus problemas sociales y políticos repercuten en la integración pero vemos que en definitiva no anulan su marcha. Mientras más fuerte se haga esa integración, también menos vulnerables serán todas estas situaciones internas que definitivamente influyen de alguna manera y podrían retardar algunos programas, pero no van hacia un retroceso del proceso.

Fortalecimiento

¿De qué manera se puede lograr que la integración se fortalezca?

El aspecto político de la integración sigue siendo fundamental, porque cuando se habla de una integración política de lo que se trata es que nos unimos en torno a valores compartidos. En la medida que tengamos como sustento esencial de nuestra relación temas como democracia y derechos humanos, la relación será muy fuerte.

La consolidación de nuestro proceso económico pasa también por lograr esos grandes denominadores políticos.

¿Están dadas las condiciones para lograr el objetivo del mercado común andino en el 2005?

La Secretaría General elaboró un programa para los años 2000-2001 el cual ha avanzado con cierta lentitud, por lo que en el primer semestre del próximo año tendríamos que intentar acelerar cosas que ya están planteadas.

Pero en lo que creo que hemos avanzado mucho es en el tema del mercado común. Ahora se habla de la libre circulación de las personas o de apertura del mercado de capitales que jamás se habían planteado. Asimismo en el tema de los servicios se dio un salto enorme y en cierta forma los avances no han sido tan rápidos pero hemos avanzado mucho en el tema de telecomunicaciones o los programas para el desarrollo fronterizo.

¿El sector privado de los países andinos está aprovechando los beneficios de la integración?

Francamente creo que no y esto no es solamente por la falta de difusión y porque la Secretaría General no ha hecho su trabajo. Podemos hacer mejor nuestro trabajo y estamos buscando formas para aumentar la difusión del proceso de integración.

Pero si bien debemos tener mucha más difusión buena parte es desconocimiento, pero no sólo de lo que es la integración sino de cómo se manejan los negocios en los otros países, cuáles son las opciones de inversión y las seguridades que se ofrecen a los empresarios, entre otras cosas.

Ud. mencionó recientemente que las proyecciones al 2005 apuntan a un crecimiento subregional de US$ 10 mil millones. ¿Eso quiere decir que hay segmentos en el mercado andino poco explotados?

Por supuesto. El mercado andino está en niveles muy precarios de aprovechamiento y las posibilidades son inmensamente mayores. Si los empresarios se comprometen más en el tema de integración, nuestros resultados pueden ser mucho mayores que esa proyección de la tendencia. La difusión ayudará mucho al igual que la educación pero hay que hacer un trabajo en las bases del sector empresarial, continuar más allá, darle un protagonismo mayor.

De alguna manera hay que ver cómo los hombres de negocios se interesan en estas cosas y creo que eso no será una tarea imposible. Lo que ocurre es que se requiere una movilización mayor o un esfuerzo de promoción grande.

Pero algunos empresarios, al menos en el caso peruano, piensan que el mercado andino es relativamente pequeño...

Hay una equivocación en esta percepción. Algunos empresarios exportadores andinos se dirigen a otros mercados que realmente pueden ser muy interesantes y se olvidan del mercado andino, que ofrece ventajas insospechadas.

Considero que hay que hacer un trabajo más afinado en este aspecto. Tenemos algunos eventos como el Foro Empresarial que ayuda mucho a que la gente se conozca porque nada sustituye al contacto humano. Pero hay que buscar formas distintas que permitan consolidar esta relación. Se mira simplemente en los grandes mercados del norte y no pensamos lo que tenemos en nuestras narices.

¿Uniformización de aranceles?

Sebastián Alegrett señaló que el tema de la uniformización de los aranceles debemos verlo con nuevos criterios, `deslastrarlo', limpiar un poco el mecanismo actual para mejorarlo de modo tal de hacerlo más sencillo, operativo e interesante para los inversionistas.

Indicó que el arancel ha dejado de ser en la mayoría de los países un instrumento fundamental de las rentas del Estado, más bien son el Impuesto al Valor Agregado y los impuestos directos los que satisfacen las necesidades del fisco. En este caso, el arancel se convierte en un instrumento de política, que sea ágil y que pueda cambiar y adaptarse a las circunstancias, agregó.

Asimismo resaltó que puede ser un instrumento de desarrollo "teniendo presente que estamos viviendo una etapa en la que queremos insertarnos en la economía internacional y no una separación ni un proteccionismo".

Señaló que en integración todavía pesan mucho los personajes técnicos que han estado por años en las burocracias empresariales o estatales y que están reducidos a pensar en "puntitos porcentuales que se ganan aquí o se pierden acá".

Respecto a alcanzar un esquema arancelario satisfactorio para los países miembros del CAN, señaló que es un trabajo que requiere una visión compartida de cuáles son los roles que cada economía jugará.

"No veo que no podamos tener dentro de esta diversidad de estructuras económicas y de formas de inserción en la economía internacional una posibilidad de entendernos para tener este arancel a un nivel de protección acordado", refirió.

Este instrumento no es único y vemos cómo los países más liberales o supuestamente más liberales inventan cada día nuevos instrumentos que son ajenos al arancel y que afectan el acceso a los mercados como las regulaciones sanitarias, fitosanitarias, normas técnicas de calidad, derechos laborales o cuestiones ambientales; es decir, un tinglado de baterías proteccionistas que están extendiéndose por el mundo, anotó.