La Secretaría General
de la CAN elaboró un programa de acción
para el periodo 2000-2001 en materia de
integración el cual ha sido avanzado con
cierta lentitud, por lo que se deberán
acelerar los trabajos para lograr un
mercado común en el 2005. En
declaraciones a Gestión, Sebastián
Alegrett reconoció que el mercado andino
está en niveles muy precarios de
aprovechamiento y las posibilidades que
ofrece son inmensamente mayores.
Reconoció que el aspecto político sigue
siendo fundamental en el proceso de
integración.
¿Hasta qué punto los
problemas políticos internos que han
afrontado las economías de la subregión
han distraído la atención sobre el
proceso de integración?
Nuestras economías se
ven afectadas ante choques externos por
la situación de dependencia, la que en
muchas ocasiones distrae un poco la
atención a la solución de problemas
internos pero pese a eso hay una
dinámica propia que permite que en la
medida que las circunstancias se van
despejando y se vuelven un poco más
favorables, haya una respuesta inmediata
como la que se ha observado este año con
un crecimiento del comercio andino
cercano al 27%.
En el pasado se han
vivido crisis políticas serias que han
afectado de alguna u otra manera la
evolución del proceso de integración
pero poco a poco se fueron generando
mecanismos que coadyuvaron a la
recuperación del proceso democrático y
en forma mucho más temprana que en el
resto de América Latina.
En la década de los
90 las situaciones son diferentes porque
afortunadamente a pesar de las crisis
políticas y de la gravedad de los
choques externos, vemos cómo se están
solucionando las cosas en democracia y
eso es muy importante.
Ciertamente esa
búsqueda propias de parte de los países
a algunas respuestas a sus problemas
sociales y políticos repercuten en la
integración pero vemos que en definitiva
no anulan su marcha. Mientras más fuerte
se haga esa integración, también menos
vulnerables serán todas estas
situaciones internas que definitivamente
influyen de alguna manera y podrían
retardar algunos programas, pero no van
hacia un retroceso del proceso.
Fortalecimiento
¿De qué manera se
puede lograr que la integración se
fortalezca?
El aspecto político
de la integración sigue siendo
fundamental, porque cuando se habla de
una integración política de lo que se
trata es que nos unimos en torno a
valores compartidos. En la medida que
tengamos como sustento esencial de
nuestra relación temas como democracia y
derechos humanos, la relación será muy
fuerte.
La consolidación de
nuestro proceso económico pasa también
por lograr esos grandes denominadores
políticos.
¿Están dadas las
condiciones para lograr el objetivo del
mercado común andino en el 2005?
La Secretaría General
elaboró un programa para los años
2000-2001 el cual ha avanzado con cierta
lentitud, por lo que en el primer
semestre del próximo año tendríamos que
intentar acelerar cosas que ya están
planteadas.
Pero en lo que creo
que hemos avanzado mucho es en el tema
del mercado común. Ahora se habla de la
libre circulación de las personas o de
apertura del mercado de capitales que
jamás se habían planteado. Asimismo en
el tema de los servicios se dio un salto
enorme y en cierta forma los avances no
han sido tan rápidos pero hemos avanzado
mucho en el tema de telecomunicaciones o
los programas para el desarrollo
fronterizo.
¿El sector privado de
los países andinos está aprovechando los
beneficios de la integración?
Francamente creo que
no y esto no es solamente por la falta
de difusión y porque la Secretaría
General no ha hecho su trabajo. Podemos
hacer mejor nuestro trabajo y estamos
buscando formas para aumentar la
difusión del proceso de integración.
Pero si bien debemos
tener mucha más difusión buena parte es
desconocimiento, pero no sólo de lo que
es la integración sino de cómo se
manejan los negocios en los otros
países, cuáles son las opciones de
inversión y las seguridades que se
ofrecen a los empresarios, entre otras
cosas.
Ud. mencionó
recientemente que las proyecciones al
2005 apuntan a un crecimiento
subregional de US$ 10 mil millones. ¿Eso
quiere decir que hay segmentos en el
mercado andino poco explotados?
Por supuesto. El
mercado andino está en niveles muy
precarios de aprovechamiento y las
posibilidades son inmensamente mayores.
Si los empresarios se comprometen más en
el tema de integración, nuestros
resultados pueden ser mucho mayores que
esa proyección de la tendencia. La
difusión ayudará mucho al igual que la
educación pero hay que hacer un trabajo
en las bases del sector empresarial,
continuar más allá, darle un
protagonismo mayor.
De alguna manera hay
que ver cómo los hombres de negocios se
interesan en estas cosas y creo que eso
no será una tarea imposible. Lo que
ocurre es que se requiere una
movilización mayor o un esfuerzo de
promoción grande.
Pero algunos
empresarios, al menos en el caso
peruano, piensan que el mercado andino
es relativamente pequeño...
Hay una equivocación
en esta percepción. Algunos empresarios
exportadores andinos se dirigen a otros
mercados que realmente pueden ser muy
interesantes y se olvidan del mercado
andino, que ofrece ventajas
insospechadas.
Considero que hay que
hacer un trabajo más afinado en este
aspecto. Tenemos algunos eventos como el
Foro Empresarial que ayuda mucho a que
la gente se conozca porque nada
sustituye al contacto humano. Pero hay
que buscar formas distintas que permitan
consolidar esta relación. Se mira
simplemente en los grandes mercados del
norte y no pensamos lo que tenemos en
nuestras narices.
¿Uniformización de
aranceles?
Sebastián Alegrett
señaló que el tema de la uniformización
de los aranceles debemos verlo con
nuevos criterios, `deslastrarlo',
limpiar un poco el mecanismo actual para
mejorarlo de modo tal de hacerlo más
sencillo, operativo e interesante para
los inversionistas.
Indicó que el arancel
ha dejado de ser en la mayoría de los
países un instrumento fundamental de las
rentas del Estado, más bien son el
Impuesto al Valor Agregado y los
impuestos directos los que satisfacen
las necesidades del fisco. En este caso,
el arancel se convierte en un
instrumento de política, que sea ágil y
que pueda cambiar y adaptarse a las
circunstancias, agregó.
Asimismo resaltó que
puede ser un instrumento de desarrollo
"teniendo presente que estamos viviendo
una etapa en la que queremos insertarnos
en la economía internacional y no una
separación ni un proteccionismo".
Señaló que en
integración todavía pesan mucho los
personajes técnicos que han estado por
años en las burocracias empresariales o
estatales y que están reducidos a pensar
en "puntitos porcentuales que se ganan
aquí o se pierden acá".
Respecto a alcanzar
un esquema arancelario satisfactorio
para los países miembros del CAN, señaló
que es un trabajo que requiere una
visión compartida de cuáles son los
roles que cada economía jugará.
"No veo que no
podamos tener dentro de esta diversidad
de estructuras económicas y de formas de
inserción en la economía internacional
una posibilidad de entendernos para
tener este arancel a un nivel de
protección acordado", refirió.
Este instrumento no
es único y vemos cómo los países más
liberales o supuestamente más liberales
inventan cada día nuevos instrumentos
que son ajenos al arancel y que afectan
el acceso a los mercados como las
regulaciones sanitarias, fitosanitarias,
normas técnicas de calidad, derechos
laborales o cuestiones ambientales; es
decir, un tinglado de baterías
proteccionistas que están extendiéndose
por el mundo, anotó.