La Comunidad
Andina y la Unión Europea:
Hacia una nueva asociación estratégica
Por Guillermo Fernández de Soto
Secretario General de la Comunidad
Andina
Lima, 12 de diciembre de 2003
Observadores internacionales han
bautizado el siglo XXI como la época del
renacer de Europa, en un reconocimiento
de la trayectoria en espiral de la
historia. Varios argumentos de peso les
asisten en este pronóstico y una actitud
pragmática de la subregión, le indicaría
que una de las prioridades de su
política exterior debería consultar el
paso firme de esta tendencia.
Estoy
convencido que las razones que tiene la
Comunidad Andina para consolidar en los
próximos años una alianza sólida y
duradera con la Unión Europea van más
allá de simples movimientos estratégicos
dictados por la economía o la
geopolítica global. Las dos regiones
están unidas por lazos históricos
indisolubles, a través de los cuales
comparten un legado de respeto a los
principios de la democracia, los
derechos humanos, las libertades
públicas y la cohesión social. En la
reafirmación conjunta de estos
principios podría estar la clave para
hacer causa común en torno al mundo más
balanceado que estamos frente al
imperativo ético de construir en el
presente siglo.
En
respuesta a este propósito común, las
dos regiones lograron concluir
exitosamente, en octubre pasado, en
Quito, las negociaciones de un nuevo
Acuerdo de Diálogo Político y de
Cooperación, que será suscrito el
próximo 15 de diciembre, en Italia. La
rapidez con que arribaron ambas partes a
consensos en los diferentes aspectos que
forman parte del texto del Acuerdo, ha
demostrado una vez más la firme voluntad
de dar un salto cualitativo en su
relación.
Debo
asegurar, en efecto, que el nuevo
Acuerdo representa un avance
trascendental al contemplar un diálogo
estructurado en diversos frentes y
ampliar la cooperación a nuevos ámbitos
de vital importancia para la subregión
andina, como la paz y la seguridad, la
estabilidad política y social, la
gobernabilidad democrática, la
cooperación comercial y las migraciones.
Este
Acuerdo se constituye, a su vez, en un
sólido cimiento para el inicio de las
negociaciones del acuerdo de asociación,
a partir del 2004, que incorpora un área
de libre comercio.
El
compromiso de iniciar estas
negociaciones fue sugerido por el
Comisario Chris Patten en la reciente
reunión entre la Comunidad Andina y la
Troika Europea, celebrada en el marco de
la Asamblea General de la Naciones
Unidas, en septiembre de 2003. Este
acuerdo de cuarta generación resulta
particularmente acuciante en un momento
en que los beneficios derivados de las
preferencias arancelarias otorgadas a
los países andinos mediante el SGP
Droga, en reconocimiento del principio
de corresponsabilidad en la lucha contra
el problema mundial de las drogas
ilícitas, podrían verse mermados, y que
la implementación del programa de
trabajo acordado en Doha probablemente
no se logre en los plazos establecidos.
Pero además, constituye una oportunidad
propicia para producir un profundo
viraje en el actual modelo de desarrollo
de los países andinos, como condición
esencial para superar la exclusión y las
desigualdades, que están en la base de
los problemas de gobernabilidad de la
subregión.
No debe
omitirse, en este contexto, el desafío
que tienen los países miembros de la
Comunidad Andina, para recuperar su
presencia en uno de los mercados más
importantes del siglo XXI, que hoy
representa el 12% de sus exportaciones,
después de haber participado en el año
de 1990 con una cifra cercana al 20% de
sus ventas externas a la economía
mundial.
Creo que
la dimensión del relacionamiento
birregional alcanzado en la actualidad
representa un reconocimiento a la nueva
orientación estratégica de la Comunidad
Andina, que a partir del desarrollo de
una agenda multidimensional, aprobada
por los Jefes de Estado en Quirama,
permite consolidar la fuerte identidad
de intereses con la Unión Europea que
nos ha legado una historia común. De
igual manera, demuestra la vigencia del
proceso andino de integración como
instrumento para lograr una inserción
internacional de nuestros países en
diferentes plataformas.
El avance
cualitativo en el relacionamiento entre
la Comunidad Andina con la Unión Europea
requerirá ineludiblemente la
profundización de la integración
subregional. Los países andinos estamos
en la obligación de continuar haciendo
nuestra tarea.