Hasta
inicios del decenio de 1990, casi la totalidad de las papas se
producían y consumían en Europa, América del Norte y en los países
de la antigua Unión Soviética.
En 2005, por primera vez, la producción de la papa
del mundo en desarrollo - unas 161.5 millones de toneladas –
excedió el del mundo desarrollado (155.9 millones de toneladas).
China se ha convertido en el primer productor
mundial de papa. Le siguen la Federación Rusa, India, Ucrania,
Estados Unidos, Alemania, Polonia, Bielorrusia, Países Bajos y
Francia.
En América Latina y el Caribe la
producción de papa continúa en expansión.
Los mayores consumidores de papa son los
europeos y los pobladores andinos. El consumo más bajo es en África y América Latina,
pero está en aumento.
El consumo mundial está cambiando de las papas
frescas a productos elaborados con valor añadido.
Los países en desarrollo son importadores netos en
el comercio internacional de papas, cuyo valor en 2005 se calculó
en 6 000 millones de dólares EE.UU.
La industria de la papa ha aprovechado los más
importantes descubrimientos recientes sobre la genética, la
fisiología y la patología de la planta.
La papa es una planta muy fácil de cultivar que
produce más comida en menor cantidad de terreno y de manera más
rápida que ningún otro cultivo alimenticio.