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La Comunidad Sudamericana de Naciones:
Un gran programa de desarrollo descentralizado
Reflexiones
del Secretario General de la Comunidad Andina,
Allan Wagner
La Comunidad Sudamericana
de Naciones, al momento de la firma de la
Declaración Presidencial del Cusco, será la
quinta potencia mundial, con un PIB de un
trillón de dólares; la cuarta en población,
con 361 millones de habitantes; y una
superficie de más de 17 millones de km2.
Más allá de su dimensión
económica, la Comunidad Sudamericana será,
sobre todo, un gran programa de desarrollo
descentralizado de nuestros países, a través
de la creación de economías regionales
descentralizadas en las áreas de influencia
de los grandes Ejes de Integración y
Desarrollo Sudamericanos.
Estas regiones emergentes
estarán constituidas fundamentalmente por
conglomerados de pequeñas y medianas
empresas urbanas y rurales, que podrán
proyectarse hacia los mercados interiores
del continente y hacia las dos grandes
cuencas mundiales.
Por todo ello, la
Comunidad Sudamericana será un proceso de
integración con inclusión social que
mejorará cualitativamente nuestro
desarrollo, brindará sustento real a los
procesos de descentralización de nuestros
países, fortalecerá la cohesión social y la
gobernabilidad democrática, y dará calidad a
nuestra inserción internacional.
La Comunidad Sudamericana
se construirá a través de de la convergencia
progresiva de la CAN y el MERCOSUR, sumando
a Chile. Guyana y Surinam, también
sudamericanos, estarán asociados al proceso.
Se contará, además, con el concurso de
organizaciones regionales como la ALADI, la
OTCA y el SELA.
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Esto significa que no se
partirá de cero sino de las fortalezas
existentes, como son esos dos procesos de
integración subregional, que deberán
armonizar y redimensionar gradualmente, en
el ámbito sudamericano, su normativa y
programas a través del trabajo conjunto de
sus órganos e instituciones.
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La CAN aportará
aproximadamente una tercera parte del
mercado sudamericano, el mayor potencial en
energía y grandes recursos en materia de
biodiversidad y agua, entre otros. Además,
la CAN tiene el mayor desarrollo jurídico e
institucional y considerable avance como
proceso de integración regional en los
campos político, económico y social.
Igualmente, la CAN, junto con Chile, serán
la bisagra entre la Comunidad Sudamericana y
el Asia-Pacífico.
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Por consiguiente, el
aporte de la CAN a la construcción de la
Comunidad Sudamericana va más allá de su
actual dimensión comercial, por lo que será
fundamental para la concreción y
proyecciones de la nueva Comunidad.
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También existen procesos
en marcha de gran importancia que darán
fundamento a la nueva Comunidad, tales como
el programa de desarrollo de la
infraestructura de la integración
sudamericana IIRSA, y el acuerdo de libre
comercio entre la CAN y el MERCOSUR.
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En el caso de IIRSA, los
países sudamericanos han completado la etapa
de diseño y planificación de los diez
grandes Ejes de Integración y Desarrollo
Sudamericanos. Dentro de los 350 proyectos
que componen el programa, se ha identificado
32 “proyectos ancla” (es decir, los
fundamentales para estructurar los ejes
troncales) por un monto de US$ 4.200
millones, a ser ejecutados en un lapso de
cinco años. Esta cartera de proyectos y el
programa acordado serán entregados a los
Presidentes en la Cumbre Sudamericana para
su aprobación.
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La etapa próxima de IIRSA
será la de ejecución de los mencionados
“proyectos ancla”. El desarrollo de
mecanismos financieros innovadores será
esencial para llevarlos a cabo, además de
los créditos de CAF y BID. Igualmente, se
deberán iniciar los llamados “procesos
sectoriales” que consisten en crear
normativas especiales, fortalecer las
instituciones regionales e impulsar las
iniciativas empresariales en las áreas de
influencia de los Ejes a fin de ir
poniéndolos en valor. Esa será una tarea
donde la CAN y el MERCOSUR podrán cumplir un
papel importante.
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Los acuerdos de libre
comercio CAN-MERCOSUR y el Perú-MERCOSUR
entrarán en vigencia el 1 de enero de 2005 y
liberará de inmediato el 80% del comercio
entre ambos bloques. El 20% restante, que
incluye productos sensibles, especialmente
agrícolas se liberará en un plazo de 14
años. Esto llevará a una dinamización
inmediata del comercio regional y es
importante que Chile complete cuanto antes
su red de acuerdos de libre comercio con los
países andinos a fin de tener una zona de
libre comercio sudamericana.
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En virtud de tales
acuerdos, las cadenas productivas andinas
tendrán la oportunidad de dimensionarse a
nivel sudamericano para mejorar su
productividad y competitividad
internacional, resolviendo los problemas de
mercado que actualmente observan. Igualmente
el sector servicios podrá encontrar nuevas
dimensiones para su expansión, incluyendo
las inversiones, banca y el turismo.
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Las 14 ciudades-región
andinas, identificadas como altamente
activas en el proceso de integración
subregional, están llamadas a constituirse
en la vanguardia de la construcción del
espacio sudamericano integrado. Por estar
constituidas principalmente por pequeñas y
medianas empresas, al igual que las regiones
que emergerán a lo largo de los Ejes
sudamericanos, contribuirán a fortalecer y
mejorar la calidad de nuestro desarrollo e
inserción internacional.
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Se puede considerar que
en 15 años habrá cambiado el mapa de
Sudamérica, con una nueva economía política,
una nueva demografía, una nueva ubicación en
el mundo y, esperamos, una nueva democracia
más plena y participativa.
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