Impacto del ALCA en la Comunidad Andina
Consideraciones para
definir una estrategia de negociación conjunta
desde la perspectiva colombiana1
Por Manuel José Cárdenas
Ex
Miembro de la
Junta del Acuerdo de Cartagena, Viceministro
de Relaciones Exteriores, Viceministro de
Industria, Comercio y Turismo, Director
Ejecutivo del BID, Embajador de Colombia ante
la Unión Europea, Bélgica, Luxemburgo, Uruguay
y ALADI, y actualmente cumple funciones de
consultoría
Presentación
La Comunidad
Andina deberá adelantar en los próximos años
cuatro grandes negociaciones de gran
trascendencia para sus países miembros:
-
Participación
en una nueva Ronda de Negociaciones
Comerciales Multilaterales, las cuales
deberán lanzarse entre el 9 y 13 de
noviembre del presente año en la ciudad de
Doha, Qatar, en el ámbito de la Organización
Mundial del Comercio.
Mientras que las
tres primeras negociaciones se trata de
negociaciones tradicionales entre socios
comerciales, en las cuales cada una de las
partes conserva su individualidad y autonomía,
las negociaciones para la creación del ALCA
pueden significar que está última absorba
parcialmente a la Comunidad Andina.
Teniendo en
cuenta, por lo tanto, que las negociaciones
para la creación del ALCA revisten
características singulares y son de especial
importancia para la Comunidad Andina, así como
para sus países miembros, el presente trabajo
busca hacer una examen de la estrategia global
que debería asumir Colombia en estas
negociaciones, teniendo en cuenta los
objetivos del ALCA, con el fin de definir una
estrategia para la preservación de sus
intereses comunes.
Con este
propósito se divide el presente trabajo en las
siguientes partes:
I.
Regionalismo abierto
II.
Política Exterior Común de la Comunidad Andina
III.
Características de las negociaciones
hemisféricas
IV.
Consecuencias de
las negociaciones del ALCA para la Comunidad
Andina
V.
Impactos
comerciales del ALCA en los países de la
Comunidad Andina
VI.
Tendencias riesgos,
riesgos y oportunidades de las negociaciones
I.
REGIONALISMO ABIERTO
Las relaciones
internacionales se desarrollan en un escenario
nuevo y en permanente evolución. Estamos
siendo testigos de los cambios radicales que
han ocurrido en los últimos años en el mundo
los cuales han debilitado las estructuras
existentes desde la Segunda Guerra Mundial, e
implicado la instauración de un nuevo sistema
de organización de la producción y de la
acumulación de capital basado principalmente
en las nuevas tecnologías de la información.
Ante esas nuevas
realidades, y como respuesta a la creciente
globalización, los países de América Latina
han realizado ingentes esfuerzos para mejor su
inserción en la economía internacional a
través de programas para impulsar la
competitividad internacional de sus bienes y
servicios.
A mediados de la
década de los años ochenta los acuerdos de
comercio intraregional no representaban un
papel relevante en ese proceso y por el
contrario eran acuerdos cerrados que buscaban
más favorecer un proceso ampliado de
sustitución de importaciones que una mayor
inserción en la economía internacional.
La CEPAL
sostuvo, al iniciarse la década del 90, que
los compromisos de integración podrían ser no
solo compatibles sino complementarios con los
objetivos de lograr crecientes niveles de
competitividad internacional. Esta posición
dio origen al "regionalismo abierto" que
implico la modificación de los compromisos de
integración para hacerlos acuerdos abiertos.2
Lo que
diferencia al regionalismo abierto de la
apertura es que comprende un elemento
preferencial, reflejado en los acuerdos de
integración y reforzado por la cercanía
geográfica y la afinidad cultural de los
países de la región.
Con todo y
teniendo en cuenta de todas maneras que la
globalización al mismo tiempo que ofrece
grandes oportunidades significa grandes
riesgos para los países en desarrollo,
principalmente desde el punto de vista social,
el regionalismo abierto, se justifica también
como la mejor opción para enfrentar un entorno
externo desfavorable para los países de la
región, ya que al menos preserva el mercado
ampliado para los países miembros de acuerdos
de integración subregional.
II. POLÍTICA EXTERIOR COMÚN DE LA COMUNIDAD
ANDINA
La Política
Exterior Común de la Comunidad Andina fue
definida por los Cancilleres Andinos mediante
la Decisión 458, que señala los principios y
objetivos de la misma, y las Decisiones 475,
476 y 499, que establecen los procedimientos
para su ejecución y seguimiento. Al Consejo
Andino de Cancilleres le corresponde definir
la Política Exterior Común y a la Comisión
ejecutar esa Política en los aspectos de su
competencia, particularmente en lo que tiene
ver con las negociaciones comerciales.
Uno de los
principios claves de la Política Exterior
Común es su gradualidad. Busca el
establecimiento de un diálogo político
comunitario sobre los principales temas de
interés para la subregión que pueden conducir
a una acción comunitaria conjunta. Se adelanta
por ámbitos geográficos, ocupando un lugar
especial los Estados Unidos con la basta
temática de la Cumbre de las Américas, en la
que el tema de la Area de Libre Comercio es
uno de los principales.
Es precisamente
con base en los principios del regionalismo
abierto que la Comunidad Andina ha venido
ejecutando una estrategia global de
negociaciones comerciales especialmente con
los países latinoamericano y del Caribe, que
se extienden también al Hemisferio, a la Unión
Europea y a la OMC.3
El Area de Libre
comercio de las Américas (ALCA) significa, en
términos de mercado, 780 millones de
habitantes, 10.000 billones de dólares de
Producto Bruto, lo que equivale a un tercio
del producto bruto mundial, y más del 20% del
comercio global. En 1999, un 65% de las
exportaciones andinas se destinaron a los
demás países del ALCA y un 60% de sus
importaciones se originaron en los mismos. Es
decir que el ALCA es el principal destino de
las importaciones y de las exportaciones
andinas.
La Secretaría
General de la Comunidad Andina al examinar los
desafíos andinos frente al contexto
internacional ha hecho las siguientes
consideraciones sobre las relaciones
hemisféricas, que tienen que ver claramente
con la estrategia de regionalismo abierto: "El
actual panorama internacional, en la que la
globalización económica coexiste y se
retroalimenta con un orden mundial
estructurado en lo político y en lo social, en
el cual las potencias buscan afianzar sus
esferas de influencia mientras compiten por la
supremacía y el poder económico mundial, se
refleja en la dinámica de las relaciones
regionales a través de fuerzas de atracción
que actúan sobre los países latinoamericanos y
los intentos de estos de agruparse para
participar de la manera más beneficiosa
posible - o, al menos, la menos perjudicial-
dentro del complejo contexto internacional,
todo lo cual actúa como un importante
fededador externo o fuerza catalizadora
para impulsar y profundizar la integración
andina." Y más adelante sostiene lo siguiente,
refiriéndose a la vulnerabilidad y dependencia
de América Latina frente a los Estados
Unidos". El proyecto hemisférico, constituido
por el nuevo interamericanismo de las Cumbres
de las Américas y el ALCA tendería, en ese
contexto, aumentar la dependencia y a no crear
relaciones de interdependencia y mutuo
beneficio, en la medida de que los países de
la Comunidad Andino no establezcan vínculos
externos suficientemente poderosos para
compensar esa relación gravitante y
fortalezcan las bases de una mayor autonomía
interna."4
Los Presidentes
han acordado, que con base en los principios
del regionalismo abierto, la Comunidad Andina
participe en forma conjunta en las
negociaciones para la creación del ALCA y con
vocería única. En punto 24 del Acta de
Carabobo, suscrita durante el XIII Consejo
Presidencial Andino, que se celebro en esta
ciudad los días 23 y 24 de junio, los
Presidentes "encomendaron al Consejo de
Ministros de Relaciones Exteriores y a la
Comisión Andina para que, dentro de sus
respectivas competencias y con el apoyo de la
Secretaria General, profundicen en la
elaboración, ejecución y seguimiento de una
estrategia comunitaria en el marco de las
Cumbres de las Américas. En particular, se
deberá asegurar que las negociaciones del ALCA
conduzcan a la formulación de un acuerdo que
contemple condiciones para una participación
equitativa de los países andinos, atendiendo a
los diferentes niveles de desarrollo y el
tamaño de las economías."
Por su parte
Colombia, bajo la orientación del Ministerio
de Comercio Exterior, como se precisará en la
parte VI de este documento, ha venido
estableciendo una estrategia para participar
en las negociaciones del ALCA como parte del
Plan Estratégico Exportador, que como es
obvio, al haberse acordado una negociación
conjunta con la Comunidad Andina, no debe
limitarse a determinar los intereses
nacionales sino que debe contemplar también su
contribución a la fijación de la posición
negociadora regional.
Los intereses
generales de Colombia en esta negociación son:
III.
CARACTERISTICAS
DE LAS NEGOCIACIONES HEMISFÉRICAS
El punto de
partida de las negociaciones del ALCA está
dado por las directivas emanadas de la IV
Reunión Ministerial de Comercio (San José de
Costa Rica, 19 de marzo de 1998). Allí se
expresan los objetivos generales, los
objetivos instrumentales y algunas pautas para
el desarrollo de dichas negociaciones, las
cuales han venido siendo complementadas en las
siguientes reuniones ministeriales.
a. Objetivos
generales
El numeral
cuatro de la Declaración Ministerial citada
establece que "el ALCA será negociado teniendo
en consideración la amplia agenda social y
económica contenida en la Declaración de
Principios y en el Plan de Acción de la Cumbre
de las Américas, suscrita en Miami en
diciembre de 1994, con vistas a elevar los
niveles de vida, a mejorar las condiciones
laborales de todos los pueblos de las Américas
y a proteger mejor el medio ambiente".
La decisión de
hacer público el borrador preliminar del
Acuerdo ALCA es una muestra clara del
compromiso colectivo de los gobiernos de la
región de garantizar la mayor transparencia en
el proceso de negociación y con una
comunicación creciente y sostenida con la
sociedad civil.
b. Objetivos
instrumentales
Se trata de
crear una zona de libre comercio de bienes y
un esquema de integración para el comercio de
servicios y las inversiones. El párrafo b) del
apartado "Objetivos Generales" del Anexo I así
lo indica: "Establecer un área de libre
comercio en la que serán progresivamente
eliminadas las barreras al comercio de bienes
y servicios y la inversión, concluyendo las
negociaciones a más tardar en el año 2005 y
alcanzando avances concretos hacia el logro de
ese objetivo para el final de este siglo". El
Anexo II proporciona algunos detalles
adicionales, con respecto a los bienes, los
servicios y las inversiones.
Con respecto a
los bienes, en el apartado "Acceso a mercados"
se afirma el objetivo de "eliminar
progresivamente los aranceles y las barreras
no arancelarias, así como otras medidas de
efecto equivalente, que restringen el comercio
entre los países participantes". En tal
sentido, como en principio debe ocurrir en las
zonas de libre comercio, "todo el universo
arancelario estará sujeto a negociación" y "se
podrán negociar diferentes cronogramas de
liberalización comercial". Acerca de la
inclusión de "todo el universo arancelario"
sería erróneo interpretar que está excluida la
posibilidad de introducir excepciones en los
programas de liberalización, pues ello
contravendría la teoría y la práctica
generalizada en materia de integración
económica
Con respecto a
los servicios, se indica el objetivo de
"establecer disciplinas para liberalizar
progresivamente el comercio de servicios, de
modo que permita alcanzar un área hemisférica
de libre comercio, en condiciones de
certidumbre y transparencia".
Con respecto a
las inversiones, inicialmente no se formula un
criterio para fijar preferencias regionales en
el trato ni se hacen diferencias entre
inversiones directas y de cartera. Dice el
apartado correspondiente que el objetivo será
"establecer un marco jurídico justo y
transparente que promueva la inversión a
través de la creación de un ambiente estable y
previsible que proteja al inversionista, su
inversión y los flujos relacionados, sin crear
obstáculos a las inversiones provenientes de
fuera del Hemisferio".
c. Pautas para
el desarrollo de las negociaciones
La Declaración
expresa que el Comité de Negociaciones
Comerciales (CNC), erigido en esa misma
reunión ministerial "tendrá la responsabilidad
de guiar el trabajo de los grupos de
negociación y de decidir sobre la arquitectura
general del acuerdo y de los asuntos
institucionales". Dicho texto señala los
principales marcos de referencia para una
inserción no traumática de las economías
latinoamericanas en este proceso de
integración. En tal sentido se destacan cuatro
aspectos:
-
El Acuerdo,
según lo ratificado por la V Reunión de
Ministros (Toronto, Canadá, 4 de noviembre
de 1999) ha de constituir un compromiso
único ("single undertaking"). Ello implica
la negociación simultánea a todo lo largo y
ancho de la materia objeto de concesiones y,
consecuentemente, la inclusión de los
compromisos en un mismo texto.
-
La Declaración
de San José indica que "el trabajo de los
diferentes grupos (de negociación) puede
estar relacionado, como en el caso de la
agricultura y acceso a mercados; servicio e
inversión; políticas de competencia y
subsidios, antidumping y medidas
compensatorias; entre otros. El CNC
identificará los vínculos y definirá
procedimientos apropiados para asegurar una
efectiva coordinación".
-
"El ALCA puede
coexistir con acuerdos bilaterales y
subregionales en la medida en que los
derechos y obligaciones bajo tales acuerdos
no estén cubiertos o excedan los derechos y
obligaciones del ALCA" (Numeral 9 de la
Declaración de San José). En desarrollo de
lo anterior, en el Anexo I, dentro de los
Principios Generales, establece en su
ordinal g) que: "Los países podrán negociar
y aceptar las obligaciones del ALCA
individualmente o como miembros de grupos de
integración subregional que negocien como
una unidad". Los textos aludidos señalan dos
cuestiones conexas. Por un lado, se plantea
la posibilidad de unificar la personería
(establecer litisconsorcios) dentro de los
procedimientos de negociación. Así, se
podrán agrupar, a modo de bloques, a los
países vinculados por compromisos de
integración relevantes (en principio, todas
las uniones aduaneras por su condición de
tales y, eventualmente, aquellas zonas de
libre comercio subregionales en la medida
que se incorporen al ALCA cuestiones sobre
las cuales los países miembros de aquellas
zonas de libre comercio hubiesen asumido
posiciones uniformes o conjuntas). Por otro
lado, los compromisos asumidos en el ALCA
podrán coexistir con otros compromisos de
integración más profundos o ambiciosos entre
pares o grupos de países. Al respecto, los
problemas para los países miembros de la
Comunidad Andina serán de dos órdenes: a) La
definición de los criterios a seguir en la
unificación de la personería durante las
instancias negociadoras del ALCA y b) la
determinación de las medidas de extensión y
profundidad en los acuerdos subregionales
que a su vez se plantearán en el ALCA como
límites insalvables a la asunción de
compromisos dentro de esta negociación
hemisférico
-
En el texto
principal de la Declaración Ministerial de
San José también se lee la siguiente
orientación: "Al diseñar el ALCA tendremos
en cuenta las diferencias en los niveles de
desarrollo y el tamaño de las economías de
nuestro Hemisferio para crear oportunidades
para la plena participación de las economías
más pequeñas y aumentar su nivel de
desarrollo". Esta preocupación se reitera en
distintos puntos de la Declaración y sus
anexos. De allí pueden extraerse dos
observaciones preliminares. En primer lugar,
el reconocimiento de los niveles de
desarrollo introduce en la negociación el
tema de los tratamientos diferenciales y
preferenciales. Particularmente a propósito
de las economías más pequeñas se abre la
posibilidad de una ponderación jurídica no
sólo de las preferencias sino también de los
posibles daños ocasionados por el
incumplimiento de los compromisos a ser
asumidos y un consiguiente régimen
(diferencial) de compensaciones. En segundo
lugar, el reconocimiento de distintos
niveles de desarrollo permitiría justificar
no sólo determinados términos de "no
reciprocidad" entre los países de mayor
desarrollo relativo (Estados Unidos y
Canadá) y los de menor desarrollo, sino
también la adjudicación de tratamientos
diferenciales (y quizás preferenciales) en
las relaciones entre países pertenecientes a
aquélla y esta categoría con países que en
el marco del ALCA puedan ser considerados
como de desarrollo intermedio. Sin embargo,
debe advertirse que hasta el momento esta
cuestión no ha merecido un análisis
sistemático
d. Estructura y
evolución de las negociaciones
La IV Reunión
Ministerial de Comercio (San José, Costa Rica,
9 de marzo de 1998)
acordó la
creación de nueve Grupos de Negociación
(Acceso a los Mercados, Agricultura, Inversión
Extranjera, Servicios, Compras del Sector
Publico, Propiedad Intelectual, Subsidios
Antidumping y Medidas Compensatorias, Política
de competencia y Solución de Controversias).
Igualmente la creación de cuatro Comités
Especiales (Sociedad Civil, Economías
Pequeñas, Comercio Electrónico y Asuntos
Institucionales)
La V Reunión
Ministerial de Comercio (Toronto, Canadá, 4 de
noviembre de 1999), acogió las orientaciones
institucionales formuladas por el Comité de
Negociaciones Comerciales (CNC), en particular
el acuerdo y avance logrado para la puesta en
práctica de los programas de trabajo para cada
uno de los nueve Grupos de Negociación y de
los Comités; el establecimiento y
funcionamiento de la Secretaría
Administrativa, con sede inicial en Miami, el
avance en la elaboración de reglas y
procedimientos para conducir las
negociaciones; y la creación de un Subcomité
del CNC sobre Presupuesto y Administración
para fortalecer la gestión financiera de las
negociaciones.
f. Futuro de las
negociaciones.
El 3 de julio de
2001 se conoció el primer borrador del
proyecto de Acuerdo.6
En noviembre del
presente año deben estar definidos los
lineamientos para la aplicación del trato
especial y diferenciado (TED). En abril de
2002 las modalidades y procedimientos de las
negociaciones y en agosto de ese mimo año el
segundo borrador del Acuerdo. En enero del año
2005 deberán estar terminadas las
negociaciones para que el Acuerdo entre en
vigencia en diciembre de ese mismo año.
IV. CONSECUENCIAS
DE LA NEGOCIACIÓN DEL ALCA PARA LA COMUNIDAD
ANDINA
De acuerdo con
lo anterior el proyecto de constitución de un
Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)
introduce un cambio radical en el marco en el
cual los países del Hemisferio negocian entre
ellos acuerdos de liberalización preferencial
y de integración económica, con diferentes
grados de profundidad y alcance. Este cambio
surge de dos aspectos centrales del ALCA: por
un lado, se trata de un proyecto que incluye a
todos los países del Hemisferio (excepto
Cuba); por otro, el proyecto del ALCA implica
la constitución de una zona de libre comercio
típica de los años 90, o sea, cuya agenda de
negociaciones contempla no solo temas
exclusivamente comerciales sino también temas
que se relacionan en forma indirecta con el
comercio: inversiones, política de
competencia, entre otros. En consecuencia, se
trata de un proyecto de zona de libre comercio
de nueva generación, que se acerca a las
propuestas ya practicadas en el ámbito
subregional o bilateral en el Continente, como
el NAFTA, el Grupo de los 3 y otros acuerdos
bilaterales firmados en el ámbito de la ALADI.
Del primer
aspecto surge que el ALCA tiene, por lo menos
potencialmente, la capacidad para "absorber"
la vasta red de preferencias comerciales
tejida a lo largo de las últimas décadas entre
los países del Hemisferio y, en especial,
entre los miembros de la Comunidad Andina.
Del segundo
aspecto se deduce que el Acuerdo hemisférico
"competirá" con los acuerdos vigentes, tanto
en lo que se refiere a las preferencias
comerciales como en lo relativo a las normas y
disciplinas aplicables a las políticas
comerciales y no comerciales. Como se acordó
en 1998 en la Declaración de San José los
acuerdos subregionales o bilaterales que sean
más profundos y/o de más alcance que el del
ALCA – o esquemas de liberalización y/o
disciplinas y normas que tengan estas
características- se mantendrán vigentes,
incluso después de la entrada en vigencia de
éste.
En estas
circunstancias la estrategia de negociación
que asuma la Comunidad Andina en el ALCA no
debe ser simplemente la que se adopte en la
negociación de cualquier acuerdo comercial con
el fin conseguir determinadas preferencias
comerciales que permitan un mejor y más fácil
acceso de sus bienes y servicios sino que
tiene que ser más amplia y profunda y
concebirse como un proceso complementario y
convergente
Por eso no
comparto la opinión de que "en la medida que
la Comunidad Andina viene adelantado
negociaciones con otros bloques y países de la
región debemos tener de presente que las
negociaciones dentro de ALCA serán básicamente
con Estados Unidos y Canadá" con el fin de: a)
consolidar el acceso preferencial a estos
mercados, convirtiendo en compromisos
multilaterales las preferencias recibidas
unilateralmente a través de la Ley de
Preferencias Andinas (APTA), que excluye no
solo a importantes productos sino también a
Venezuela, y del Sistema Generalizado de
Preferencias (SGP) y b) la adopción de
disciplinas más estrictas que las existentes
en la OMC en lo que se refiere a las barreras
para-arancelarias, con el fin de evitar que a
través de estos mecanismos se impida el acceso
a los productos andinos7.
La estrategia de la Comunidad Andina debe
comprender también un examen de aquellas
corrientes de comercio y de los aspectos del
proceso de integración que vale la pena
preservar, conservar, profundizar y ampliar
para favorecer el desarrollo económicos y
social de sus países miembros.
a. Aspectos que
hay que profundizar
Con este
propósito es conveniente recordar que la
Comunidad Andina es una unión aduanera
imperfecta, cuyos países miembros han creado
una zona de libre comercio, habiendo liberado
totalmente los productos originarios de sus
países miembros, y establecido un Arancel
Externo Común frente a terceros. Este Arancel
lo aplican plenamente Colombia y Venezuela y
existen tratamientos especiales para Ecuador y
Bolivia. Perú no esta cumpliendo en la
actualidad con este compromiso y se ha fijado
un cronograma para su reincorporación a la
zona de libre comercio
Con el fin de
profundizar su proceso de integración la
Comunidad Andina ha acordado crear un mercado
común a más tardar en el año 2005, lo que
implica la conformación de un espacio
económico integrado en donde puedan circular
los bienes, servicios, capitales y personas
Para alcanzar este objetivo se ha diseñado una
agenda sustantiva que comprende los siguientes
temas:
-
Negociación de
un Arancel Externo Común sin excepciones y
que sea aplicado por los cinco países.
-
Adopción de
una Política Agrícola Común
-
Inicio del
programa general de liberación del comercio
de servicios y adopción de las decisiones
sectoriales
-
Diseño de un
programa de convergencia de las políticas
macroeconómicas.
-
Adopción de un
programa de trabajo par la circulación de
personas
-
Aprobación de
un programa de trabajo para mejorar el
funcionamiento del mercado andino en
materias tales como competencia, compras
gubernamentales, aduanas y reglas de origen
Estos son los
compromisos mínimos que debería asumir la
Comunidad Andina para que no quede "absorbida"
por el ALCA en el año 2005. Naturalmente
esa consolidación sería mucho mayor si en este
periodo se pudiera crear un mercado único.
Por lo tanto el
año 2005 tiene un especial significado como
fecha para terminar el proceso de
consolidación interna de la Comunidad Andina y
de iniciación del proceso para su
participación en el ALCA.
De otra parte
hay que tener en cuenta que mientras los
objetivos de ALCA se limitan a la creación de
una zona de libre comercio y la Comunidad
Andina representa un modelo de integración más
profundo porque no se limita al campo
comercial sino también a los aspectos
políticos y sociales.
b. Aspectos para
ampliar.
Adicionalmente a
lo anterior es necesario establecer una
visión de mediano y largo plazo sobre el
proceso de la integración, que tenga en
cuenta las realidades y características del
mundo actual.
Como ya se ha
anotado la política internacional
contemporánea se caracteriza esencialmente por
el fenómeno de la globalización. Se trata de
un proceso a largo plazo que se desarrolla de
diferente manera en las distintas esferas de
acción de las sociedades. La globalización
genera oportunidades comerciales, de
inversión, de aprovechamiento de desarrollo
tecnológico, de intercambio cultural y un
mayor contacto humano. Pero también genera
riesgos, ambigüedades y competencia y no solo
orden, estabilidad y certidumbre.
Para conocer la
naturaleza de las dificultades y las posibles
soluciones hay que tener en cuenta las causas
de la globalización y para ello examinar el
proceso de cambios que se están operando en el
mundo. De la economía industrial se ha pasado
a la economía digital, basada en el
conocimiento y en la sociedad de la
información, lo que ha traído nuevos problemas
y nuevos desafíos. Esos cambios serán todavía
mayores al haberse descifrado en genoma humano
y, con ello, el desarrollo que tendrá la
biotecnología en los próximos años. El hecho
es cuando las sociedades cambian sus
paradigmas las que están mejor preparadas
obtienen ventajas más velozmente. En estas
circunstancias las sociedades que logran
estructurarse social y económica podrán
avanzar en el sendero de una inserción
creativa y perdurable.
La Comunidad
Andina debe afrontar y resolver
simultáneamente dos grandes desafíos. No
solamente avanzar aceleradamente en el camino
del crecimiento y la cohesión social sino
incorporarse dinámicamente en la nueva
economía basada en los conocimientos. Al pasar
de una economía industrial a otra digital
puede mantenerse dentro de los principios del
regionalismo abierto pero tiene que ser más
eficiente y competitiva para impedir que se
agrande la brecha que la separa de los países
desarrollados8.
Hay que tener en cuenta que en la nueva
economía existe un horizonte de oportunidades.
Todo es nuevo y se requieren destrezas muy
grandes.
Por lo tanto
para que la Comunidad Andina encuentre su
rumbo y este en capacidad de hacerle frente
con éxito a los retos que le plantea el siglo
XXI debe adelantar acciones prioritarias para
mejorar la competitividad y la conectividad
en una sociedad global, interconectada y
basada en la tecnología y en los conocimientos,
buscando también desarrollar la
infraestructura para mejorar la
integración física.
En estas
circunstancias las posibilidades para la
creación de un Mercado Común y del
mantenimiento de un modelo abierto de
integración, como un peldaño en el proceso de
globalización y de formación del ALCA,
dependerán de que se pueda realizar acciones
concretas en estos campos.9
V. LOS IMPACTOS
COMERCIALES DEL ALCA EN LOS PAÍSES DE LA
COMUNIDAD ANDINA
Para tener claro
la estrategia que deberán asumir La Comunidad
Andina en sus negociaciones conjuntas en el
ALCA resulta interesante examinar los impactos
potenciales que esta Asociación podrían
tener sobre los flujos de comercio de los
países de la Comunidad, desde tres puntos de
vista:
-
Por un lado,
el contraste entre la especialización en
manufacturas y la diversificación en
términos de productos no tradicionales de
los flujos comerciales intra-Andinos y, por
otro, la inserción tradicional de los países
de la Comunidad Andina en los mercados de
Estados Unidos sugiere: (i) es muy
importante preservar las preferencias intra-andinas
en un contexto de formación del ALCA, ya que
ellas desempeñan un papel destacado en la
generación de flujos comerciales no
tradicionales entre los países miembros; y (ii)
no es nada obvio que la mejora del acceso al
mercado de Estados Unidos, que eventualmente
surge del ALCA, con excepción del los
productos que no se benefician del APTA,
permita expandir las exportaciones de
manufacturados y productos no tradicionales
de los países andinos a aquel mercado, donde
existen condiciones muy específicas de
competencia, abundan las normas y exigencias
de certificados, etc.;
-
Estados Unidos
es proveedor importante de los países de la
CAN en productos agrícolas y manufacturados.
Ahora bien, los productos manufacturados son
los que más se han beneficiado del mercado
subregional. Por lo tanto, se puede asociar
a la extensión de preferencias comerciales a
todos los países del Continente el riesgo de
que los mercados de importación de productos
agrícolas de los países de la ALADI puedan
ser ocupados por Estados Unidos y Canadá,
los cuales pueden desplazar, en los mercados
de los países miembros, las exportaciones de
manufacturados de los demás socios de la
Comunidad.
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