Impacto del ALCA en la Comunidad Andina
Consideraciones para definir una estrategia de negociación conjunta desde la perspectiva colombiana1

Por Manuel José Cárdenas
Ex
Miembro de la Junta del Acuerdo de Cartagena, Viceministro de Relaciones Exteriores, Viceministro de Industria, Comercio y Turismo, Director Ejecutivo del BID, Embajador de Colombia ante la Unión Europea, Bélgica, Luxemburgo, Uruguay y ALADI, y actualmente cumple funciones de consultoría
 

Presentación

La Comunidad Andina deberá adelantar en los próximos años cuatro grandes negociaciones de gran trascendencia para sus países miembros:

  • Creación de una zona de libre comercio entre la CAN y MERCOSUR, cuyas negociaciones deben estar concluidas a más tardar en enero de 2002.

  • Participación en una nueva Ronda de Negociaciones Comerciales Multilaterales, las cuales deberán lanzarse entre el 9 y 13 de noviembre del presente año en la ciudad de Doha, Qatar, en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio.

  • Definición de un posible Acuerdo de Asociación con la Unión Europea en la próxima Cumbre Unión Europa - América Latina que se celebrará en Madrid en mayo del 2002

  • Creación de la Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que debe entrar en vigencia a más tardar en diciembre del año 2005.

Mientras que las tres primeras negociaciones se trata de negociaciones tradicionales entre socios comerciales, en las cuales cada una de las partes conserva su individualidad y autonomía, las negociaciones para la creación del ALCA pueden significar que está última absorba parcialmente a la Comunidad Andina.

Teniendo en cuenta, por lo tanto, que las negociaciones para la creación del ALCA revisten características singulares y son de especial importancia para la Comunidad Andina, así como para sus países miembros, el presente trabajo busca hacer una examen de la estrategia global que debería asumir Colombia en estas negociaciones, teniendo en cuenta los objetivos del ALCA, con el fin de definir una estrategia para la preservación de sus intereses comunes.

Con este propósito se divide el presente trabajo en las siguientes partes:

I. Regionalismo abierto

II.  Política Exterior Común de la Comunidad Andina

III. Características de las negociaciones hemisféricas

IV. Consecuencias de las negociaciones del ALCA para la Comunidad Andina

V. Impactos comerciales del ALCA en los países de la Comunidad Andina

VI. Tendencias riesgos, riesgos y oportunidades de las negociaciones

 

I. REGIONALISMO ABIERTO

Las relaciones internacionales se desarrollan en un escenario nuevo y en permanente evolución. Estamos siendo testigos de los cambios radicales que han ocurrido en los últimos años en el mundo los cuales han debilitado las estructuras existentes desde la Segunda Guerra Mundial, e implicado la instauración de un nuevo sistema de organización de la producción y de la acumulación de capital basado principalmente en las nuevas tecnologías de la información.

Ante esas nuevas realidades, y como respuesta a la creciente globalización, los países de América Latina han realizado ingentes esfuerzos para mejor su inserción en la economía internacional a través de programas para impulsar la competitividad internacional de sus bienes y servicios.

A mediados de la década de los años ochenta los acuerdos de comercio intraregional no representaban un papel relevante en ese proceso y por el contrario eran acuerdos cerrados que buscaban más favorecer un proceso ampliado de sustitución de importaciones que una mayor inserción en la economía internacional.

La CEPAL sostuvo, al iniciarse la década del 90, que los compromisos de integración podrían ser no solo compatibles sino complementarios con los objetivos de lograr crecientes niveles de competitividad internacional. Esta posición dio origen al "regionalismo abierto" que implico la modificación de los compromisos de integración para hacerlos acuerdos abiertos.2

Lo que diferencia al regionalismo abierto de la apertura es que comprende un elemento preferencial, reflejado en los acuerdos de integración y reforzado por la cercanía geográfica y la afinidad cultural de los países de la región.

Con todo y teniendo en cuenta de todas maneras que la globalización al mismo tiempo que ofrece grandes oportunidades significa grandes riesgos para los países en desarrollo, principalmente desde el punto de vista social, el regionalismo abierto, se justifica también como la mejor opción para enfrentar un entorno externo desfavorable para los países de la región, ya que al menos preserva el mercado ampliado para los países miembros de acuerdos de integración subregional.

II. POLÍTICA EXTERIOR COMÚN DE LA COMUNIDAD ANDINA

La Política Exterior Común de la Comunidad Andina fue definida por los Cancilleres Andinos mediante la Decisión 458, que señala los principios y objetivos de la misma, y las Decisiones 475, 476 y 499, que establecen los procedimientos para su ejecución y seguimiento. Al Consejo Andino de Cancilleres le corresponde definir la Política Exterior Común y a la Comisión ejecutar esa Política en los aspectos de su competencia, particularmente en lo que tiene ver con las negociaciones comerciales.

Uno de los principios claves de la Política Exterior Común es su gradualidad. Busca el establecimiento de un diálogo político comunitario sobre los principales temas de interés para la subregión que pueden conducir a una acción comunitaria conjunta. Se adelanta por ámbitos geográficos, ocupando un lugar especial los Estados Unidos con la basta temática de la Cumbre de las Américas, en la que el tema de la Area de Libre Comercio es uno de los principales.

Es precisamente con base en los principios del regionalismo abierto que la Comunidad Andina ha venido ejecutando una estrategia global de negociaciones comerciales especialmente con los países latinoamericano y del Caribe, que se extienden también al Hemisferio, a la Unión Europea y a la OMC.3

El Area de Libre comercio de las Américas (ALCA) significa, en términos de mercado, 780 millones de habitantes, 10.000 billones de dólares de Producto Bruto, lo que equivale a un tercio del producto bruto mundial, y más del 20% del comercio global. En 1999, un 65% de las exportaciones andinas se destinaron a los demás países del ALCA y un 60% de sus importaciones se originaron en los mismos. Es decir que el ALCA es el principal destino de las importaciones y de las exportaciones andinas.

La Secretaría General de la Comunidad Andina al examinar los desafíos andinos frente al contexto internacional ha hecho las siguientes consideraciones sobre las relaciones hemisféricas, que tienen que ver claramente con la estrategia de regionalismo abierto: "El actual panorama internacional, en la que la globalización económica coexiste y se retroalimenta con un orden mundial estructurado en lo político y en lo social, en el cual las potencias buscan afianzar sus esferas de influencia mientras compiten por la supremacía y el poder económico mundial, se refleja en la dinámica de las relaciones regionales a través de fuerzas de atracción que actúan sobre los países latinoamericanos y los intentos de estos de agruparse para participar de la manera más beneficiosa posible - o, al menos, la menos perjudicial- dentro del complejo contexto internacional, todo lo cual actúa como un importante fededador externo o fuerza catalizadora para impulsar y profundizar la integración andina." Y más adelante sostiene lo siguiente, refiriéndose a la vulnerabilidad y dependencia de América Latina frente a los Estados Unidos". El proyecto hemisférico, constituido por el nuevo interamericanismo de las Cumbres de las Américas y el ALCA tendería, en ese contexto, aumentar la dependencia y a no crear relaciones de interdependencia y mutuo beneficio, en la medida de que los países de la Comunidad Andino no establezcan vínculos externos suficientemente poderosos para compensar esa relación gravitante y fortalezcan las bases de una mayor autonomía interna."4

Los Presidentes han acordado, que con base en los principios del regionalismo abierto, la Comunidad Andina participe en forma conjunta en las negociaciones para la creación del ALCA y con vocería única. En punto 24 del Acta de Carabobo, suscrita durante el XIII Consejo Presidencial Andino, que se celebro en esta ciudad los días 23 y 24 de junio, los Presidentes "encomendaron al Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y a la Comisión Andina para que, dentro de sus respectivas competencias y con el apoyo de la Secretaria General, profundicen en la elaboración, ejecución y seguimiento de una estrategia comunitaria en el marco de las Cumbres de las Américas. En particular, se deberá asegurar que las negociaciones del ALCA conduzcan a la formulación de un acuerdo que contemple condiciones para una participación equitativa de los países andinos, atendiendo a los diferentes niveles de desarrollo y el tamaño de las economías."

Por su parte Colombia, bajo la orientación del Ministerio de Comercio Exterior, como se precisará en la parte VI de este documento, ha venido estableciendo una estrategia para participar en las negociaciones del ALCA como parte del Plan Estratégico Exportador, que como es obvio, al haberse acordado una negociación conjunta con la Comunidad Andina, no debe limitarse a determinar los intereses nacionales sino que debe contemplar también su contribución a la fijación de la posición negociadora regional.

Los intereses generales de Colombia en esta negociación son:

  • Consolidar los beneficios con los socios comerciales

  • Lograr un trato especial y diferenciado

  • Mantener los beneficios en la OMC

  • Tener una participación activa en las negociaciones.5

 

III. CARACTERISTICAS DE LAS NEGOCIACIONES HEMISFÉRICAS

El punto de partida de las negociaciones del ALCA está dado por las directivas emanadas de la IV Reunión Ministerial de Comercio (San José de Costa Rica, 19 de marzo de 1998). Allí se expresan los objetivos generales, los objetivos instrumentales y algunas pautas para el desarrollo de dichas negociaciones, las cuales han venido siendo complementadas en las siguientes reuniones ministeriales.

a. Objetivos generales

El numeral cuatro de la Declaración Ministerial citada establece que "el ALCA será negociado teniendo en consideración la amplia agenda social y económica contenida en la Declaración de Principios y en el Plan de Acción de la Cumbre de las Américas, suscrita en Miami en diciembre de 1994, con vistas a elevar los niveles de vida, a mejorar las condiciones laborales de todos los pueblos de las Américas y a proteger mejor el medio ambiente".

La decisión de hacer público el borrador preliminar del Acuerdo ALCA es una muestra clara del compromiso colectivo de los gobiernos de la región de garantizar la mayor transparencia en el proceso de negociación y con una comunicación creciente y sostenida con la sociedad civil.

b. Objetivos instrumentales

Se trata de crear una zona de libre comercio de bienes y un esquema de integración para el comercio de servicios y las inversiones. El párrafo b) del apartado "Objetivos Generales" del Anexo I así lo indica: "Establecer un área de libre comercio en la que serán progresivamente eliminadas las barreras al comercio de bienes y servicios y la inversión, concluyendo las negociaciones a más tardar en el año 2005 y alcanzando avances concretos hacia el logro de ese objetivo para el final de este siglo". El Anexo II proporciona algunos detalles adicionales, con respecto a los bienes, los servicios y las inversiones.

Con respecto a los bienes, en el apartado "Acceso a mercados" se afirma el objetivo de "eliminar progresivamente los aranceles y las barreras no arancelarias, así como otras medidas de efecto equivalente, que restringen el comercio entre los países participantes". En tal sentido, como en principio debe ocurrir en las zonas de libre comercio, "todo el universo arancelario estará sujeto a negociación" y "se podrán negociar diferentes cronogramas de liberalización comercial". Acerca de la inclusión de "todo el universo arancelario" sería erróneo interpretar que está excluida la posibilidad de introducir excepciones en los programas de liberalización, pues ello contravendría la teoría y la práctica generalizada en materia de integración económica

Con respecto a los servicios, se indica el objetivo de "establecer disciplinas para liberalizar progresivamente el comercio de servicios, de modo que permita alcanzar un área hemisférica de libre comercio, en condiciones de certidumbre y transparencia".

Con respecto a las inversiones, inicialmente no se formula un criterio para fijar preferencias regionales en el trato ni se hacen diferencias entre inversiones directas y de cartera. Dice el apartado correspondiente que el objetivo será "establecer un marco jurídico justo y transparente que promueva la inversión a través de la creación de un ambiente estable y previsible que proteja al inversionista, su inversión y los flujos relacionados, sin crear obstáculos a las inversiones provenientes de fuera del Hemisferio".

c. Pautas para el desarrollo de las negociaciones

La Declaración expresa que el Comité de Negociaciones Comerciales (CNC), erigido en esa misma reunión ministerial "tendrá la responsabilidad de guiar el trabajo de los grupos de negociación y de decidir sobre la arquitectura general del acuerdo y de los asuntos institucionales". Dicho texto señala los principales marcos de referencia para una inserción no traumática de las economías latinoamericanas en este proceso de integración. En tal sentido se destacan cuatro aspectos:

  • El Acuerdo, según lo ratificado por la V Reunión de Ministros (Toronto, Canadá, 4 de noviembre de 1999) ha de constituir un compromiso único ("single undertaking"). Ello implica la negociación simultánea a todo lo largo y ancho de la materia objeto de concesiones y, consecuentemente, la inclusión de los compromisos en un mismo texto.

  • La Declaración de San José indica que "el trabajo de los diferentes grupos (de negociación) puede estar relacionado, como en el caso de la agricultura y acceso a mercados; servicio e inversión; políticas de competencia y subsidios, antidumping y medidas compensatorias; entre otros. El CNC identificará los vínculos y definirá procedimientos apropiados para asegurar una efectiva coordinación".

  • "El ALCA puede coexistir con acuerdos bilaterales y subregionales en la medida en que los derechos y obligaciones bajo tales acuerdos no estén cubiertos o excedan los derechos y obligaciones del ALCA" (Numeral 9 de la Declaración de San José). En desarrollo de lo anterior, en el Anexo I, dentro de los Principios Generales, establece en su ordinal g) que: "Los países podrán negociar y aceptar las obligaciones del ALCA individualmente o como miembros de grupos de integración subregional que negocien como una unidad". Los textos aludidos señalan dos cuestiones conexas. Por un lado, se plantea la posibilidad de unificar la personería (establecer litisconsorcios) dentro de los procedimientos de negociación. Así, se podrán agrupar, a modo de bloques, a los países vinculados por compromisos de integración relevantes (en principio, todas las uniones aduaneras por su condición de tales y, eventualmente, aquellas zonas de libre comercio subregionales en la medida que se incorporen al ALCA cuestiones sobre las cuales los países miembros de aquellas zonas de libre comercio hubiesen asumido posiciones uniformes o conjuntas). Por otro lado, los compromisos asumidos en el ALCA podrán coexistir con otros compromisos de integración más profundos o ambiciosos entre pares o grupos de países. Al respecto, los problemas para los países miembros de la Comunidad Andina serán de dos órdenes: a) La definición de los criterios a seguir en la unificación de la personería durante las instancias negociadoras del ALCA y b) la determinación de las medidas de extensión y profundidad en los acuerdos subregionales que a su vez se plantearán en el ALCA como límites insalvables a la asunción de compromisos dentro de esta negociación hemisférico

  • En el texto principal de la Declaración Ministerial de San José también se lee la siguiente orientación: "Al diseñar el ALCA tendremos en cuenta las diferencias en los niveles de desarrollo y el tamaño de las economías de nuestro Hemisferio para crear oportunidades para la plena participación de las economías más pequeñas y aumentar su nivel de desarrollo". Esta preocupación se reitera en distintos puntos de la Declaración y sus anexos. De allí pueden extraerse dos observaciones preliminares. En primer lugar, el reconocimiento de los niveles de desarrollo introduce en la negociación el tema de los tratamientos diferenciales y preferenciales. Particularmente a propósito de las economías más pequeñas se abre la posibilidad de una ponderación jurídica no sólo de las preferencias sino también de los posibles daños ocasionados por el incumplimiento de los compromisos a ser asumidos y un consiguiente régimen (diferencial) de compensaciones. En segundo lugar, el reconocimiento de distintos niveles de desarrollo permitiría justificar no sólo determinados términos de "no reciprocidad" entre los países de mayor desarrollo relativo (Estados Unidos y Canadá) y los de menor desarrollo, sino también la adjudicación de tratamientos diferenciales (y quizás preferenciales) en las relaciones entre países pertenecientes a aquélla y esta categoría con países que en el marco del ALCA puedan ser considerados como de desarrollo intermedio. Sin embargo, debe advertirse que hasta el momento esta cuestión no ha merecido un análisis sistemático

d. Estructura y evolución de las negociaciones

La IV Reunión Ministerial de Comercio (San José, Costa Rica, 9 de marzo de 1998)

acordó la creación de nueve Grupos de Negociación (Acceso a los Mercados, Agricultura, Inversión Extranjera, Servicios, Compras del Sector Publico, Propiedad Intelectual, Subsidios Antidumping y Medidas Compensatorias, Política de competencia y Solución de Controversias). Igualmente la creación de cuatro Comités Especiales (Sociedad Civil, Economías Pequeñas, Comercio Electrónico y Asuntos Institucionales)

La V Reunión Ministerial de Comercio (Toronto, Canadá, 4 de noviembre de 1999), acogió las orientaciones institucionales formuladas por el Comité de Negociaciones Comerciales (CNC), en particular el acuerdo y avance logrado para la puesta en práctica de los programas de trabajo para cada uno de los nueve Grupos de Negociación y de los Comités; el establecimiento y funcionamiento de la Secretaría Administrativa, con sede inicial en Miami, el avance en la elaboración de reglas y procedimientos para conducir las negociaciones; y la creación de un Subcomité del CNC sobre Presupuesto y Administración para fortalecer la gestión financiera de las negociaciones.

f. Futuro de las negociaciones.

El 3 de julio de 2001 se conoció el primer borrador del proyecto de Acuerdo.6

En noviembre del presente año deben estar definidos los lineamientos para la aplicación del trato especial y diferenciado (TED). En abril de 2002 las modalidades y procedimientos de las negociaciones y en agosto de ese mimo año el segundo borrador del Acuerdo. En enero del año 2005 deberán estar terminadas las negociaciones para que el Acuerdo entre en vigencia en diciembre de ese mismo año.

 

IV. CONSECUENCIAS DE LA NEGOCIACIÓN DEL ALCA PARA LA COMUNIDAD ANDINA

De acuerdo con lo anterior el proyecto de constitución de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) introduce un cambio radical en el marco en el cual los países del Hemisferio negocian entre ellos acuerdos de liberalización preferencial y de integración económica, con diferentes grados de profundidad y alcance. Este cambio surge de dos aspectos centrales del ALCA: por un lado, se trata de un proyecto que incluye a todos los países del Hemisferio (excepto Cuba); por otro, el proyecto del ALCA implica la constitución de una zona de libre comercio típica de los años 90, o sea, cuya agenda de negociaciones contempla no solo temas exclusivamente comerciales sino también temas que se relacionan en forma indirecta con el comercio: inversiones, política de competencia, entre otros. En consecuencia, se trata de un proyecto de zona de libre comercio de nueva generación, que se acerca a las propuestas ya practicadas en el ámbito subregional o bilateral en el Continente, como el NAFTA, el Grupo de los 3 y otros acuerdos bilaterales firmados en el ámbito de la ALADI.

Del primer aspecto surge que el ALCA tiene, por lo menos potencialmente, la capacidad para "absorber" la vasta red de preferencias comerciales tejida a lo largo de las últimas décadas entre los países del Hemisferio y, en especial, entre los miembros de la Comunidad Andina.

Del segundo aspecto se deduce que el Acuerdo hemisférico "competirá" con los acuerdos vigentes, tanto en lo que se refiere a las preferencias comerciales como en lo relativo a las normas y disciplinas aplicables a las políticas comerciales y no comerciales. Como se acordó en 1998 en la Declaración de San José los acuerdos subregionales o bilaterales que sean más profundos y/o de más alcance que el del ALCA – o esquemas de liberalización y/o disciplinas y normas que tengan estas características- se mantendrán vigentes, incluso después de la entrada en vigencia de éste.

En estas circunstancias la estrategia de negociación que asuma la Comunidad Andina en el ALCA no debe ser simplemente la que se adopte en la negociación de cualquier acuerdo comercial con el fin conseguir determinadas preferencias comerciales que permitan un mejor y más fácil acceso de sus bienes y servicios sino que tiene que ser más amplia y profunda y concebirse como un proceso complementario y convergente

Por eso no comparto la opinión de que "en la medida que la Comunidad Andina viene adelantado negociaciones con otros bloques y países de la región debemos tener de presente que las negociaciones dentro de ALCA serán básicamente con Estados Unidos y Canadá" con el fin de: a) consolidar el acceso preferencial a estos mercados, convirtiendo en compromisos multilaterales las preferencias recibidas unilateralmente a través de la Ley de Preferencias Andinas (APTA), que excluye no solo a importantes productos sino también a Venezuela, y del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) y b) la adopción de disciplinas más estrictas que las existentes en la OMC en lo que se refiere a las barreras para-arancelarias, con el fin de evitar que a través de estos mecanismos se impida el acceso a los productos andinos7. La estrategia de la Comunidad Andina debe comprender también un examen de aquellas corrientes de comercio y de los aspectos del proceso de integración que vale la pena preservar, conservar, profundizar y ampliar para favorecer el desarrollo económicos y social de sus países miembros.

a. Aspectos que hay que profundizar

Con este propósito es conveniente recordar que la Comunidad Andina es una unión aduanera imperfecta, cuyos países miembros han creado una zona de libre comercio, habiendo liberado totalmente los productos originarios de sus países miembros, y establecido un Arancel Externo Común frente a terceros. Este Arancel lo aplican plenamente Colombia y Venezuela y existen tratamientos especiales para Ecuador y Bolivia. Perú no esta cumpliendo en la actualidad con este compromiso y se ha fijado un cronograma para su reincorporación a la zona de libre comercio

Con el fin de profundizar su proceso de integración la Comunidad Andina ha acordado crear un mercado común a más tardar en el año 2005, lo que implica la conformación de un espacio económico integrado en donde puedan circular los bienes, servicios, capitales y personas Para alcanzar este objetivo se ha diseñado una agenda sustantiva que comprende los siguientes temas:

  • Negociación de un Arancel Externo Común sin excepciones y que sea aplicado por los cinco países.

  • Adopción de una Política Agrícola Común

  • Inicio del programa general de liberación del comercio de servicios y adopción de las decisiones sectoriales

  • Diseño de un programa de convergencia de las políticas macroeconómicas.

  • Adopción de un programa de trabajo par la circulación de personas

  • Aprobación de un programa de trabajo para mejorar el funcionamiento del mercado andino en materias tales como competencia, compras gubernamentales, aduanas y reglas de origen

Estos son los compromisos mínimos que debería asumir la Comunidad Andina para que no quede "absorbida" por el ALCA en el año 2005. Naturalmente esa consolidación sería mucho mayor si en este periodo se pudiera crear un mercado único.

Por lo tanto el año 2005 tiene un especial significado como fecha para terminar el proceso de consolidación interna de la Comunidad Andina y de iniciación del proceso para su participación en el ALCA.

De otra parte hay que tener en cuenta que mientras los objetivos de ALCA se limitan a la creación de una zona de libre comercio y la Comunidad Andina representa un modelo de integración más profundo porque no se limita al campo comercial sino también a los aspectos políticos y sociales.

b. Aspectos para ampliar.

Adicionalmente a lo anterior es necesario establecer una visión de mediano y largo plazo sobre el proceso de la integración, que tenga en cuenta las realidades y características del mundo actual.

Como ya se ha anotado la política internacional contemporánea se caracteriza esencialmente por el fenómeno de la globalización. Se trata de un proceso a largo plazo que se desarrolla de diferente manera en las distintas esferas de acción de las sociedades. La globalización genera oportunidades comerciales, de inversión, de aprovechamiento de desarrollo tecnológico, de intercambio cultural y un mayor contacto humano. Pero también genera riesgos, ambigüedades y competencia y no solo orden, estabilidad y certidumbre.

Para conocer la naturaleza de las dificultades y las posibles soluciones hay que tener en cuenta las causas de la globalización y para ello examinar el proceso de cambios que se están operando en el mundo. De la economía industrial se ha pasado a la economía digital, basada en el conocimiento y en la sociedad de la información, lo que ha traído nuevos problemas y nuevos desafíos. Esos cambios serán todavía mayores al haberse descifrado en genoma humano y, con ello, el desarrollo que tendrá la biotecnología en los próximos años. El hecho es cuando las sociedades cambian sus paradigmas las que están mejor preparadas obtienen ventajas más velozmente. En estas circunstancias las sociedades que logran estructurarse social y económica podrán avanzar en el sendero de una inserción creativa y perdurable.

La Comunidad Andina debe afrontar y resolver simultáneamente dos grandes desafíos. No solamente avanzar aceleradamente en el camino del crecimiento y la cohesión social sino incorporarse dinámicamente en la nueva economía basada en los conocimientos. Al pasar de una economía industrial a otra digital puede mantenerse dentro de los principios del regionalismo abierto pero tiene que ser más eficiente y competitiva para impedir que se agrande la brecha que la separa de los países desarrollados8. Hay que tener en cuenta que en la nueva economía existe un horizonte de oportunidades. Todo es nuevo y se requieren destrezas muy grandes.

Por lo tanto para que la Comunidad Andina encuentre su rumbo y este en capacidad de hacerle frente con éxito a los retos que le plantea el siglo XXI debe adelantar acciones prioritarias para mejorar la competitividad y la conectividad en una sociedad global, interconectada y basada en la tecnología y en los conocimientos, buscando también desarrollar la infraestructura para mejorar la integración física.

En estas circunstancias las posibilidades para la creación de un Mercado Común y del mantenimiento de un modelo abierto de integración, como un peldaño en el proceso de globalización y de formación del ALCA, dependerán de que se pueda realizar acciones concretas en estos campos.9

 

V. LOS IMPACTOS COMERCIALES DEL ALCA EN LOS PAÍSES DE LA COMUNIDAD ANDINA

Para tener claro la estrategia que deberán asumir La Comunidad Andina en sus negociaciones conjuntas en el ALCA resulta interesante examinar los impactos potenciales que esta Asociación podrían tener sobre los flujos de comercio de los países de la Comunidad, desde tres puntos de vista:

  • Por un lado, el contraste entre la especialización en manufacturas y la diversificación en términos de productos no tradicionales de los flujos comerciales intra-Andinos y, por otro, la inserción tradicional de los países de la Comunidad Andina en los mercados de Estados Unidos sugiere: (i) es muy importante preservar las preferencias intra-andinas en un contexto de formación del ALCA, ya que ellas desempeñan un papel destacado en la generación de flujos comerciales no tradicionales entre los países miembros; y (ii) no es nada obvio que la mejora del acceso al mercado de Estados Unidos, que eventualmente surge del ALCA, con excepción del los productos que no se benefician del APTA, permita expandir las exportaciones de manufacturados y productos no tradicionales de los países andinos a aquel mercado, donde existen condiciones muy específicas de competencia, abundan las normas y exigencias de certificados, etc.;

  • Estados Unidos es proveedor importante de los países de la CAN en productos agrícolas y manufacturados. Ahora bien, los productos manufacturados son los que más se han beneficiado del mercado subregional. Por lo tanto, se puede asociar a la extensión de preferencias comerciales a todos los países del Continente el riesgo de que los mercados de importación de productos agrícolas de los países de la ALADI puedan ser ocupados por Estados Unidos y Canadá, los cuales pueden desplazar, en los mercados de los países miembros, las exportaciones de manufacturados de los demás socios de la Comunidad.