Declaración
de San José
XVI Cumbre de Jefes de Estado y de
Gobierno del Grupo de Río
San José, Costa Rica, 11 y 12 de
abril de 2002
Los
Jefes de Estado y de Gobierno de
los países miembros del Mecanismo
Permanente de Consulta y
Concertación Política, Grupo de
Rio, reunidos en la XVI Cumbre
realizada en la Ciudad de San
José, los días 11 y 12 de abril de
2002, comprometidos con los
principios y objetivos contenidos
en la Declaración de Rio de
Janeiro del 18 de diciembre de
1986, y en el Acta de Veracruz del
19 de marzo de 1999:
1.
Renovamos nuestro compromiso de
continuar fortaleciendo al Grupo
de Río como el principal mecanismo
de diálogo y concertación política
de América Latina y el Caribe e
interlocutor válido de la región
ante otras regiones y foros
internacionales.
2.
Reafirmamos nuestro compromiso
irrevocable con los principios y
propósitos de la Carta de las
Naciones Unidas y la Carta de la
Organización de Estados
Americanos.
3.
Reiteramos que la consolidación,
preservación y promoción de la
democracia constituyen condiciones
fundamentales para asegurar la
justicia, la equidad, la libertad,
la paz y el desarrollo sostenible
de nuestros pueblos. Por ello,
saludamos la aprobación de la
Carta Democrática Interamericana,
y nos comprometemos a continuar
realizando esfuerzos que conduzcan
a reforzar las instituciones
democráticas y el Estado de
Derecho en los países de la
región.
4.
Reiteramos nuestro reconocimiento
de la validez universal de los
derechos humanos y nuestro
compromiso con el pleno goce de
los mismos, por encima de
cualquier limitación política,
cultural o de desarrollo. En ese
contexto manifestamos nuestra
decisión de mejorar y fortalecer
los mecanismos para su defensa y
promoción, tanto en el Sistema
Interamericano como en el de las
Naciones Unidas.
5.
Ratificamos, particularmente,
nuestro interés en el estudio y la
identificación de eventuales
reformas para el mejor
funcionamiento y optimización de
los mecanismos extraconvencionales
de las Naciones Unidas, así como
para el fortalecimiento de la
Oficina del Alto Comisionado de
los Derechos Humanos. Las
conclusiones de este proceso
constituirán un aporte al trabajo
del GRULAC ante la CDH en Ginebra.
6.
Destacamos la entrada en vigor del
Estatuto de Roma que crea la Corte
Penal Internacional, al haberse
logrado la ratificación del mismo
por más de 60 Estados. Resaltamos
la importancia histórica de la
puesta en marcha de esta
jurisdicción penal internacional
permanente que investigará y
sancionará a los responsables de
crímenes de guerra y delitos de
lesa humanidad. Instamos a los
países que no se han adherido o
ratificado dicho Estatuto, que
consideren hacerlo prontamente.
Simultáneamente, exhortamos a los
Estados a que mantengan y amplíen
su colaboración en la persecución
y juzgamiento de los presuntos
responsables de delitos
tipificados en otros instrumentos
internacionales en vigor.
7.
Reafirmamos nuestro irrestricto
compromiso de combatir la
corrupción en todas sus formas y
manifestaciones, y reiteramos que
la transparencia en la gestión
pública y en la rendición de
cuentas, son factores necesarios
para la consolidación,
estabilidad, prestigio y
credibilidad de las instituciones
democráticas, y el desarrollo
económico y social de nuestros
pueblos. Por ello, convenimos en
fortalecer nuestra cooperación
para evitar la impunidad de los
actos de corrupción, de acuerdo,
inter-alia, con las disposiciones
de la Convención Interamericana
contra la Corrupción y con los
objetivos de su Mecanismo de
Seguimiento. Asimismo,
realizaremos consultas periódicas
con el propósito de que nuestra
región mantenga una activa
participación en las negociaciones
de la Convención de las Naciones
Unidas contra la Corrupción.
8.
Condenamos y rechazamos
enérgicamente el terrorismo en
todas sus formas y
manifestaciones, y respaldamos las
medidas de cooperación y
coordinación regional e
internacional para combatirlo
dentro del marco del estricto
apego a los Derechos Humanos, al
Derecho Internacional Humanitario
y demás normas y principios del
Derecho Internacional, y de
acuerdo con las resoluciones e
instrumentos de las Naciones
Unidas, del Sistema Interamericano
y otras iniciativas pertinentes en
la materia. Especialmente,
mediante el establecimiento de
mecanismos para el intercambio de
información y cooperación judicial
que permitan prevenir y reprimir
los actos de terrorismo. El
combate al terrorismo también se
fundamenta en la promoción de una
cultura de paz, tolerancia y
solidaridad. Acordamos impulsar la
aprobación de la Convención
Interamericana contra el
Terrorismo durante la XXXII
Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos
que se realizará en Barbados.
9.
Renovamos nuestro compromiso en la
lucha contra el problema mundial
de las drogas, incluyendo las
sintéticas, reconociendo la
necesidad de desarrollar acciones
conjuntas contra las distintas
facetas de este flagelo, sobre la
base del principio de la
responsabilidad compartida, el
tratamiento integral del problema
y la cooperación. Reafirmamos
nuestra convicción sobre la
imperiosa necesidad de coadyuvar
eficazmente a la sostenibilidad
del desarrollo alternativo, a
través de una mayor apertura de
los mercados para los productos de
sustitución. Igualmente,
resaltamos la necesidad de atacar
otro tipo de actividades
delictivas que se vinculan con
esta problemática y que la
potencian, como son, el tráfico de
armas, el crimen transnacional, el
lavado de activos y el terrorismo.
Asimismo, reiteramos nuestro apoyo
al CICAD y su mecanismo de
evaluación multilateral, por
considerar que sus trabajos
constituyen un valioso aporte a la
cooperación multilateral en esta
materia.
10.
Reafirmamos nuestro compromiso con
el cumplimiento de los
instrumentos jurídicos
internacionales a favor del
desarme, y la no proliferación de
armas de destrucción masiva.
Asimismo, acordamos profundizar
medidas de fomento de la confianza
y la seguridad, tanto bilaterales
como regionales, y globales,
particularmente en el seno de la
Organización de los Estados
Americanos y en las Naciones
Unidas, donde la participación en
el registro de armas
convencionales constituye un
importante aporte a la paz y la
seguridad internacionales. En este
contexto, reiteramos la
importancia de las fórmulas de
homologación de los sistemas de
contabilidad de los gastos
militares.
11.
Apoyamos la propuesta para una
efectiva y gradual limitación de
gastos de defensa en la región que
conduzca a la utilización de parte
de los presupuestos militares para
combatir la pobreza, mediante el
impulso de programas de educación,
salud y otros beneficios sociales
para los habitantes, tomando en
cuenta las necesidades de
seguridad de cada país y los
niveles actuales del gasto. En ese
sentido, saludamos los avances que
se vienen desarrollando, y se
sigan desarrollando en el futuro,
tanto a nivel bilateral como
multilateral, para concretar este
objetivo establecido en la
Declaración de Santiago, y
acordamos intercambiar información
sobre las iniciativas y acciones
que se adopten por nuestros países
para llevar adelante esta
propuesta.
12.
Reiteramos nuestra profunda
preocupación por el tráfico
ilícito de armas pequeñas y
ligeras en todos sus aspectos y
renovamos la decisión política de
prevenir, combatir y eliminar este
tráfico, en concordancia con el
Plan de Acción de la Conferencia
respectiva de las Naciones Unidas
y la Convención Interamericana
contra la Fabricación y el Tráfico
Ilícito de Armas de Fuego.
13.
Valoramos los acuerdos alcanzados
durante la Conferencia
Internacional sobre la
Financiación para el Desarrollo,
celebrada en la Ciudad de
Monterrey, México, del 18 al 22 de
marzo, que constituyen una
oportunidad histórica y clave para
emprender una renovada asociación
destinada a lograr un nuevo trato
global para alcanzar un mundo más
justo, equitativo y democrático.
Por ello, instamos a todos los
países a dar pleno cumplimiento al
Consenso resultante de dicha
Conferencia e instruimos a
nuestros Ministros responsables en
esa materia a actuar
coordinadamente en el seguimiento
y aplicación del mismo.
14.
En dicho contexto, coincidimos en
señalar, que es especialmente
urgente la aplicación de las
siguientes medidas: la apertura de
los mercados a las exportaciones
de bienes y servicios originarios
de nuestros países, en particular
los provenientes del sector
agrícola; la eliminación de
barreras arancelarias y no
arancelarias, los subsidios
injustificados y las medidas
defensivas que distorsionan y
afectan el normal desarrollo de
nuestro comercio, el otorgamiento
de un trato especial y
diferenciado, entre otras, a las
pequeñas economías del continente,
el aumento de la asistencia
oficial para el desarrollo (AOD);
y la búsqueda de mecanismos
innovadores para hacer frente a
los problemas de la deuda de los
países en desarrollo, incluidos
los de ingresos medios. Debemos
además, asegurar el buen gobierno
y el Estado de Derecho, el
equilibrio fiscal y monetario; así
como fortalecer la cooperación
sur-sur, dando especial atención a
la mutua liberalización comercial
y a la recíproca apertura a las
inversiones. Finalmente,
solicitamos a los Organismos
Financieros Internacionales
proporcionar información oportuna
y transparente, recursos frescos y
mecanismos eficientes que permitan
prevenir, encauzar y aliviar las
crisis financieras, para de esta
manera contribuir al
fortalecimiento del sistema
financiero internacional y a la
creación de una nueva alianza
mundial, que apoye decididamente
el proceso de desarrollo de todos
nuestros países.
15.
Apoyamos los resultados de la
Cuarta Conferencia Ministerial de
la Organización Mundial de
Comercio, celebrada en Doha,
Qatar, y realizaremos los mayores
esfuerzos para que la nueva ronda
de negociaciones incorpore la
dimensión del desarrollo y
concluya de manera exitosa en
materias de importancia como son
la apertura de los mercados
desarrollados a los productos
agrícolas, textiles y otros
productos, el trato especial y
diferenciado, la solución de
controversias, servicios y medidas
de aplicación, con el objetivo de
avanzar hacia la consolidación de
un sistema multilateral de
comercio más justo, transparente y
equitativo.
16.
Enfatizamos la importancia de las
negociaciones tendientes a la
constitución del Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA),
en el año 2005, y asignamos la
mayor prioridad a aquellas que se
desarrollan en los esquemas de
integración subregional o
regional, y entre ellos, que
permitirán consolidar los
esfuerzos nacionales de apertura y
generarán una nueva relación
económico-comercial entre nuestros
países posibilitando conseguir
mejores niveles de crecimiento,
desarrollo y modernización de
nuestras economías.
17.
Expresamos nuestro respaldo a la
II Cumbre América Latina y el
Caribe - Unión Europea, que se
realizará en Madrid, España, los
días 17 y 18 de mayo de 2002.
Consideramos que la Cumbre de
Madrid es la oportunidad propicia
para concretar una verdadera
asociación estratégica birregional
entre la Unión Europea y la
América Latina y el Caribe. En
este contexto subrayamos la
importancia de los Acuerdos de
Asociación, que redimensionarán y
adecuarán el diálogo político, las
relaciones económicas y
financieras y la cooperación
birregionales a las nuevas
realidades y necesidades que exige
el Siglo XXI.
18.
En ese sentido, nos congratulamos
por la implementación del Acuerdo
de Asociación entre México y la
Unión Europea, el Acuerdo de la
Unión Europea con los países del
Caribe, y por los avances de los
Acuerdos de Asociación de la Unión
Europea con Chile, y con el
MERCOSUR. Asimismo, apoyamos las
gestiones orientadas a establecer
Acuerdos de Asociación de la Unión
Europea con la Comunidad Andina y
con Centroamérica.
19.
Reiteramos que la próxima Cumbre
Mundial sobre Desarrollo
Sostenible, a celebrarse en
Johanesburgo, del 26 de agosto al
4 de setiembre de 2002, constituye
una oportunidad única para poner
en práctica la Agenda 21 y para
que la Comunidad Internacional
apruebe un programa de
implementación concentrado en la
acción, bajo el principio de
responsabilidades comunes pero
diferenciadas, el cual contemple
inter-alia una mayor cooperación
internacional a fin de establecer
sistemas de alerta temprana para
prevenir y mitigar los desastres
naturales y los efectos adversos
del cambio climático, en
particular la fragilidad de los
ecosistemas de montañas. Asimismo,
esperamos que en esta Cumbre
Mundial podamos contar con la
entrada en vigencia del Protocolo
de Kyoto. Ratificamos nuestra
decisión de trabajar
coordinadamente en esta Cumbre
Mundial.
20.
Reiteramos nuestra preocupación
expresada ya en otros foros
internacionales sobre los riesgos
que implica el tránsito de
material radioactivo y desechos
peligrosos por rutas cercanas a
nuestras costas o vías navegables
de los países miembros. A este
respecto, instamos a la comunidad
internacional a seguir trabajando
a fin de completar el actual
ordenamiento jurídico
internacional en materia de
medidas de seguridad aplicables a
este transporte.
21.
Reconocemos la importancia de la
participación de los diferentes
actores de la sociedad civil y sus
organizaciones en la
profundización y consolidación de
la democracia. Reafirmamos nuestra
decisión de fortalecer el papel de
la sociedad civil en nuestros
países, así como su creciente
contribución en la elaboración,
evaluación y ejecución de las
políticas públicas, y en su
participación en los foros
internacionales, para lo cual
continuaremos analizando estos
temas.
Fortalecimiento Familiar y Lucha
contra la Pobreza
22.
Reafirmamos el consenso expresado
en el Acta de Veracruz de que la
pobreza constituye una injusticia
social y una amenaza potencial
para la estabilidad de nuestros
países, y que su erradicación es
una responsabilidad global que
requiere atención urgente. En este
sentido, manifestamos la
relevancia de tomar en cuenta el
carácter multicausal y heterogéneo
de la pobreza para diseñar las
políticas públicas y fortalecer la
institución familiar. Reconocemos
que las condiciones y
transformaciones económicas,
sociales, tecnológicas y
culturales de la sociedad inciden
en las familias, dentro de una
concepción pluralista conforme a
las distintas políticas de Estado
y acuerdos internacionales sobre
el tema.
23.
Destacamos la importancia del
grupo familiar, como elemento
natural y fundamental de la
sociedad, medio de transmisión de
valores, punto de encuentro entre
generaciones y marco indispensable
para el desarrollo integral de la
persona.
24.
Reconocemos que la pobreza atenta
contra los derechos fundamentales
de las personas y desvaloriza la
dignidad humana. Por ello, como
una prioridad para nuestros
Estados, seguiremos impulsando
políticas públicas que fortalezcan
las capacidades individuales de
los miembros del grupo familiar, y
continuaremos instrumentando
estrategias para el combate a la
pobreza y sus efectos excluyentes.
Estamos conscientes que fomentar
el logro equitativo y el pleno
disfrute de los derechos humanos
al interior de la familia
contribuye al desarrollo humano.
25.
Continuaremos fortaleciendo la
inversión y los esfuerzos por
lograr mejoras sustantivas en el
acceso y calidad de la educación
convencidos que es el único medio
capaz de generar mejores
ciudadanos, y asegurar una mayor
igualdad de oportunidades así como
también un sistema efectivo de
compensación de las desigualdades
sociales y un determinante básico
de la competitividad y el
desarrollo de las naciones
disminuyendo brechas
internacionales.
26.
Expresamos nuestro compromiso con
la promoción y la protección de
los derechos económicos, sociales
y culturales de nuestros pueblos,
consagrados en instrumentos
jurídicos internacionales y en las
Conferencias Sociales de las
Naciones Unidas.
27.
Reafirmamos el deber del Estado de
proteger y apoyar a las familias,
para lo cual promoveremos
políticas públicas, con un enfoque
integral de combate a la pobreza,
basadas en las necesidades de las
personas que las integran y
garantizando sus derechos. La
dimensión urbano-rural y el
carácter pluricultural y
multiétnico de nuestras sociedades
deben ser tomados en consideración
en esas estrategias.
28.
En este sentido, reafirmamos la
necesidad de incorporar el enfoque
de género en el diseño y ejecución
de nuestras políticas, en las
tareas para el desarrollo
económico y social, así como para
la superación de la pobreza.
Reiteramos la necesidad de
profundizar el intercambio de
experiencias, información y
programas en este campo,
revalorizando el papel de la mujer
en todos los ámbitos.
29.
Reconocemos que el fenómeno
migratorio es una causa de
desintegración familiar y de los
cambios de los patrones
intrafamiliares, por lo que
consideramos conveniente analizar
esta variable de manera integral,
así como los efectos psico-sociales,
económicos y culturales que se
derivan de la misma para que sean
considerados en la definición de
políticas nacionales y de acciones
internacionales que contribuyan a
la atención y el fortalecimiento
de los núcleos familiares desde
esta perspectiva.
30.
Preocupados por la situación
existente en la región debido a la
creciente migración de ciudadanos
latinoamericanos y caribeños hacia
otras regiones, acordamos
adelantar conversaciones con la
Comunidad Europea, y con los
Estados Unidos de América, para
analizar los diferentes aspectos
que plantea esta problemática y la
búsqueda de soluciones tendientes
a regularizar la situación
migratoria de dichos ciudadanos y
apoyar medidas de generación de
empleo en los países de origen a
fin de evitar la migración
irregular.
31.
Reafirmamos que el libre comercio
es una condición esencial para la
generación de recursos genuinos
capaces de reducir eficazmente la
pobreza. Para ese fin, reiteramos
la importancia de la concertación
de nuestros países en los
distintos foros internacionales
pertinentes.
32.
Reconocemos la importancia del
tema de la paternidad responsable
y de la educación sexual integral
y responsable, respetando el
derecho y el deber de los padres
en la educación de sus hijos.
33.
Promoveremos programas de apoyo a
las adolescentes madres a fin de
que se incorporen y permanezcan en
el sistema educativo, como una
herramienta para mejorar sus
posibilidades de desarrollo
individual y social, así como el
de sus hijos.
34.
En este marco, decidimos
intercambiar las buenas
experiencias que se están poniendo
en práctica para combatir la
pobreza y en ese contexto
fortalecer la familia. Además
coincidimos en la importancia de
poner en práctica los mecanismos
de cooperación que permitan ese
intercambio y asesoría técnica,
con el objetivo de avanzar en la
reducción de la pobreza y asegurar
el bienestar de nuestras familias.
35.
Reiteramos nuestro agradecimiento
por la invitación del Presidente
Alejandro Toledo, para realizar en
el Perú, en el año 2003, la XVII
Cumbre de Jefes de Estado y de
Gobierno del Mecanismo Permanente
de Consulta y Concertación
Política, Grupo de Rio.
36.
Agradecemos el gentil ofrecimiento
del Gobierno de Brasil de ser
anfitrión de la XVIII Cumbre de
Jefes de Estado y de Gobierno del
Grupo de Rio en el año 2004.
37.
Los Jefes de Estado y de Gobierno,
expresamos nuestra felicitación
por la excelente organización de
esta Reunión Cumbre, y nuestros
agradecimientos al Dr. Miguel
Angel Rodríguez Echeverría,
Presidente de la República de
Costa Rica, y al pueblo
costarricense por la cálida
hospitalidad que hemos recibido en
la ciudad de San José.
38.
Acordamos que este documento sea
conocido como la "Declaración de
San José".