Declaración
de la ciudad de Quebec
22
de abril de 2001
Nosotros, los Jefes de Estado y de
Gobierno de las Américas elegidos
democráticamente, reunidos en la
ciudad de Quebec en nuestra
Tercera Cumbre, renovamos nuestro
compromiso con la integración
hemisférica y la responsabilidad
nacional y colectiva a fin de
mejorar el bienestar económico y
la seguridad de nuestros pueblos.
Hemos adoptado un Plan de Acción
para fortalecer la democracia
representativa, promover una
eficiente gestión de gobierno y
proteger los derechos humanos y
las libertades fundamentales.*
Buscamos crear mayor prosperidad e
incrementar las oportunidades
económicas y, al mismo tiempo,
fomentar la justicia social y
desarrollar el potencial humano.
Reiteramos nuestro firme
compromiso y adhesión a los
principios y propósitos de las
Cartas de las Naciones Unidas y de
la Organización de los Estados
Americanos (OEA).
Nuestras ricas y variadas
tradiciones ofrecen oportunidades
inigualables para el crecimiento,
para compartir experiencias y
conocimientos y para crear una
familia hemisférica sobre la base
de un orden internacional más
justo y democrático. Debemos
enfrentar los retos inherentes a
las diferencias de tamaño y de
niveles de desarrollo social,
económico e institucional en
nuestros países y en nuestra
región.
Hemos avanzado en la
implementación de los compromisos
colectivos asumidos en Miami en
1994 y profundizados en Santiago
en 1998. Reconocemos la necesidad
de continuar enfrentando las
vulnerabilidades de nuestros
procesos de desarrollo y de
aumentar la seguridad humana.
Estamos conscientes de que aún
queda mucho por lograr para que el
proceso de Cumbres de las Américas
sea relevante en la vida cotidiana
de nuestros pueblos y contribuya a
su bienestar.
Reconocemos que los valores y
prácticas de la democracia son
fundamentales para avanzar en el
logro de todos nuestros objetivos.
El mantenimiento y fortalecimiento
del Estado de Derecho y el respeto
estricto al sistema democrático
son, al mismo tiempo, un propósito
y un compromiso compartido, así
como una condición esencial de
nuestra presencia en ésta y en
futuras Cumbres. En consecuencia,
cualquier alteración o ruptura
inconstitucional del orden
democrático en un Estado del
Hemisferio constituye un obstáculo
insuperable para la participación
del Gobierno de dicho Estado en el
proceso de Cumbres de las Américas.
Tomando debidamente en cuenta los
mecanismos hemisféricos,
regionales y subregionales,
existentes, acordamos llevar a
cabo consultas en el caso de una
ruptura del sistema democrático de
un país que participa en el
proceso de Cumbres.
Las
amenazas contra la democracia, hoy
en día, asumen variadas formas.
Para mejorar nuestra capacidad de
respuesta a estas amenazas,
instruimos a nuestros Ministros de
Relaciones Exteriores que, en el
marco de la próxima Asamblea
General de la OEA, preparen una
Carta Democrática Interamericana
que refuerce los instrumentos de
la OEA para la defensa activa de
la democracia representativa.*
Nuestro compromiso de asegurar el
pleno respeto a los derechos
humanos y las libertades
fundamentales se basa en
principios y en convicciones
compartidos. Apoyamos el
fortalecimiento y
perfeccionamiento de la eficacia
del sistema interamericano de
derechos humanos, que incluye la
Comisión Interamericana sobre
Derechos Humanos y la Corte
Interamericana de Derechos
Humanos. Encomendamos a la XXXI
Asamblea General de la OEA que
considere un adecuado incremento
de los recursos para las
actividades de la Comisión y de la
Corte, para perfeccionar los
mecanismos de derechos humanos y
para promover la observancia de
las recomendaciones de la Comisión
y el cumplimiento de las
sentencias de la Corte.
Reafirmamos nuestro compromiso de
mantener la paz y la seguridad a
través de la utilización eficaz de
los medios hemisféricos previstos
para la solución pacífica de las
controversias y la adopción de
medidas de fomento de la confianza
y de la seguridad. En este
sentido, apoyamos y elogiamos los
esfuerzos de la OEA. Reiteramos
nuestra plena adhesión a los
principios que obligan a los
Estados a abstenerse de la amenaza
o el uso de la fuerza, de acuerdo
con el derecho internacional.
Conforme a los principios del
derecho internacional humanitario,
condenamos enérgicamente los
ataques contra la población civil.
Tomaremos toda medida posible para
asegurar que los niños y niñas de
nuestros países no participen en
conflictos armados y condenamos la
utilización de niños y niñas por
fuerzas irregulares. Reafirmamos
que la subordinación
constitucional de las fuerzas
armadas y de seguridad a las
autoridades civiles legalmente
constituidas de nuestros países, y
el respeto al Estado de Derecho
por parte de todas las
instituciones nacionales y
sectores de la sociedad, son
fundamentales para la democracia.
Haremos esfuerzos para limitar los
gastos militares manteniendo una
capacidad que corresponda a
nuestras legítimas necesidades de
seguridad y promoveremos una mayor
transparencia en la adquisición de
armamento.
Reiteramos nuestro compromiso de
combatir las nuevas amenazas
multidimensionales a la seguridad
de nuestras sociedades. Entre
estas amenazas destacan,
principalmente, el problema
mundial de la droga y delitos
conexos, el tráfico ilícito y el
uso criminal de las armas de
fuego, el creciente peligro que
representa el crimen organizado,
así como el problema general de la
violencia en nuestras sociedades.
Reconociendo que la corrupción
menoscaba valores democráticos
básicos, representa un desafío a
la estabilidad política y al
crecimiento económico y, por
tanto, amenaza los intereses
vitales de nuestro hemisferio,
reforzaremos nuestra lucha contra
la corrupción. Reconocemos,
asimismo, la necesidad de mejorar
las condiciones de seguridad
humana en el Hemisferio.
Renovamos nuestro compromiso con
la plena aplicación de la
Estrategia Antidrogas en el
Hemisferio basada en los
principios de responsabilidad
compartida, en un enfoque integral
y equilibrado y en la cooperación
multilateral. Acogemos con
beneplácito el desarrollo del
Mecanismo de Evaluación
Multilateral, y reiteramos nuestro
compromiso para hacer de este
mecanismo, único en el mundo, uno
de los pilares centrales en una
cooperación hemisférica eficaz
para la lucha contra todos los
factores que constituyen el
problema mundial de la droga.
Expresamos nuestro apoyo a los
programas eficaces de desarrollo
alternativo orientados a la
erradicación de los cultivos
ilícitos, y realizaremos esfuerzos
para facilitar el acceso a los
mercados de los productos
derivados de estos programas.
Reconocemos que otra grave amenaza
a la seguridad de nuestra
población es el VIH/SIDA. Estamos
unidos en la determinación de
adoptar estrategias
multisectoriales y mejorar nuestra
cooperación para combatir esta
enfermedad y sus consecuencias.
Reafirmamos la importancia de la
independencia del poder judicial y
nuestra determinación de asegurar
el acceso equitativo a la justicia
y garantizar su administración
oportuna e imparcial. Nos
comprometemos a incrementar la
transparencia en la gestión
pública.
Las
economías abiertas y libres, el
acceso a los mercados, el flujo
sostenido de las inversiones, la
formación de capitales, la
estabilidad financiera, políticas
públicas adecuadas, el acceso a la
tecnología y el desarrollo y
capacitación de los recursos
humanos, son claves para reducir
la pobreza y la inequidad, elevar
los niveles de vida y promover el
desarrollo sostenible.
Trabajaremos con todos los
sectores de la sociedad civil y
las organizaciones internacionales
para asegurar que las actividades
económicas contribuyan al
desarrollo sostenible de nuestras
sociedades.
Acogemos el progreso significativo
logrado hasta la fecha para el
establecimiento de un Área de
Libre Comercio de las Américas
(ALCA), incluyendo la elaboración
de un borrador preliminar del
Acuerdo ALCA. Tal como se acordó
en la Cumbre de Miami, el libre
comercio, sin subsidios ni
prácticas desleales, acompañado de
flujos crecientes de inversión
productiva y de una mayor
integración económica, favorecerá
la prosperidad regional,
permitiendo elevar los niveles de
vida, mejorar las condiciones
laborales de los pueblos de las
Américas y proteger mejor el medio
ambiente. La decisión de hacer
público el borrador preliminar del
Acuerdo ALCA es una muestra clara
de nuestro compromiso colectivo
con la transparencia y con una
comunicación creciente y sostenida
con la sociedad civil.
Instruimos a nuestros Ministros
que aseguren que las negociaciones
del Acuerdo ALCA concluyan, a más
tardar, en enero de 2005, para
tratar de lograr su entrada en
vigencia lo antes posible, y no
más allá de diciembre de 2005.*
Esto será un elemento clave para
generar el crecimiento económico y
la prosperidad en el Hemisferio, y
contribuirá al logro de los
amplios objetivos de la Cumbre. El
Acuerdo deberá ser equilibrado,
comprensivo, y congruente con las
reglas y disciplinas de la
Organización Mundial del Comercio
(OMC), y deberá constituir un
compromiso único. Otorgamos gran
importancia a que el diseño del
Acuerdo tenga en cuenta las
diferencias en tamaño y niveles de
desarrollo de las economías
participantes.
Reconocemos el desafío que
presenta la gestión ambiental en
el Hemisferio. Comprometemos a
nuestros gobiernos a fortalecer la
protección del medio ambiente y el
uso sostenible de los recursos
naturales con miras a asegurar un
equilibrio entre el desarrollo
económico, el desarrollo social y
la protección del medio ambiente,
en virtud de su interdependencia y
refuerzo mutuo. Nuestra meta es
alcanzar el desarrollo sostenible
en todo el Hemisferio.
Promoveremos el cumplimiento de
las normas fundamentales del
trabajo reconocidas
internacionalmente e incorporadas
en la Declaración de la
Organización Internacional del
Trabajo (OIT) relativa a los
Principios y Derechos
Fundamentales en el Trabajo y su
Seguimiento, adoptada en 1998.
Consideraremos la ratificación o
adhesión a las convenciones
fundamentales de la OIT, según
corresponda. A fin de avanzar en
nuestro compromiso de crear
mayores oportunidades de empleo,
incrementar las capacidades de los
trabajadores y mejorar las
condiciones laborales en todo el
Hemisferio, reconocemos la
necesidad de considerar, en los
foros hemisféricos e
internacionales pertinentes, las
cuestiones de la globalización
relacionadas con el empleo y el
trabajo. Instruimos a la
Conferencia Interamericana de
Ministros del Trabajo que continúe
considerando los temas
relacionados con la globalización
que afectan al empleo y al
trabajo.
Reconociendo la importancia de la
energía como una de las bases
fundamentales para el desarrollo
económico, la prosperidad de la
región y el mejoramiento de la
calidad de vida, nos comprometemos
a desarrollar iniciativas de
energía renovable y a profundizar
la integración energética,
perfeccionando los marcos
regulatorios y su aplicación, y
promoviendo los principios del
desarrollo sostenible.
La
democracia y el desarrollo
económico y social son
interdependientes y se refuerzan
mutuamente como condiciones
fundamentales para combatir la
pobreza y la desigualdad. No
escatimaremos esfuerzos para
liberar a nuestros ciudadanos de
las condiciones inhumanas de la
pobreza extrema. Nos comprometemos
a realizar esfuerzos adicionales
para alcanzar los objetivos
internacionales de desarrollo,
especialmente la reducción en un
50% para el año 2015 de la
proporción de las personas que
viven en condiciones de pobreza
extrema.
Nos
comprometemos a impulsar programas
para mejorar la agricultura y la
vida rural y promover la
agro-industria como contribución
esencial a la reducción de la
pobreza y el fomento del
desarrollo integral.
Nos
comprometemos a fortalecer la
cooperación hemisférica y las
capacidades nacionales para
desarrollar un enfoque más
integrado en el manejo de
desastres naturales. Continuaremos
implementando políticas que
mejoren nuestra capacidad para
prevenir, mitigar y atender las
consecuencias de los desastres
naturales. Acordamos estudiar
medidas que faciliten el acceso
oportuno a recursos financieros
para atender las necesidades de
emergencia.
Reconocemos las contribuciones
económicas y culturales que
aportan los migrantes a las
sociedades de destino y a sus
comunidades de origen. Nos
comprometemos a asegurar
tratamiento digno y humano, con
protección legal adecuada, defensa
de los derechos humanos y
condiciones de trabajo seguras y
saludables para los migrantes.
Fortaleceremos mecanismos de
cooperación hemisféricos para
atender las legítimas necesidades
de los migrantes y adoptar medidas
eficaces en contra del tráfico de
seres humanos.
El
progreso hacia sociedades más
democráticas, economías en
crecimiento y la equidad social,
depende de una ciudadanía educada
y de una fuerza laboral
capacitada. Hemos acordado una
serie de políticas para mejorar el
acceso a una educación de calidad
a través de la capacitación de los
docentes, la educación de los
valores cívicos y el uso de las
tecnologías de la información
tanto en nuestras aulas como en la
evaluación del progreso para el
logro de estos objetivos. Mejores
políticas educativas y mayores
inversiones en nuestros sistemas
educativos contribuirán a reducir
las desigualdades de ingresos y a
cerrar la brecha digital en
nuestro Hemisferio.
Nuestros esfuerzos colectivos
hemisféricos serán más eficaces
con el uso innovador de las
tecnologías de la información y de
las comunicaciones con el fin de
conectar a nuestros gobiernos y a
nuestros pueblos y para compartir
conocimientos e ideas. Nuestra
declaración, Conectando las
Américas, resalta esta convicción.
Destacamos que la buena salud y el
acceso equitativo a la atención
médica, a los servicios de salud y
a medicinas a costos accesibles
son de importancia vital para el
desarrollo humano y el logro de
nuestros objetivos políticos,
económicos y sociales.
Reafirmamos nuestro compromiso de
proteger los derechos humanos y
las libertades fundamentales de
todos, incluyendo aquellos en
situación de vulnerabilidad o
marginalidad, los discapacitados o
los que requieren protección
especial. Nos comprometemos a
erradicar todas las formas de
discriminación, incluido el
racismo, la discriminación racial,
la xenofobia y otras formas
conexas de intolerancia en
nuestras sociedades, así como a
promover la equidad de género y a
lograr la plena participación de
todos los individuos en la vida
política, económica, social y
cultural de nuestros países.
Nos
esforzaremos para asegurar que los
resultados del Cónclave Indígena
de las Américas celebrado en
Guatemala y de la Cumbre de los
Pueblos Indígenas de las Américas,
realizada en Ottawa, se recojan en
la implementación de la
Declaración de la Cumbre de las
Américas y su Plan de Acción.
Apoyamos los esfuerzos encaminados
a la pronta y exitosa conclusión
de las negociaciones del Proyecto
de la Declaración Americana sobre
los Derechos de los Pueblos
Indígenas, la cual promoverá y
protegerá sus derechos y
libertades fundamentales.
Consideramos que la diversidad
cultural que caracteriza a nuestra
región es fuente de gran riqueza
para nuestras sociedades. El
respeto y la valoración de nuestra
diversidad deben ser un factor de
cohesión que fortalezca el tejido
social e impulse el desarrollo de
nuestras naciones.
La
responsabilidad principal de la
coordinación e implementación del
Plan de Acción anexo reside en
nuestros gobiernos. Las reuniones
ministeriales están produciendo
resultados significativos en apoyo
a los mandatos de las Cumbres.
Proseguiremos el desarrollo
continuo de esta cooperación.
Valoramos el apoyo activo de la
Organización de los Estados
Americanos y sus organismos
especializados, particularmente la
Organización Panamericana de la
Salud, el Instituto Interamericano
de Cooperación para la Agricultura
y el Instituto Interamericano del
Niño, así como del Banco
Interamericano de Desarrollo, la
Comisión Económica para América
Latina y el Caribe y el Banco
Mundial. Hacemos un llamado a
estas instituciones y a otras
organizaciones regionales e
internacionales a que establezcan
una mayor coordinación para el
apoyo a la implementación y al
seguimiento del Plan de Acción de
esta Cumbre.
La
OEA desempeña un papel central en
la implementación de las
decisiones de las Cumbres de las
Américas. Instruimos a nuestros
Ministros de Relaciones Exteriores
que, en la próxima Asamblea
General, avancen y profundicen el
proceso de reformas en la OEA,
respaldado por recursos adecuados,
con el fin de mejorar su
funcionamiento y permitir que la
Organización implemente mejor los
mandatos de las Cumbres.
Recibimos con beneplácito y
valoramos las contribuciones de la
sociedad civil, incluidas las de
las organizaciones empresariales y
sindicales, al Plan de Acción.
Afirmamos que la apertura y
transparencia son vitales para el
fortalecimiento de la
concientización pública y la
legitimidad de nuestras tareas.
Hacemos un llamado a todos los
ciudadanos de las Américas a que
contribuyan al proceso de las
Cumbres.
Nosotros, los Jefes de Estado y de
Gobierno de las Américas, hemos
decidido aceptar el ofrecimiento
del Gobierno de la República
Argentina para ser la sede de la
Cuarta Cumbre de las Américas.
Las
Cumbres de las Américas existen
para servir a la gente. Debemos
desarrollar soluciones eficaces,
prácticas y solidarias para
resolver los problemas que
enfrentan nuestras sociedades. No
tememos a la globalización ni
estamos cegados por su brillo.
Estamos unidos en nuestra
determinación de dejar a las
generaciones futuras un Hemisferio
democrático y próspero, más justo
y generoso; un Hemisferio donde
nadie sea relegado. Estamos
comprometidos para hacer de éste
el siglo de las Américas.
*
Venezuela reserva su posición