Declaración
Política contra el terrorismo
XI Cumbre Iberoamericana de
Jefes de Estado y de Gobierno
Lima, 23 y 24 de noviembre de 2001
1.
Los Jefes de Estado y de Gobierno
de la Comunidad Iberoamericana
reiteramos nuestra más enérgica
condena a todos los actos de
terrorismo, el que se ha
manifestado una vez más de manera
execrable en los atentados
ocurridos el 11 de septiembre de
2001, en los Estados Unidos. El
terrorismo socava los propósitos y
principios de la Carta de las
Naciones Unidas y viola el derecho
a la vida y el derecho a vivir en
paz, justicia, democracia y
libertad. Igualmente, ocasiona
graves consecuencias en el
desarrollo económico y social.
2.
Reafirmamos el compromiso de
combatir el terrorismo en todas
sus formas y manifestaciones
dondequiera se produzcan y por
quienquiera que las cometa, de no
prestar ayuda ni refugio a los
autores, promotores o
participantes de actividades
terroristas y de fortalecer las
legislaciones nacionales de manera
de evitar la impunidad,
orientándolas a erradicar este
tipo de actos que atentan contra
la paz y la democracia, asegurando
el sometimiento a juicio o la
extradición de éstos, de
conformidad con la legislación de
cada país y los acuerdos
internacionales sobre la materia.
3.
Teniendo en cuenta, asimismo, que
el terrorismo afecta gravemente la
paz y seguridad internacionales,
reafirmamos nuestro propósito de
reforzar la cooperación
internacional en todos los ámbitos
para prevenir, reprimir, combatir
y sancionar este tipo de actos,
conforme a las disposiciones de la
Carta de las Naciones Unidas y las
diversas resoluciones aprobadas
con esta finalidad. En este
contexto, reiteramos nuestro
compromiso de aplicar, a la
brevedad posible, las resoluciones
1368 (2001), 1373 (2001) y 1377
(2001) del Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas y las
resoluciones 49/60 "Declaración
sobre las medidas para eliminar el
Terrorismo Internacional" y 56/1
de la Asamblea General de las
Naciones Unidas.
4.
Asimismo expresamos nuestro
compromiso de firmar, ratificar o
adherirnos, según corresponda, a
todos los convenios de las
Naciones Unidas y otros
instrumentos regionales en materia
de terrorismo, como expresión de
la voluntad de la Comunidad
Iberoamericana para reforzar la
lucha contra el terrorismo,
mediante el fortalecimiento del
papel que, en este ámbito, tienen
las Naciones Unidas y otros
organismos regionales.
5.
Apoyamos también las medidas de
cooperación regional, que, en
aplicación del Derecho
Internacional, se han adoptado con
el propósito de establecer una
cooperación efectiva para el
intercambio de información, la
detención, el enjuiciamiento, la
extradición y la sanción de los
autores, organizadores y
patrocinadores de actos
terroristas, así como de aquéllos
que los apoyan, encubren y
financian. Reiteramos el
compromiso de adoptar y aplicar
las medidas nacionales necesarias
para prevenir y reprimir los actos
de terrorismo.
6.
Destacamos las medidas que se
vienen implementando para prevenir
y reprimir las redes de
financiamiento de las actividades
terroristas, como las contenidas
en el "Convenio Internacional para
la Represión de la Financiación
del Terrorismo", así como para
lograr la más amplia adhesión a
todos los convenios y protocolos
internacionales sobre esta materia
y su estricto cumplimiento.
Igualmente, reforzaremos las
medidas destinadas a prevenir el
lavado de activos, teniendo en
consideración la estrecha relación
entre el terrorismo y otras
actividades delictivas, como las
relativas a las drogas ilícitas.
7.
Subrayamos la necesidad de
concluir, de ser posible en el
actual período de sesiones de la
Asamblea General de las Naciones
Unidas, una convención global
dirigida a asegurar la existencia
de un marco jurídico global que
abarque todos los aspectos de la
lucha contra el terrorismo.
Debemos aprovechar el actual
momento de empeño colectivo para
conseguir una rápida conclusión de
este instrumento internacional.
8.
Reafirmamos también nuestra
convicción que el combate contra
el terrorismo debe sustentarse en
los principios del Estado de
Derecho y el respeto a los
derechos humanos, conforme a las
disposiciones de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos.
9.
Nos comprometemos a promover, con
mayor énfasis, el diálogo de
civilizaciones y el respeto a la
diversidad cultural, étnica,
religiosa y racial, como una forma
de contribuir a una convivencia
basada en el respeto y la
promoción de una cultura de paz.
Trabajaremos para edificar una
sociedad internacional más justa,
más segura y más libre en la que
el recurso a la violencia, la
guerra y la intolerancia sea por
siempre desterrado.
Lima, 24 de noviembre de 2001