Nosotros, los
Estados de las Américas representados en la
Conferencia Especial sobre Seguridad en la
Ciudad de México, comprometidos a promover y
fortalecer la paz y la seguridad en el
Hemisferio,
Recordando que la Conferencia Interamericana
sobre Problemas de la Guerra y la Paz,
realizada en Chapultepec, México, en 1945,
propuso un esquema para hacer frente a los
requerimientos de seguridad de las Américas;
Teniendo presente que el Compromiso de
Santiago con la Democracia y la Renovación
del Sistema Interamericano, de 1991, decidió
iniciar un proceso de reflexión conjunta
sobre la seguridad hemisférica, desde una
perspectiva actualizada e integral, a la luz
de las nuevas circunstancias mundiales y
regionales;
Recordando que la Cumbre de las Américas de
Santiago encomendó a la Organización de los
Estados Americanos, a través de la Comisión
de Seguridad Hemisférica, que “efectúe el
seguimiento y profundización de los temas
relativos a medidas de fomento de la
confianza y la seguridad, realice un
análisis sobre el significado, alcance y
proyección de los conceptos de seguridad
internacional en el Hemisferio, con el
propósito de desarrollar los enfoques
comunes más apropiados que permitan abordar
sus diversos aspectos, incluidos el desarme
y el control de armamentos, e identifique
las formas de revitalizar y fortalecer las
instituciones del sistema interamericano
relacionadas con los distintos aspectos de
la seguridad hemisférica”, que culmine en
una Conferencia Especial sobre Seguridad en
el marco de la OEA;
Destacando que la Cumbre de las Américas de
la ciudad de Québec pidió a la Comisión de
Seguridad Hemisférica de la OEA la revisión
de todos los temas que se refieren a los
enfoques comunes sobre la seguridad
internacional en el Hemisferio, con miras a
celebrar la Conferencia Especial sobre
Seguridad;
Considerando que la Declaración de
Bridgetown reconoce que las amenazas,
preocupaciones y otros desafíos a la
seguridad en el Hemisferio son de naturaleza
diversa y alcance multidimensional y que el
concepto y enfoque tradicionales deben
ampliarse para abarcar amenazas nuevas y no
tradicionales, que incluyen aspectos
políticos, económicos, sociales, de salud y
ambientales;
Considerando que los Estados de las Américas
compartimos raíces históricas, principios y
valores de civilización que nos han
permitido consagrar un orden jurídico
sustentado en la Carta de las Naciones
Unidas y la Carta de la Organización de los
Estados Americanos;
Reconociendo que los Estados del Hemisferio
enfrentamos tanto amenazas tradicionales a
la seguridad como nuevas amenazas,
preocupaciones y otros desafíos que por sus
características complejas han determinado
que la seguridad tenga un carácter
multidimensional; y
Firmemente convencidos de que, en vista de
los cambios profundos que han ocurrido en el
mundo y en las Américas desde 1945, tenemos
una oportunidad única para reafirmar los
principios, valores compartidos y enfoques
comunes sobre los cuales se basa la paz y la
seguridad en el Hemisferio,
Declaramos lo siguiente:
I. PRINCIPIOS DE LA CARTA DE LAS NACIONES
UNIDAS Y DE LA CARTA DE LA OEA
1. Reafirmamos que la seguridad en el
Hemisferio tiene como base fundamental el
respeto a los principios consagrados en la
Carta de las Naciones Unidas y en la Carta
de la Organización de los Estados
Americanos.
II. VALORES COMPARTIDOS Y ENFOQUES COMUNES
2. Nuestra nueva concepción de la seguridad
en el Hemisferio es de alcance
multidimensional, incluye las amenazas
tradicionales y las nuevas amenazas,
preocupaciones y otros desafíos a la
seguridad de los Estados del Hemisferio,
incorpora las prioridades de cada Estado,
contribuye a la consolidación de la paz, al
desarrollo integral y a la justicia social,
y se basa en valores democráticos, el
respeto, la promoción y defensa de los
derechos humanos, la solidaridad, la
cooperación y el respeto a la soberanía
nacional.
3. La paz es un valor y un principio en sí
mismo y se basa en la democracia, la
justicia, el respeto a los derechos humanos,
la solidaridad, la seguridad y el respeto al
derecho internacional. Nuestra arquitectura
de seguridad contribuirá a preservarla a
través del fortalecimiento de los mecanismos
de cooperación entre nuestros Estados para
enfrentar las amenazas tradicionales, las
nuevas amenazas, las preocupaciones y otros
desafíos que confronta nuestro Hemisferio.
4. Afirmamos que nuestra cooperación para
enfrentar las amenazas tradicionales y las
nuevas amenazas, preocupaciones y otros
desafíos a la seguridad también se
fundamenta en valores compartidos y enfoques
comunes reconocidos en el ámbito
hemisférico.
Entre ellos destacan los siguientes:
a) Cada Estado tiene el derecho soberano de
identificar sus propias prioridades
nacionales de seguridad y definir las
estrategias, planes y acciones para hacer
frente a las amenazas a su seguridad,
conforme a su ordenamiento jurídico, y con
el pleno respeto del derecho internacional y
las normas y principios de la Carta de la
OEA y la Carta de las Naciones Unidas.
b) La democracia representativa es una
condición indispensable para la estabilidad,
la paz y el desarrollo de los Estados del
Hemisferio. En particular, reafirmamos
nuestro compromiso con la plena observancia
de la Carta Democrática Interamericana, sus
valores, principios y mecanismos.
c) El respeto de los derechos humanos y las
libertades fundamentales y la buena gestión
gubernamental son esenciales para la
estabilidad, la paz y el desarrollo
político, económico y social de los Estados
del Hemisferio.
d) La subordinación constitucional de todas
las instituciones del Estado a la autoridad
civil legalmente constituida y el respeto
del estado de derecho por todas las
entidades y sectores de la sociedad son
valores fundamentales y contribuyen a la
estabilidad y la paz de los Estados del
Hemisferio.
e) En nuestro Hemisferio, en nuestra
condición de Estados democráticos
comprometidos con los principios de la Carta
de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA,
reafirmamos que el fundamento y razón de ser
de la seguridad es la protección de la
persona humana. La seguridad se fortalece
cuando profundizamos su dimensión humana.
Las condiciones de la seguridad humana
mejoran mediante el pleno respeto de la
dignidad, los derechos humanos y las
libertades fundamentales de las personas,
así como mediante la promoción del
desarrollo económico y social, la inclusión
social, la educación y la lucha contra la
pobreza, las enfermedades y el hambre.
f) La educación para la paz y la promoción
de la cultura democrática tienen un papel
destacado en el desarrollo de los Estados y
el fortalecimiento de la estabilidad y la
consolidación de nuestro Hemisferio como una
región donde prevalecen el entendimiento y
el respeto mutuo, el diálogo y la
cooperación.
g) La justicia social y el desarrollo humano
son necesarios para la estabilidad de cada
Estado del Hemisferio. El fomento de las
relaciones de amistad y la cooperación
interamericana para el desarrollo integral
fortalece la seguridad de los Estados del
Hemisferio.
h) Los Estados del Hemisferio reafirman la
importancia de mejorar la participación de
la mujer en todos los esfuerzos para la
promoción de la paz y la seguridad, la
necesidad de aumentar su papel en la
adopción de decisiones en todos los niveles
con respecto a la prevención, gestión y
resolución de conflictos, e integrar una
perspectiva de género en todas las
políticas, programas y actividades de todos
los órganos interamericanos, organismos,
entidades, conferencias y procesos que
traten asuntos de seguridad hemisférica.
i) Las amenazas, preocupaciones y otros
desafíos a la seguridad en el Hemisferio son
de naturaleza diversa y alcance
multidimensional y el concepto y los
enfoques tradicionales deben ampliarse para
abarcar amenazas nuevas y no tradicionales,
que incluyen aspectos políticos, económicos,
sociales, de salud y ambientales.
j) Las amenazas tradicionales a la seguridad
y sus mecanismos para enfrentarlas siguen
siendo importantes y pueden ser de
naturaleza distinta a las nuevas amenazas,
preocupaciones y otros desafíos a la
seguridad y a los mecanismos de cooperación
para hacerles frente.
k) Las nuevas amenazas, preocupaciones y
otros desafíos a la seguridad hemisférica
son problemas intersectoriales que requieren
respuestas de aspectos múltiples por parte
de distintas organizaciones nacionales y, en
algunos casos, asociaciones entre los
gobiernos, el sector privado y la sociedad
civil, todas actuando de forma apropiada
conforme a las normas y principios
democráticos y las normas constitucionales
de cada Estado. Muchas de las nuevas
amenazas, preocupaciones y otros desafíos a
la seguridad hemisférica son de naturaleza
transnacional y pueden requerir una
cooperación hemisférica adecuada.
l) Los Estados del Hemisferio reconocen
diferentes perspectivas sobre las amenazas y
prioridades a su seguridad. La arquitectura
de seguridad en nuestro Hemisferio deberá
ser flexible y contemplar las
particularidades de cada subregión y de cada
Estado.
m) La seguridad de los Estados del
Hemisferio se ve afectada, en diferente
forma, por amenazas tradicionales y por las
siguientes nuevas amenazas, preocupaciones y
otros desafíos de naturaleza diversa:
• el terrorismo, la delincuencia organizada
transnacional, el problema mundial de las
drogas, la corrupción, el lavado de activos,
el tráfico ilícito de armas y las conexiones
entre ellos;
• la pobreza extrema y la exclusión social
de amplios sectores de la población, que
también afectan la estabilidad y la
democracia. La pobreza extrema erosiona la
cohesión social y vulnera la seguridad de
los Estados;
• los desastres naturales y los de origen
humano, el VIH/SIDA y otras enfermedades,
otros riesgos a la salud y el deterioro del
medio ambiente;
• la trata de personas;
• los ataques a la seguridad cibernética;
• la posibilidad de que surja un daño en el
caso de un accidente o incidente durante el
transporte marítimo de materiales
potencialmente peligrosos, incluidos el
petróleo, material radioactivo y desechos
tóxicos; y
• la posibilidad del acceso, posesión y uso
de armas de destrucción en masa y sus medios
vectores por terroristas.
Corresponde a los foros especializados de la
OEA, interamericanos e internacionales
desarrollar la cooperación para enfrentar
estas nuevas amenazas, preocupaciones y
otros desafíos con base en los instrumentos
y mecanismos aplicables.
n) Los procesos de integración subregional y
regional contribuyen a la estabilidad y la
seguridad en el Hemisferio.
o) Los acuerdos y mecanismos de cooperación
bilaterales y subregionales en materia de
seguridad y defensa son elementos esenciales
para fortalecer la seguridad en el
Hemisferio.
p) La prevención de conflictos y la solución
pacífica de controversias entre los Estados
son fundamentales para la estabilidad y
seguridad del Hemisferio.
q) Los Estados del Hemisferio reconocen la
importancia del diálogo y de otros esfuerzos
nacionales para lograr la solución de
situaciones de conflicto interno y alcanzar
la reconciliación y una paz justa y
duradera. Las instituciones y mecanismos
internacionales, interamericanos y
subregionales pueden desempeñar, cuando el
Estado afectado así lo solicite, un papel
valioso en apoyo a los esfuerzos nacionales
de paz y reconciliación.
r) El pleno respeto a la integridad del
territorio nacional, la soberanía y la
independencia política de cada Estado de la
región es base fundamental de la convivencia
pacífica y la seguridad en el Hemisferio.
Reafirmamos el derecho inmanente de legítima
defensa, individual o colectiva, de todos
los Estados y nuestro compromiso de
abstenernos de recurrir a la amenaza o al
uso de la fuerza contra la integridad
territorial o la independencia política de
cualquier Estado, o en cualquier otra forma
incompatible con la Carta de las Naciones
Unidas y la Carta de la OEA.
s) El Hemisferio ha logrado importantes
avances en el mantenimiento de la paz. Para
asegurar estos avances, se requieren
esfuerzos constantes con el fin de utilizar
eficazmente los medios acordados para
prevenir y resolver pacíficamente las
controversias o conflictos entre Estados, de
conformidad con la Carta de la OEA y la
Carta de las Naciones Unidas.
t) Los Estados del Hemisferio reconocen la
necesidad de dar pronta solución pacífica a
las controversias que aún subsisten en el
Hemisferio y comprometen todos sus esfuerzos
al logro de acuerdos negociados inspirados
en la justicia y el pleno respeto al derecho
internacional y a los tratados vigentes.
u) Las medidas de fomento de la confianza y
la seguridad y la transparencia en las
políticas de defensa y seguridad contribuyen
a aumentar la estabilidad, salvaguardar la
paz y la seguridad hemisférica e
internacional y consolidar la democracia.
v) Reconocemos la importancia y utilidad que
tienen, para aquellos Estados que son parte,
los instrumentos y acuerdos interamericanos,
tales como el Tratado Interamericano de
Asistencia Recíproca (TIAR) y el Tratado
Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto de
Bogotá), reconociendo las diferentes
perspectivas de seguridad y los compromisos
de los Estados Miembros.
w) Reiteramos el propósito de alcanzar una
efectiva limitación de armamentos
convencionales que permita dedicar el mayor
número de recursos al desarrollo económico y
social de los Estados Miembros.
x) La solidaridad de los Estados americanos,
expresada a través de la cooperación
económica, técnica, política, jurídica,
medioambiental, social, de seguridad y de
defensa, contribuye a la estabilidad y la
seguridad de los Estados y del Hemisferio en
su conjunto.
y) La seguridad del Hemisferio se ve
afectada por las amenazas a la paz y la
seguridad mundiales. Asimismo, un Hemisferio
estable y seguro constituye un componente
esencial de la paz y la seguridad mundiales.
Por lo tanto, los Estados del Hemisferio
tienen un papel importante que desempeñar en
la promoción de la paz y la estabilidad
internacionales, en especial mediante el
respeto del derecho internacional y el apoyo
a los regímenes bilaterales, regionales y
multilaterales de desarme y no proliferación
de todas las armas de destrucción en masa y
control de armamentos, así como otros
acuerdos, y a las negociaciones, mecanismos,
actividades y procesos de seguridad en el
marco de las Naciones Unidas.
z) Nos comprometemos a fortalecer el sistema
multilateral basado en la Carta de las
Naciones Unidas, en la Carta de la OEA y en
el derecho internacional. Reafirmamos el
papel del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas como el órgano con la
responsabilidad primordial de mantener la
paz y la seguridad internacionales.
Reafirmamos además que la OEA, como
organismo regional de conformidad con el
capítulo VIII de la Carta de las Naciones
Unidas, debe realizar todos los esfuerzos
posibles para lograr el arreglo pacífico de
las controversias de carácter local y debe
cooperar con el Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas en el mantenimiento de la
paz y la seguridad internacionales, de
acuerdo con las disposiciones de la Carta de
las Naciones Unidas y la Carta de la OEA.
III. COMPROMISOS Y ACCIONES DE COOPERACIÓN
5. Reafirmamos que la democracia constituye
un derecho y un valor compartido fundamental
que contribuye a la estabilidad, la paz y el
desarrollo de los Estados del Hemisferio y
su plena vigencia es esencial para la
consolidación del estado de derecho y el
desarrollo político, económico y social de
los pueblos. Promoveremos y defenderemos la
democracia por medio de la aplicación de la
Carta de la OEA, la Carta Democrática
Interamericana y el fortalecimiento del
sistema interamericano de protección de los
derechos humanos.
6. Reiteramos nuestro compromiso con el
principio de solución pacífica de
controversias consagrado en la Carta de las
Naciones Unidas y la Carta de la OEA.
Reafirmamos asimismo nuestra decisión de
fortalecer la paz en el Hemisferio, a través
de la prevención de conflictos y la solución
pacífica de las controversias. Continuaremos
apoyando los esfuerzos, acuerdos y
mecanismos bilaterales, subregionales y
regionales para prevenir conflictos y
solucionar pacíficamente las controversias.
7. Además, nos comprometemos a apoyar las
acciones que emprendan los Estados Miembros
involucrados en controversias que aún
subsisten en el Hemisferio, tendientes a
alcanzar una solución pacífica negociada de
las mismas, de modo que el Hemisferio se
consolide como una región más estable y
segura. En consecuencia, continuaremos
apoyando los trabajos de la Secretaría
General de la OEA, entre otros, a través del
Fondo de Paz: Solución Pacífica de
Controversias Territoriales, cuando las
partes lo requieran.
8. Hacemos un llamado para la renovada y
continua atención y el desarrollo de
instrumentos y estrategias apropiados dentro
del sistema interamericano dirigidos a
abordar las preocupaciones especiales de
seguridad de los pequeños Estados insulares,
como se reflejó en la Declaración de
Kingstown sobre la Seguridad de los Pequeños
Estados Insulares.
9. Afirmamos que el fortalecimiento de los
acuerdos y mecanismos bilaterales y
subregionales de cooperación en materia de
seguridad y defensa contribuye a la paz y la
estabilidad política de la región y a la
seguridad en el Hemisferio.
10. Consideramos que las zonas de paz y
cooperación contribuyen a la paz, la
seguridad y la cooperación en el Hemisferio,
por lo que respaldamos el establecimiento de
zonas de paz en los ámbitos bilateral y
subregional entre los Estados Miembros.
11. Afirmamos que la consolidación de la
primera zona libre de armas nucleares en un
área densamente poblada, a través del
Tratado para la Proscripción de las Armas
Nucleares en la América Latina y el Caribe
(Tratado de Tlatelolco) y sus Protocolos,
constituye una contribución sustancial a la
paz, la seguridad y la estabilidad
internacionales.
12. Enfatizamos el compromiso de los Estados
de la región con el control de armamentos,
el desarme y la no proliferación de todas
las armas de destrucción en masa y la plena
aplicación, por todos los Estados Parte, de
la Convención sobre la Prohibición del
Desarrollo, la Producción y el
Almacenamiento de Armas Bacteriológicas
(Biológicas) y Toxínicas y sobre su
Destrucción, la Convención sobre la
Prohibición del Desarrollo, la Producción,
el Almacenamiento y el Empleo de Armas
Químicas y sobre su Destrucción, y el
Tratado de No Proliferación de Armas
Nucleares.
13. Declaramos nuestro objetivo de hacer de
las Américas una región libre de armas
biológicas y químicas.
14. Prevendremos la proliferación de armas
de destrucción en masa y sus medios vectores
mediante, entre otras acciones, un apoyo
decidido al Organismo Internacional de
Energía Atómica, incluida la aplicación
universal del sistema de salvaguardias del
Organismo, y la Organización para la
Prohibición de las Armas Químicas, y
estableciendo normas nacionales y controles
a la exportación de materiales, tecnología y
conocimientos especializados que puedan
contribuir a la elaboración, producción o
utilización de las armas de destrucción en
masa y sus medios vectores.
15. Refrendamos el compromiso de continuar
realizando esfuerzos para limitar los gastos
militares, manteniendo una capacidad que
corresponda a nuestras legítimas necesidades
de defensa y seguridad y promoviendo la
transparencia en la adquisición de
armamentos. La aplicación continua de
medidas de fomento de la confianza y la
seguridad contribuye a la creación de un
ambiente propicio para este propósito.
16. Reafirmamos que en el marco de la paz,
la cooperación y la estabilidad alcanzadas
en el Hemisferio, cada Estado americano es
libre para determinar sus propios
instrumentos para la defensa, incluidos la
misión, el personal y las fuerzas armadas y
de seguridad pública necesarias para
garantizar su soberanía, así como adherirse
a los instrumentos jurídicos
correspondientes en el marco de la Carta de
las Naciones Unidas y la Carta de la OEA.
17. Reiteramos que, tal como se señala en
las Declaraciones de Santiago y San Salvador
y el Consenso de Miami, las medidas de
fomento de la confianza y la seguridad
incrementan la transparencia y el
entendimiento entre los Estados del
Hemisferio y fortalecen directamente la
estabilidad regional. Afirmamos que la
aplicación y el desarrollo adicional de las
medidas de fomento de la confianza y la
seguridad, de conformidad con el marco
constitucional de cada Estado, contribuyen a
la paz en el Hemisferio. Fomentaremos la
confianza mutua al implementar, según
corresponda, las medidas de fomento de la
confianza y la seguridad identificadas en
los instrumentos mencionados y las
establecidas conforme a instrumentos
bilaterales y multilaterales y otros
acuerdos.
18. Afirmamos que las Conferencias de
Ministros de Defensa de las Américas y otros
foros de consulta en materia de defensa
existentes en el Hemisferio se han
constituido en un espacio apropiado para
promover el conocimiento recíproco, la
confianza mutua, el diálogo y la
transparencia en materia de defensa.
19. Reafirmamos que las Reuniones de
Ministros de Justicia o Ministros o
Procuradores Generales de las Américas (REMJA)
y otras reuniones de autoridades en materia
de justicia penal son foros importantes y
eficaces para la promoción y el
fortalecimiento del entendimiento mutuo, la
confianza, el diálogo y la cooperación en la
formulación de políticas en materia de
justicia penal y de respuestas para hacer
frente a las nuevas amenazas a la seguridad.
20. Reafirmamos nuestro apoyo de establecer
al Hemisferio como una zona libre de minas
terrestres antipersonal. Acogemos con
beneplácito el enfoque cooperativo y los
esfuerzos de todos los Estados, así como del
Grupo de Acción contra Minas de la
Organización de los Estados Americanos, de
prestar apoyo al desminado humanitario, la
educación acerca del riesgo de las minas, la
asistencia y rehabilitación de las víctimas
de minas y la recuperación socioeconómica.
Resaltamos la importancia de la Convención
de Ottawa y su universalización y apoyamos a
los Estados Parte de esta Convención en sus
esfuerzos para implementarla a fin de librar
sus territorios de las minas terrestres
antipersonal. /
21. Reconocemos que nuestro Hemisferio está
en condiciones de contribuir a la paz y la
seguridad mundiales y, por ende, convenimos
en colaborar con la capacitación y
organización de misiones de mantenimiento de
la paz, de manera que cada Estado pueda, de
acuerdo con sus posibilidades y de
permitirlo su orden jurídico interno,
participar en operaciones de esta índole que
lleven a cabo las Naciones Unidas.
22. Afirmamos que el terrorismo constituye
una grave amenaza a la seguridad, a las
instituciones, a los valores democráticos de
los Estados y al bienestar de nuestros
pueblos. Refrendamos nuestro compromiso de
luchar contra el terrorismo y su
financiación con el pleno respeto al estado
de derecho y al derecho internacional,
incluidos el derecho internacional
humanitario, el derecho internacional de los
derechos humanos, el derecho internacional
de los refugiados, la Convención
Interamericana contra el Terrorismo y la
resolución 1373 (2001) del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas. Nos
comprometemos a promover la universalidad y
la efectiva aplicación de los actuales
convenios y protocolos internacionales
relacionados con el terrorismo.
23. En el marco jurídico referido en el
párrafo anterior, fomentaremos en los países
del Hemisferio la capacidad para prevenir,
sancionar y eliminar el terrorismo.
Fortaleceremos el Comité Interamericano
contra el Terrorismo y la cooperación
bilateral, subregional y hemisférica, a
través del intercambio de información y la
más amplia asistencia jurídica mutua para
prevenir y reprimir la financiación del
terrorismo; impedir la circulación
internacional de terroristas, sin perjuicio
de los compromisos internacionales
aplicables al libre movimiento de personas y
la facilitación del comercio; y asegurar el
enjuiciamiento, de acuerdo con el derecho
interno, de toda persona que participe en la
planificación, preparación o comisión de
actos de terrorismo y de aquellos que,
directa o indirectamente, provean o
recolecten fondos con la intención de que se
utilicen, o a sabiendas de que serán
utilizados, para cometer actos de
terrorismo. Nos comprometemos a identificar
y combatir las amenazas terroristas
emergentes, cualquiera que sea su origen o
motivación, tales como amenazas a la
seguridad cibernética, el terrorismo
biológico y amenazas a la infraestructura
crítica.
24. Hacemos hincapié en la necesidad de
redoblar los esfuerzos emprendidos en el
Hemisferio respecto de la seguridad en el
transporte, aprovechando los que llevan a
cabo la Organización de la Aviación Civil
Internacional y la Organización Marítima
Internacional, sin perjudicar los flujos
comerciales. Reviste importancia, asimismo,
la coordinación entre las iniciativas
nacionales y multilaterales en el ámbito de
la seguridad para el transporte y la
seguridad portuaria, por intermedio de foros
regionales como la Iniciativa de Transporte
del Hemisferio Occidental, la Comisión
Interamericana de Puertos, el Comité
Interamericano contra el Terrorismo (CICTE),
la Comisión Interamericana para el Control
del Abuso de Drogas (CICAD) y el Comité
Consultivo de la Convención Interamericana
contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito
de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y
Otros Materiales Relacionados (CIFTA).
25. Condenamos la delincuencia organizada
transnacional, porque atenta contra las
instituciones de los Estados y tiene efectos
nocivos sobre nuestras sociedades. Renovamos
el compromiso de combatirla fortaleciendo el
marco jurídico interno, el estado de derecho
y la cooperación multilateral respetuosa de
la soberanía de cada Estado, en particular a
través del intercambio de información, la
asistencia jurídica mutua y la extradición.
Lucharemos contra la delincuencia organizada
transnacional mediante, entre otras
acciones, la plena implementación de las
obligaciones contraídas por los Estados
Parte de la Convención de las Naciones
Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional y sus tres protocolos, para
que el lavado de activos, el secuestro, el
tráfico ilícito de personas, la corrupción y
los crímenes relacionados se tipifiquen como
delito en el Hemisferio y que los bienes
producto de esos delitos se identifiquen,
rastreen, congelen o incauten y, en último
término, se decomisen y enajenen. Asimismo,
mejoraremos la coordinación y la cooperación
técnica para fortalecer las instituciones
nacionales que se dedican a prevenir y
sancionar estos delitos transnacionales y a
identificar y enjuiciar a los miembros de
las organizaciones delictivas
transnacionales.
26. Desarrollaremos una cultura de seguridad
cibernética en las Américas adoptando
medidas de prevención eficaces para prever,
tratar y responder a los ataques
cibernéticos, cualquiera sea su origen,
luchando contra las amenazas cibernéticas y
la delincuencia cibernética, tipificando los
ataques contra el espacio cibernético,
protegiendo la infraestructura crítica y
asegurando las redes de los sistemas.
Reafirmamos nuestro compromiso de
desarrollar e implementar una estrategia
integral de la OEA sobre seguridad
cibernética, utilizando las contribuciones y
recomendaciones elaboradas conjuntamente por
los expertos de los Estados Miembros y por
el Grupo de Expertos Gubernamentales de la
REMJA en Materia de Delito Cibernético, el
CICTE, la Comisión Interamericana de
Telecomunicaciones (CITEL) y otros órganos
apropiados, teniendo en cuenta el trabajo
que desarrollan los Estados Miembros
coordinado con la Comisión de Seguridad
Hemisférica.
27. Reafirmamos que la cooperación
multilateral basada en la responsabilidad
compartida, la integralidad, el equilibrio,
la confianza mutua y el pleno respeto a la
soberanía de los Estados es esencial para
hacer frente al problema mundial de las
drogas y sus delitos conexos, los cuales
constituyen una amenaza a la seguridad de la
región. Fortaleceremos la Comisión
Interamericana para el Control del Abuso de
Drogas y el Mecanismo de Evaluación
Multilateral, para avanzar en la lucha
contra la producción, el tráfico y el
consumo ilícitos de estupefacientes y
sustancias psicotrópicas y sus delitos
conexos.
28. Estamos convencidos de que la
fabricación y el tráfico ilícito de armas de
fuego, municiones, explosivos y otros
materiales relacionados son una amenaza a la
seguridad hemisférica, que al ser usados por
terroristas y criminales socavan el estado
de derecho, engendran violencia y en algunos
casos impunidad, exacerban los conflictos y
representan un serio peligro para la
seguridad de las personas. Reiteramos la
necesidad de una cooperación efectiva para
impedir, combatir y erradicar esta amenaza,
y reconocemos el valor de la Convención
Interamericana contra la Fabricación y el
Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego,
Municiones, Explosivos y Otros Materiales
Relacionados (CIFTA).
29. Combatiremos la fabricación y el tráfico
ilícitos de armas de fuego, municiones,
explosivos y otros materiales relacionados
mediante, entre otras acciones, la
destrucción de los excedentes de armas de
fuego designados para ello por cada Estado;
la protección y el control nacional de
nuestros arsenales; y la reglamentación de
la intermediación de armas de fuego,
incluidas sanciones a la intermediación
ilícita, con el objeto de evitar su desvío a
los canales ilícitos y la proliferación.
Asimismo, fortaleceremos los esfuerzos de
cooperación bilateral y multilateral y, en
particular, la coordinación y cooperación
entre el Comité Consultivo de la CIFTA, la
CICAD, el CICTE y las Naciones Unidas.
30. Subrayamos que el lavado de activos
erosiona la integridad, probidad y
funcionamiento transparente de las
instituciones financieras, públicas y
privadas, y traspasa sus efectos nocivos
hacia otros sectores de la sociedad.
Continuaremos trabajando en el marco de la
CICAD, así como con otros órganos regionales
e internacionales relevantes, para
fortalecer la cooperación y el intercambio
de información acerca de los controles en
los sistemas financieros de nuestros países,
a fin de erradicar este delito.
31. Reafirmamos nuestro compromiso en la
lucha contra la corrupción, pasiva y activa,
que constituye una amenaza a la seguridad de
nuestros Estados y socava las instituciones,
públicas y privadas, y la confianza de la
sociedad, genera grandes daños económicos,
compromete la estabilidad, erosiona el
estado de derecho y vulnera la capacidad
gubernamental para responder a otras
amenazas a la seguridad. Sus efectos se
propagan hacia diferentes campos de la
actividad de nuestros Estados, por lo que la
cooperación, la asistencia judicial mutua,
la extradición y la acción concertada para
combatirla es un imperativo político y
moral. Nos comprometemos a fortalecer el
mecanismo de seguimiento de la Convención
Interamericana contra la Corrupción y apoyar
la Convención de las Naciones Unidas sobre
este tema.
32. Destacamos el papel de la educación para
la paz y el fortalecimiento de la democracia
en nuestro Hemisferio como una región donde
prevalecen la tolerancia, el diálogo y el
respeto mutuo como formas pacíficas de
convivencia. Recomendamos que tanto en cada
Estado como en las instancias
interamericanas correspondientes,
especialmente la Comisión Interamericana de
Educación, se tomen acciones para promover
una cultura democrática, conforme a lo
dispuesto en la Carta Democrática
Interamericana.
33. Acordamos, en el marco de nuestro
compromiso con una cultura democrática,
reforzar la participación de la sociedad
civil en la consideración, elaboración y
aplicación de enfoques multidimensionales de
seguridad.
34. Subrayamos la importancia de continuar
asegurando y promoviendo la protección de
los refugiados, los asilados y los
solicitantes de asilo en un marco de
solidaridad y cooperación efectiva entre
todos los Estados, de acuerdo con la
Convención de 1951 sobre el Estatuto de los
Refugiados, su Protocolo de 1967 y los
principios internacionales de protección de
los refugiados. Subrayamos la importancia de
asegurar la protección y asistencia de los
desplazados internos. Igualmente, renovamos
el llamado a la cooperación internacional e
interamericana en situaciones de flujos
masivos de refugiados para facilitar la
repatriación voluntaria en condiciones
dignas y seguras y, cuando sea apropiado y
factible, teniendo presente las
posibilidades nacionales, la integración
local o reasentamiento de refugiados en un
tercer Estado, en cumplimiento de las normas
internacionales.
35. Fortaleceremos los mecanismos y acciones
de cooperación para enfrentar con urgencia
la pobreza extrema, la inequidad y la
exclusión social. La solución de esta
inaceptable situación es una tarea
primordial de los Estados del Hemisferio,
que requiere un compromiso y acciones
continuas para promover el desarrollo
económico y social y la educación, lo que
debe ser complementado con la coordinación,
cooperación y solidaridad entre los Estados
y acciones de las instituciones financieras
internacionales, incluyendo cualquier
mecanismo financiero innovador que surja en
los foros competentes. También reafirmamos
nuestro compromiso con la lucha contra la
pobreza extrema en nuestros Estados al
adoptar y aplicar medidas conforme a los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, el
Consenso de Monterrey y la Declaración de
Margarita, entre otros, promoviendo el
desarrollo mediante la cooperación económica
del Hemisferio y utilizando plenamente los
organismos de desarrollo nacionales,
regionales e internacionales.
36. Afirmamos nuestra decisión de colaborar,
a solicitud del Estado que lo requiera, en
la búsqueda de soluciones urgentes a las
crisis financieras que afecten la
estabilidad política, económica o social de
un Estado Miembro. En consecuencia,
apoyaremos al Estado Miembro afectado en la
búsqueda de una solución a la crisis, con la
debida urgencia, en las negociaciones que se
lleven a cabo en el marco institucional de
los organismos financieros internacionales.
37. Manifestamos nuestra preocupación por el
hecho de que la falta de acceso y los
servicios de salud insuficientes exacerban
la marginalidad y la pobreza extrema.
Reafirmamos que el acceso universal y no
discriminatorio a los servicios básicos de
salud, incluyendo programas de educación
sanitaria y de atención preventiva, es un
compromiso continuo de nuestros Estados.
Asimismo, proponemos fortalecer las campañas
de información y educación para prevenir la
propagación de enfermedades.
38. Constatamos que los inadecuados
servicios de salud exacerban la propagación
del VIH/SIDA y otras enfermedades
epidémicas, lo cual constituye una seria
amenaza que afecta con mayor incidencia a
los Estados del Hemisferio que disponen de
menos recursos para prevenirlas y
combatirlas. Proponemos desarrollar
estrategias multisectoriales, principalmente
en el marco de la Organización Mundial de la
Salud y la Organización Panamericana de la
Salud y con una perspectiva de género, y
mecanismos de cooperación para combatir
estas enfermedades y sus consecuencias,
orientando mayores recursos nacionales,
bilaterales y multilaterales para
combatirlas con miras a mejorar la
disponibilidad y el acceso de todos a los
medicamentos, en especial para las
poblaciones más vulnerables. Mejoraremos la
salud de nuestros pueblos promoviendo
políticas integrales de salud con una
perspectiva de género, así como el acceso