Declaración del VII Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores
Lima, 28 de abril de 2000

Los Cancilleres de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, reunidos en ocasión del Séptimo Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrado en la ciudad de Lima, Perú, el 28 de abril de 2000, ante la persistencia de visiones e interpretaciones alejadas de la verdadera voluntad integracionista de nuestros Gobiernos y de los esfuerzos que individualmente adelantamos para lograr profundas transformaciones económicas y sociales, que consoliden la estabilidad de nuestras instituciones democráticas y promuevan mejores niveles de desarrollo para nuestras poblaciones, formulamos la siguiente:

DECLARACION

La Comunidad Andina es una asociación de países con una identidad compartida, de más de 100 millones de personas, que buscan un destino común y para quienes la integración no es solo resultado del imperativo histórico que las une, sino de la necesidad de tener un instrumento de desarrollo solidario, de construir un futuro conjunto, sobre la base de un alto desarrollo humano, que erradique la pobreza y la exclusión social.

Nuestros países, al igual que otros tantos de la comunidad internacional, enfrentan problemas sociales y económicos. Sin embargo, la profunda convicción democrática de los pueblos de la Comunidad Andina, ha servido para superar dichas dificultades sin traumas ni violencia, dentro del más irrestricto apego a los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos.

En efecto, este hecho ha quedado claramente confirmado de manera sistemática e innegable con la solución de todos los recientes conflictos sociales y políticos, a través del consenso y el dialogo, con participación directa de nuestros pueblos, mediante la consulta de la voluntad popular, siempre con sujeción a los mecanismos constitucionales, con lo cual no sólo se reafirma la preeminencia de la soberanía popular, sino que se refuerzan aun más la validez de las instituciones, principios y valores democráticos y la participación ciudadana.

Nuestros países han avanzado y se encuentran comprometidos igualmente en un proceso de apertura comercial; hemos adoptado un tratamiento transparente y de equidad a las inversiones, en el marco de la más amplia seguridad jurídica, todo lo cual implica la existencia de una estabilidad real y concreta.

Estamos resueltos a profundizar nuestro proceso de integración, construyendo un ámbito ampliado de concertación política, de armonía social y de mayor desarrollo con equidad para las poblaciones andinas. Esta decisión de integrarnos económica y políticamente es irreversible.

El patrimonio andino comprende también una ética política que ha dado lugar a una clara trayectoria internacional de nuestros países y que se expresa en una significativa contribución a la paz regional, así como al tratamiento y solución de problemas de alcance global como son, entre muchos otros, la preservación del medio ambiente, la lucha contra la corrupción y el combate al flagelo del narcotráfico.

La solución de todos estos desafíos no es tarea fácil, pero destacamos la firme determinación democrática de nuestros países y su esfuerzo por construir sociedades más justas, así como de continuar brindando nuestro aporte decidido y responsable a la solución de los problemas que confronta la sociedad contemporánea.