|
Declaración Final de la Reunión de
Ministros de Trabajo de la Comunidad Andina
Cartagena de Indias, 22 de mayo de 1999
Los Ministros de Trabajo de los países
Miembros del Convenio Simón Rodríguez de
Integración Socio - Laboral, reunidos en
Cartagena de Indias los días 20, 21 y 22 de
mayo de 1.999, con el propósito de evaluar el
estado actual de la integración de la
Comunidad Andina en el área Socio - Laboral y
proponer mecanismos para su reactivación,
DECLARAMOS:
-
Nuestras deliberaciones
tienen como base fundamental las decisiones
adoptadas por las sucesivas Cumbres
Presidenciales Andinas (Quito, septiembre de
1.995; Trujillo, marzo de 1.996; Sucre,
abril de 1.997; Guayaquil, abril de 1.998) y
en especial las relacionadas con la
profundización y consolidación de un mercado
común que supone la libre circulación de los
factores de producción; las orientaciones y
propósitos del Sistema Andino de Integración
que señala la importancia de fortalecer los
convenios sociales y la dimensión socio -
laboral del proceso de integración; así como
el Convenio Simón Rodríguez de Integración
Socio - Laboral.
-
En el contexto de la
globalización de la economía, la
transformación productiva es indispensable
para superar la pobreza y lograr un mayor
nivel de equidad. El crecimiento económico
es condición necesaria pero no suficiente
para superar el problema de la pobreza; es
igualmente importante que el crecimiento
eleve cada vez más la capacidad competitiva
en los mercados nacionales e
internacionales, sea capaz de generar empleo
productivo y facilite la distribución de los
frutos del desarrollo entre los distintos
estratos de la población. La transformación
productiva debe ser de carácter sistémico,
puesto que exige la adopción simultánea de
un conjunto de medidas en las empresas y en
su entorno. La falla de cualquiera de los
elementos del sistema (productividad,
infraestructura o educación) repercute sobre
los demás dificultando la competitividad
internacional. La transformación productiva
no es sostenible en el tiempo sin cohesión
social la que a su vez exige mayor equidad.
-
La finalidad social del
proceso de integración consiste en procurar
el mejoramiento persistente de las
condiciones de vida y de trabajo de los
habitantes de la subregión, mediante la
adopción de políticas nacionales que
promuevan el crecimiento económico
sostenido, orientaciones y políticas
ambientales para un desarrollo sostenible y
el fomento del empleo productivo con paz
social. En este contexto, es responsabilidad
de los Ministerios de Trabajo de los países
miembros del Convenio Simón Rodríguez
promover el diseño y elaboración de los
instrumentos que permitan garantizar el
respeto de los derechos de los trabajadores
de la subregión y promuevan una
transformación productiva con equidad y la
creación de empleo.
-
En el campo de las
relaciones laborales, la integración
subregional debe considerar la aplicación
efectiva de la Declaración de la OIT
relativa a los Principios y Derechos
Fundamentales en el Trabajo y su
Seguimiento, adoptada en la 86ª reunión de
la Conferencia Internacional del Trabajo,
como el enfoque más adecuado para cumplir
con la doble función de promover la
profundización, el fortalecimiento y la
consolidación de la democracia en nuestras
naciones, y avanzar en el proceso de
armonización de los principios sobre los que
se fundan nuestras legislaciones laborales.
-
Reafirmamos los
principios contenidos en la Declaración de
Cartagena de Indias sobre Erradicación del
Trabajo Infantil de la Primera Reunión
Iberoamericana Tripartita de Nivel
Ministerial sobre Erradicación del Trabajo
Infantil, celebrada en Cartagena de Indias
los días 8 y 9 de mayo de 1.997, y nos
comprometemos a ejecutar las acciones
necesarias para su cumplimiento.
-
La generación de empleo,
como lo señalaron los Jefes de Estado y de
Gobierno en la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social de Copenhague de marzo de
1.995, es un medio eficaz para luchar contra
la pobreza y promover la integración social.
La consecución del pleno empleo exige que el
Estado, los interlocutores sociales y todos
los demás componentes de la sociedad civil,
a todos los niveles, cooperen para crear
condiciones que permitan a todos participar
en el trabajo productivo y beneficiarse de
él.
-
La transformación de la
economía mundial hacia la globalización y el
notable crecimiento tecnológico y científico
de los últimos años constituye un marco de
referencia obligado para comprender las
nuevas relaciones internacionales y la mejor
forma de aprovecharlas para el desarrollo
económico y social. Dentro de este contexto,
la competitividad de las empresas y de las
economías de los países se convierte en un
elemento esencial para una exitosa inserción
internacional que estimule el progreso de
cada país. Para una industrialización
competitiva es preciso alcanzar un alto
grado de productividad comparable con los
estándares internacionales. La
productividad, a su vez, depende hoy más que
nunca del desarrollo tecnológico y de la
preparación y readaptación de las personas
idóneas en la innovación, adaptación,
creatividad implementación y manejo de las
nuevas tecnologías como tareas prioritarias
en un proceso de integración.
-
Los movimientos
migratorios, propios de los efectos de la
globalización e interdependencia entre los
países, rebasan el ámbito de las políticas
nacionales para convertirse en tema de
agenda entre países que comparten intereses
económicos históricos y geográficos comunes,
como es el caso de los países miembros del
Convenio Simón Rodríguez, que muestran
grandes potencialidades tanto en sus
riquezas naturales como en su recurso
humano, siendo necesaria su orientación y
protección, tomando en cuenta la situación
específica de cada país, dado que los
procesos migratorios y de integración se
encuentran íntimamente ligados con las
diferentes esferas del trabajo, y entre
ellas primordialmente, el respeto a los
derechos fundamentales de los trabajadores.
-
La seguridad social en el
ámbito subregional y en su doble función
económica y social debe promover niveles
adecuados de ahorro nacional e individual
que garanticen una adecuada calidad de vida
durante la vejez, invalidez y sobrevivencia;
debe contribuir a la equidad mediante la
solidaridad con quienes no están en
condiciones de ahorrar para su vejez. Los
países de la subregión deben ocuparse de
adoptar las medidas necesarias para ampliar
la cobertura de los sistemas de seguridad
social al total de la población
económicamente activa y a las poblaciones
menos favorecidas. Con miras a la
profundización y consolidación del mercado
común, es necesario crear los instrumentos
adecuados que garanticen la cobertura de las
prestaciones de vejez, invalidez y
sobrevivencia a los trabajadores migrantes
de la subregión.
-
La seguridad y salud en
el trabajo constituyen un instrumento
necesario para contribuir a mejorar la
condición de vida y de trabajo de las
personas. La accidentalidad laboral y la
presencia de enfermedades profesionales
repercuten además de forma negativa en la
competitividad nacional e internacional. El
costo de aplicar medidas de prevención de
dichos fenómenos es alto, pero el costo de
atención e indemnización a los accidentados
es aún mayor. Los Ministerios de Trabajo
deben promover la generación de una cultura
de la prevención que tenga en cuenta las
diferentes clases y niveles de riesgo, los
diversos sectores económicos y las múltiples
actividades económicas. En el contexto de la
globalización es primordial abordar los
temas de la normalización en el producto y
en el trabajo.
-
El diálogo social, la
concertación y el tripartismo son
instrumentos que contribuyen a consolidar la
democracia en nuestros países y a crear una
nueva cultura de las relaciones laborales.
Los temas señalados en esta Declaración y
los trabajos que a partir de ella se
proponen deberán contar con la participación
de los actores sociales y particularmente
losConsejos Consultivos Empresarial y
Laboral Andinos.
-
Las políticas y programas
que se tracen para fomentar una nueva
cultura de las relaciones laborales deben
tener presente el principio de la igualdad
de oportunidades y de trato entre hombres y
mujeres. La participación de las mujeres en
igualdad de condiciones es esencial para
alcanzar los objetivos principales del
desarrollo.
-
Las labores de
inspección, vigilancia preventiva y de
control son elementos esenciales para
garantizar el cumplimiento de los principios
y derechos fundamentales en el trabajo,
incluidos los aspectos relativos a seguridad
social, seguridad y salud en el trabajo y
trabajo infantil, entre otros. Es
responsabilidad de los Ministerios de
Trabajo diseñar sistemas de inspección y
medios alternativos de solución de
conflictos que respondan de manera eficiente
a las nuevas exigencias del mundo del
trabajo en un contexto de globalización.
-
El Convenio Simón
Rodríguez de Integración Socio - Laboral
debe convertirse en el instrumento idóneo
para impulsar la dimensión social y laboral
del proceso de integración de la Comunidad
Andina y servir de base para preparar y
diseñar estrategias y planes de acción que
contribuyan al mejoramiento de las
condiciones de trabajo y de vida de los
habitantes de la subregión. Para ello,
consideramos indispensable que dicho
instrumento sea actualizado a fin que sirva
como herramienta para fomentar la
participación de los actores sociales y
permita lograr una transformación productiva
con justicia y equidad.
-
En atención a la
importancia que atribuimos a los temas
planteados en esta Declaración anexamos a la
misma un Plan de Acción cuya ejecución será
responsabilidad de los Ministerios de
Trabajo. La metodología para abordar los
diferentes temas laborales que inciden en el
proceso de integración será definida y
desarrollada mediante la constitución de
Grupos de Trabajo, que contarán con un país
coordinador, y que presentarán sus informes
y recomendaciones a la próxima reunión de
Ministros de Trabajo de los países Miembros
del Convenio Simón Rodríguez, a realizarse
en Lima durante el primer trimestre del año
2.000.
|