7. Que, el trabajo como
actividad humana, permite la realización de la
persona y el efectivo desarrollo integral de
nuestras sociedades, debiendo concretarse en
un empleo digno y decente.
8. Que, el empleo digno y
decente supone avanzar en la definición de un
modelo de desarrollo, impulsando políticas
activas de empleo, además del establecimiento
de garantías e instituciones que aseguren a
los trabajadores/as el libre acceso a los
derechos fundamentales del trabajo
universalmente reconocidos.
9. Que, los Países Miembros
al crear las condiciones necesarias que
permitan la generación de fuentes de empleo
dignos y decentes, deben también incorporar
como políticas de empleo, la reactivación y
recuperación de unidades y sectores
productivos, con esquemas flexibles de
gestión, donde concurran la corresponsabilidad
de trabajadores y empleadores.
10. Que, la formación
profesional y ocupacional, debe estar dotada
de una visión integral, que responda al
desarrollo de las personas y sus capacidades,
en correspondencia con las realidades y las
potencialidades de cada País Miembro,
facilitando la inclusión social y productiva,
como parte de una estrategia de erradicación
efectiva de la pobreza.
11. Que, la lucha para
erradicar la pobreza, la desigualdad social y
la exclusión productiva, descansa
necesariamente en el fortalecimiento de los
Ministerios de Trabajo y de la Administración
del Trabajo, para asegurar el respeto, la
promoción del empleo y la vigencia efectiva de
los derechos laborales.
12. Que, el Consejo Asesor
de Ministros de Trabajo ha promovido en los
Países Miembros, la efectiva articulación
práctica y convergencia del conjunto de las
políticas económicas y sociales, al igual que
la participación y el diálogo de cada uno de
los actores de la relación laboral, colocando
al trabajo digno y decente como centro de las
mismas.
1. Asumimos, que la
desocupación, el crecimiento del sector
informal, la terciarización -cuando es
violatoria de los derechos laborales-, así
como las formas precarias de empleo y los
bajos salarios, son problemas nacionales y
subregionales. En consecuencia, sostenemos que
es importante que estos sean atendidos
haciendo el máximo esfuerzo, a fin de que no
pongan en riesgo la estabilidad política,
social y económica de la subregión.
2. Ratificamos, que
para la erradicación de la pobreza, el
fortalecimiento de la democracia y vigencia de
la gobernabilidad democrática en nuestros
países, se requiere la generación de fuentes
de trabajo estables, sostenibles en el tiempo
y enmarcados en los conceptos de trabajo digno
y decente, que doten a las políticas
económicas y a la globalización de un fuerte
contenido ético y humano, poniendo a la
persona en el centro del trabajo, la empresa y
la economía, con pleno respeto a la
Declaración sobre los Principios y Derechos
Fundamentales en el Trabajo de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), los Convenios
ratificados por los Países Miembros y demás
normas conexas.
3. Reafirmamos, que se
debe impulsar un compromiso entre los países
de la Comunidad Andina que fortalezca la
gobernabilidad democrática, para que en ese
contexto podamos superar la pobreza, la
exclusión social y promover el crecimiento
económico con equidad, solidaridad y con
políticas públicas que fomenten el trabajo
digno y decente.
4. Resaltamos, que las
políticas de empleo deben garantizar y
promover la erradicación de toda forma de
discriminación en el empleo u ocupación ya sea
ésta de género, religión, política, raza o
edad.
5. Reconocemos, que los
Ministerios de Trabajo de la Subregión, en
coordinación con los Ministerios responsables
de las políticas económicas, debemos asumir un
papel más activo en la integración de las
políticas sociales y, en especial, las
políticas laborales con las económicas. Por
ello, nos comprometemos a realizar todos los
esfuerzos para implementar políticas y
programas que generen trabajo digno y decente
y coadyuven a que los mercados laborales
funcionen de forma eficiente y transparente,
preparando a los trabajadores para responder a
nuevas tecnologías, retos y oportunidades.
6. Asimismo, resaltamos
la importante contribución que los Acuerdos de
Integración Económica tendrían para lograr los
objetivos de crear trabajo digno y decente,
con el objeto de enfrentar la pobreza y
fortalecer la gobernabilidad democrática en la
subregión, siempre y cuando estos sean
suscritos respetando los principios de
equidad, solidaridad, justicia,
complementariedad y los derechos fundamentales
de los trabajadores.
7. Sobre la base de los
resultados de esta II Conferencia Regional
Andina sobre Empleo, nos comprometemos a
continuar desarrollando los enfoques
estratégicos necesarios en nuestra subregión,
impulsar el trabajo digno y decente, así como
las estrategias nacionales de desarrollo
dirigidas a erradicar la pobreza generada por
la desigualdad social y económica.
8. Promoveremos en los
Países Miembros, el cumplimiento, vigencia y
aplicación de los derechos y garantías
laborales bajo la normativa común andina y en
un marco legal interno que propicie la
protección social, integral y plena de los
trabajadores/as, con especial énfasis en los
migrantes y sus familias.
9. Nos comprometemos al
desarrollo de campañas de divulgación masiva
que promuevan los derechos y las obligaciones
de los actores vinculados por la relación de
trabajo, así como de los beneficios del
trabajo digno y decente.
10. Respaldamos la
importancia de la discusión de la Carta Social
de las Américas y su Plan de Acción, en el
marco de la Organización de Estados Americanos
(OEA), que complemente efectivamente los
instrumentos andinos existentes en materia de
derechos económicos, sociales y culturales.
11. Subrayamos la
importancia de identificar y aplicar enfoques
innovadores para promover el trabajo digno y
decente en el marco de los Planes Nacionales
de Desarrollo Integral en cada uno de los
Países Miembros.
12. Promoveremos
acciones e iniciativas dirigidas a incentivar
y fomentar estrategias, destinadas a
fortalecer los niveles de integración de las
estructuras institucionales, sociales y
comunitarias de nuestros países, basadas en el
intercambio de experiencias y en la
cooperación horizontal entre los diferentes
Ministerios de Trabajo, para el
fortalecimiento y la cobertura de los sistemas
de inspección en el trabajo, la protección a
grupos de población vulnerables, salud y
seguridad en el trabajo y estadísticas e
indicadores laborales.
13. Nos comprometemos a
ampliar las modalidades de cooperación técnica
horizontal entre los Países Miembros, dando
especial énfasis a las áreas de servicios
públicos de empleo, la formación para el
trabajo y el intercambio de experiencias
nacionales en materia de observatorios
laborales y ocupacionales en la subregión.
14. Ratificamos que la
consecución de relaciones laborales armoniosas
se verá potenciada por el desarrollo de un
diálogo social tripartito, transformador y de
amplia base, donde tengan participación activa
las representaciones legítimas de las
organizaciones de trabajadores y empleadores
como instrumento fundamental para asegurar la
vigencia y aplicación progresiva de los
derechos en el trabajo y la satisfacción de
las necesidades básicas de nuestros países.
15. Reiteramos los
compromisos asumidos por nuestros Presidentes
y jefes de Estado en la IV Cumbre de las
Américas, realizada el 4 y 5 de noviembre de
2005, en la ciudad de Mar del Plata sobre los
cuales se estableció un Plan de Acción
específico referido, en lo esencial a:
eliminar el trabajo forzoso, erradicar las
peores formas de trabajo infantil, disminuir
el número de niñas y niños que trabajan en
violación a las leyes nacionales; reducir el
desempleo, eliminar la discriminación de la
mujer en el trabajo, asegurar acceso
equitativo a la protección social; desarrollar
y fortalecer políticas para incrementar las
oportunidades de trabajo decente, digno y
productivo, asegurar la igualdad de
remuneración para igual trabajo; formalizar
gradualmente a los trabajadores asalariados
que no gocen de protección social, promover
condiciones de salud y seguridad y propiciar
ambientes de trabajo saludables para todos los
trabajadores, enfrentar el trafico de
migrantes y la trata de personas; promover el
ejercicio pleno y eficaz de los derechos
laborales de los trabajadores, incluidos los
migrantes, continuar promoviendo la
cooperación entre los Ministerios de Trabajo;
impulsar el desarrollo de políticas económicas
y sociales integrales, fortalecer los sistemas
nacionales de salud para la atención primaria,
dialogar de forma permanente respetuosa y
constructiva con los pueblos indígenas.
16. Nos comprometemos
al seguimiento en la ejecución y aplicación de
la presente Declaración, así como el
cumplimiento de los objetivos propuestos sobre
los problemas de pobreza, de desempleo, de
trabajo informal y de empleo precario en
nuestros países.
17. El Consejo Asesor
de Ministros de Trabajo de la Comunidad Andina
agradece el generoso ofrecimiento del Gobierno
de la República de Ecuador y, con el
consentimiento de la República Bolivariana de
Venezuela, acuerda realizar una III
Conferencia Regional Andina sobre Empleo en
ese hermano país, en fecha a definir, a fin de
dar seguimiento y profundizar los acuerdos
alcanzados en la presente Conferencia.
18. El Consejo Asesor
de Ministros de Trabajo de la Comunidad
Andina, por último, agradece al pueblo y al
gobierno de la hermana República de Bolivia
por la hospitalidad y felicita la
extraordinaria organización de la Conferencia.
Cochabamba, 25 de noviembre
de 2005