Discurso del Presidente de la República de
Colombia, Alvaro Uribe Vélez, en la Ceremonia de inauguración del XV
Consejo Presidencial Andino
Quito, 12 de julio de 2004
Distinguidos compatriotas Andinos:
En primer lugar,
quiero saludar afectuosamente al pueblo ecuatoriano que nos acoge
hoy con tanta hospitalidad, en cabeza de su Presidente, el señor
Presidente Gutiérrez, quien nos preside ésta reunión Andina, y al
pueblo quiteño en cabeza de su Alcalde, el señor General Paco
Moncayo.
Las fuerzas de la
integración son imparables en todo el mundo, pero necesitan un
marco, ese marco tiene que ser el pleno respeto a la regla
democrática y la sostenibilidad de la regla democrática.
La capacidad de la
regla democrática, de construir gobernabilidad en todas partes,
depende de que, a la par que se consoliden los procesos
democráticos, se avance en la cohesión social. Es insostenible, en
el largo plazo, la gobernabilidad democrática, un sistema
democrático tranquilo, estable, sin sobresaltos, en ausencia de la
cohesión social. La construcción de cohesión social es tan simple
como la construcción de equidad.
Ésta integración y
ésta cohesión social tiene que empezar por casa, ir de lo más
cercano a lo más remoto. De ahí la importancia de la Comunidad
Andina y caben dos preguntas: ¿por qué fortalecerla? ¿y cómo
fortalecerla?
Pudimos avanzar
hacia la negociación con MERCOSUR, por una voluntad política de
fortalecimiento de la Comunidad Andina y de integrar las Américas a
partir de la Comunidad Andina y MERCOSUR.
Lo que nos espera
con Europa, requiere una Comunidad Andina muy fortalecida para poder
obtener -a partir del mes de octubre- un buen resultado en Europa,
sobre el Sistema General de Preferencias.
En nuestra agenda,
ese tiene que ser un primer objetivo: que Europa nos extienda el
Sistema General de Preferencias por diez años, en condiciones más
flexibles, de más fácil acceso al mercado europeo. Pero allí no
podemos quedarnos, tan pronto eso se de -y no se dará sino a partir
de una Comunidad Andina fortalecida, de una Comunidad Andina con una
vocería única y muy sólida-, tenemos que empezar la negociación del
acuerdo con la Unión Europea.
Toda vez que nos
reunimos con voceros de la Unión Europea, la objeción es: la
Comunidad Andina no está organizada, la Comunidad Andina no respeta
las normas. Ese es el discurso que repite la Unión Europea para
negar el proceso de acuerdos con la Comunidad Andina.
Si nos aprueban la
extensión del Sistema General de Preferencias por diez años, diez
años para estos temas, se constituyen en un período muy corto.
Nosotros no podemos tranquilizarnos. Esos 10 años los tenemos que
utilizar a plenitud para poder lograr la negociación con la Unión
Europea. Diez años para los inversionistas no son una señal
tranquilizante. Diez años hoy, para realizar grandes inversiones, no
constituyen un período suficiente.
Tenemos que
demostrar nuestra capacidad de negociar con la Unión Europea y eso,
solamente se da, con una Comunidad Andina fortalecida.
¡Que el mundo sepa,
que tan pronto terminen esos diez años del Sistema General de
Preferencias, entrará en vigencia un acuerdo con la Unión Europea!
Tenemos que
fortalecer la Comunidad Andina para lograr los mejores resultados en
el Acuerdo de Libre Comercio con los Estados Unidos, ¿y cómo
fortalecer la Comunidad Andina?
Quiero proponer hoy
tres puntos para fortalecer la Comunidad Andina en lo inmediato.
El primero:
avancemos hacia la unificación de nuestros regímenes aduaneros. Para
cualquier tercero, esta disparidad de regímenes aduaneros se
constituyen en un obstáculo. Hay que dar ese paso. Tenemos que
darnos a la tarea de construir unos regímenes aduaneros, un régimen
aduanero común donde se evite ésta dispersión normativa, ésta
disparidad normativa.
El segundo paso:
nosotros no podemos dar señales negativas al interior y hacia el
exterior. Una de esas señales negativas, es que aquí nada pasa con
el incumplimiento de las normas. Es que aquí nada pasa, con los
fallos condenatorios del Tribunal Andino de Justicia. La señal es
negativa en cuanto ha indicado que cualquiera pueda apartarse de las
normas y de los fallos del Tribunal Andino de Justicia.
Cuando no hay una
institucionalidad que hace cumplir las normas a todos los
signatarios, no se entiende que hay un acuerdo ni una comunidad, los
extraños miran ese proceso como un proceso débil, como un proceso
sin poder institucional real.
Por eso es
necesario que adoptemos un sistema que automáticamente sancione los
incumplimientos a la normatividad Andina, que adoptemos un sistema
que sea capaz de aplicar de inmediato, sin dilación, las sentencias,
los fallos que produzca el Tribunal Andino de Justicia. De lo
contrario, será continuar sin dar credibilidad a la institución que
nosotros mismos hemos creado.
Buena parte de
nuestras discrepancias surge de la circunstancia de que cada país
quiere estar en la Comunidad Andina, pero al mismo tiempo quiere
mantener sistemas muy propios de comercio que perforan la
normatividad Andina.
Entonces, es
necesario sincerarnos, sentarnos como lo propusimos hace un año en
Rionegro, a hacer el inventario de las normas que perforan la
Comunidad Andina y tomar cada uno la decisión y hacerlo en
simultáneo, de eliminar esas perforaciones.
Por ejemplo,
Colombia está dispuesta a eliminar todo lo que tenga que ver en la
relación entre el Plan Vallejo y la Comunidad Andina, a cambio de
que cada país de la Comunidad Andina haga lo propio en lo que en su
sistema interno, sea el equivalente al Plan Vallejo de Colombia.
Mi proposición es
que eliminemos todas las perforaciones que permiten que un país, en
su relación con terceros, cause perjuicios a los demás de la
Comunidad Andina. Todas las perforaciones en lo que tenga que ver
con el comercio intra andino.
Pero esto no puede
quedar en la teoría, porque si lo repetimos cada año y no avanzamos,
será seguir arando en el mar, será seguir repitiendo discursos que
no generan credibilidad.
Hemos dado un gran
paso, como lo decía el señor Presidente Carlos Mesa y el señor
Secretario Alan Wagner, más rápido de lo que se esperaba para la
integración entre la Comunidad Andina y MERCOSUR. Ese paso genera
una gran señal de nuestro propósito de integración política en las
Américas. Bienvenido ese paso y bienvenido todo lo que tengamos que
hacer para complementarlo con la agenda política y con la agenda
social.
El Tratado de
Comercio, que estamos ahora negociando con los Estados Unidos,
algunos de nuestros países, tiene que ser un Tratado de Comercio que
garantice equidad. Para garantizar equidad ese Tratado no puede
negarle espacio, al contrario tiene que darle todo el espacio a la
pequeña empresa, al agro. Ese Tratado no puede posponer la solución
de eventuales conflictos a la normatividad que se adopte en Doha.
Ese tratado, a mi
juicio, tiene que incorporar cláusulas que iluminen cómo introducir
equidad en el comercio mundial, en lugar de esperar que la
Organización Mundial de Comercio las provea, introducirlas acá para
darle luces a la Organización Mundial de Comercio.
Los agricultores de
nuestros países preguntan: ¿qué pasa en el evento de que llegue la
desgravación para un producto? ¿qué pasa en el evento que esa
desgravación este acompañada con subsidios a las exportaciones en
los Estados Unidos al mismo producto, con subsidios a la producción
al mismo producto y que esos subsidios a la producción, produzcan
una distorsión en los precios internacionales del producto, cuándo
nuestros países no están en capacidad fiscal de competir con esos
subsidios a la producción?
Esas respuestas hay
que darlas de manera concreta en la normatividad. Un tratado no
puede pretender prohibirle, a uno de los países signatarios, tomar
unas decisiones políticas para proteger cualquier sector de su
producción. Pero ese tratado si tiene que garantizar que, cuando uno
de los países signatarios tome la decisión de proteger a uno de sus
sectores, los otros países signatarios puedan derivar del tratado
herramientas para compensar esas decisiones, para garantizar la
equidad.
Estas herramientas
son usuales en los períodos de desgravación pero están ausentes, una
vez se completan los períodos de desgravación. Por primera vez, en
el tratado CAN-MERCOSUR esos instrumentos se han incorporado y es
bien importante poder incorporarlos en el Tratado de alguno de
nuestros países, con los Estados Unidos.
El comercio, que
integra las economías, es sostenible si es equitativo. Si es
equitativo construye consensos en todos los países signatarios, de
lo contrario, en lugar de construir consensos irá estimulando
antagonismos, todos los días, menos superables. Antagonismos que
pueden dar al traste con la gobernabilidad democrática.
Hoy en la coyuntura
y en los años que vienen, la gobernabilidad democrática está
bastante atada a nuestra capacidad de obtener en los tratados de
comercio cláusulas de equidad, que le demuestran a nuestros pueblos
que la integración no es por razones de capricho, que la integración
no es para abrirle mercados a las transnacionales, que la
integración tiene un propósito de construcción de equidad social.
Por supuesto a
nuestra agenda le falta mirar más a Centroamérica y si algún país
tiene que reclamarlo es Colombia, como quiera que es el puente entre
nuestra Comunidad Andina y Centroamérica. Como quiera que
conjuntamente con Panamá, se constituyen en las naciones hermanas y
limítrofes donde está interrumpida la comunicación física,
terrestre, entre nuestras Américas.
Quiero proponerles,
en primer lugar, que nuestra Comunidad Andina se integre al Plan
Panamá-Puebla y, en segundo lugar, que nuestra Comunidad Andina
examine desde ya la negociación de un acuerdo de comercio con los
países centroamericanos.
Creo, que al tener
ellos el acuerdo de comercio con los Estados Unidos, al tener
nosotros, algunos, el acuerdo de comercio con los Estados Unidos, y
no tener el acuerdo de comercio entre la Comunidad Andina y
Centroamérica, allí vamos a vivir distorsiones, conflictos y
reclamos en cada uno de nuestros países. Por eso quiero urgir la
necesidad de que empecemos a explorar ese acuerdo con Centroamérica.
Y en cuanto al paso
inicial de la integración de nuestra Comunidad Andina al Plan
Panamá-Puebla es básico hacerlo en el capítulo de infraestructura,
en transmisión eléctrica, en gas y en la carretera.
En cuanto al gas,
confío que en los próximos días quede suscrito con el señor
Presidente Chávez, con el gobierno saliente y entrante de Panamá, el
acuerdo para un gasoducto de gran importancia de La Guajira
(Colombia) a la ciudad venezolana de Maracaibo, para que una vez
Venezuela integre su este con su occidente, pueda proveer a Colombia
también de recursos de gas -que Colombia inicialmente proveería a
Maracaibo- y que Venezuela pueda integrarse a Centroamérica a través
de un gasoducto construido por el territorio de Colombia.
En la medida que la
hermana Nación de Bolivia vaya despejando los interrogantes
políticos y sociales, para la explotación y la venta del gas,
pienso, que esa integración no va a ser solamente hacia
Centroamérica y hacia el norte, sino que también podremos tener una
gran integración gasífera en el sur.
Es de gran
importancia la integración en transmisión de energía. Colombia la
tiene con Ecuador, hay que potenciarla -como está definido- en la
agenda bilateral con el gobierno del Presidente Gutiérrez. El
Ecuador la tiene con Perú. Necesitamos esa integración hasta la
Patagonia, con las menores posibilidades posibles al voltaje, a la
potencia.
El sábado pasado,
con el gobierno del señor Presidente Chávez, inauguramos una, que
hace años parecía un sueño: la integración entre Puerto Páez
(Venezuela) y Puerto Carreño ( Colombia).
Y ahora estamos
estudiando la línea de transmisión entre Colombia y Panamá. Esa
línea no puede ser entre los dos países, tiene que ser un eslabón
fundamental entre la Patagonia y Alaska, tiene que ser en lo
inmediato, un eslabón fundamental entre la Comunidad Andina y el
Plan Panamá-Puebla, a eso hay que darle celeridad.
Quiero recordar que
uno de los grandes obstáculos al desempeño de la economía mundial,
en los años que viene, es la escasez que se anticipa en recursos
energéticos.
Aquí tenemos países
hermanos con grandes posibilidades para hacer excepciones en esa
escasez, como la Nación que hoy nos acoge, Ecuador, y las hermanas
Repúblicas de Venezuela y Bolivia. Otros como Colombia, tenemos en
el caso del petróleo serias dificultades, en el caso del carbón,
grandes ventajas.
Nuestros países
tienen que hacer una integración de política energética para ser
mejores, para obtener mejores resultados en el mercado mundial
energético, para contribuir de manera más eficaz a resolver ese
escollo a la economía mundial.
Ya vemos como
Argentina y Chile vienen teniendo serios nubarrones para el
desempeño de sus economías por el tema energético, y eso no lo
podemos perder de vista.
Y es importante
construir la carretera con Centroamérica. Por eso, insto hoy, a esa
integración entre la Comunidad Andina y el Plan Panamá-Puebla. La
carretera no puede seguir siendo un sueño del pasado, un tema del
olvido, tenemos que construirla. Esa carretera no solamente uniría a
Colombia con Panamá, sino a la Patagonia con Alaska. En Colombia se
bifurca. Por el Caribe se extiende a la república hermana de
Venezuela y por todos los valles andinos en dirección norte-sur, a
la República hermana del Ecuador.
Y necesitamos aquí,
como Comunidad Andina, entrar a definir con el Fondo Monetario
Internacional qué variaciones se van a introducir, para que podamos
adelantar estas obras. Obras de esa trascendencia para el
continente, no pueden hacer parte de los límites a las inversiones y
a los gastos impuestos por el Fondo Monetario Internacional. Y
también tenemos que financiarlas.
Requerimos además
una agenda social concreta. Poco ha hecho la Comunidad Andina para
avanzar hacia la armonización de los indicadores macroeconómicos.
Eso hay que superarlo, pero además adicionarle los indicadores
sociales.
Necesitamos en la
Comunidad Andina unos compromisos en torno a inflación, unos
compromisos en torno a tasa de cambio. Por supuesto, con la
consideración de las decisiones que autónoma y soberanamente ha
tomado el Ecuador, en materia de dolarización de su economía. Una
decisión para armonizar los topes en materia de déficit, en materia
de endeudamiento. Y a esos indicadores macroeconómicos, sumarle el
compromiso de mostrar acelerados mejoramientos en los indicadores
sociales, en el empleo, en la seguridad social, en el mejoramiento
del ingreso, en la eliminación de la pobreza.
Si adoptamos
indicadores, si damos rendición de cuenta, periódicamente, sobre la
manera como avanzan esos indicadores, estaremos construyendo la
cohesión social que se requiere para tener gobernabilidad
democrática, presupuesto necesario para estos procesos de
integración.
Muchas gracias.
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