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Discurso del Presidente de la República del Ecuador y Presidente del Consejo Presidencial Andino, Ingeniero Lucio Gutiérrez Borbúa, con ocasión de la Clausura del XV Consejo Presidencial Andino y del traspaso de la Presidencia de la Comunidad Andina al Perú
Quito, 12 de julio de 2004 

El Libertador Simón Bolívar, dijo alguna vez que “la unidad de nuestros pueblos no es una simple quimera de los hombres, sino un inexorable decreto del destino”.  

En la tarde de hoy, al terminar esta trascendental reunión del Consejo Presidencial Andino, he considerado necesario compartir con ustedes algunas importantes reflexiones sobre el compromiso adquirido, para sacar adelante nuestro proceso de integración andino que, hace ya 35 años, estrechó aún más los lazos que nos unen, cuando nuestros antecesores soñaron entonces con un mercado común que los hiciera más grandes, menos vulnerables a los cambios internacionales y capaces de promover el desarrollo para nuestros pueblos.  

Quiero referirme a la gestión desarrollada por el Ecuador durante su año de Presidencia en la Comunidad Andina, año que si bien necesitó de mucho compromiso de trabajo, nos ha dejado importantes satisfacciones y sobre todo, la seguridad de que se puede llegar más lejos en la profundización de nuestra integración política, económica y social.  

El Ecuador ha sido uno de los mayores propulsores de la integración andina desde sus inicios. Esos objetivos, que han sido permanentes en la política exterior de mi país, han buscado por sobre todo, impulsar el proyecto comunitario desde una perspectiva integral, que conjugue los compromisos en materia de construcción del mercado común andino, con los de relacionamiento externo de la Comunidad Andina en materia política y comercial con terceros, así como el desarrollo de una agenda social y de una creciente participación de la sociedad civil en el proceso.

El desarrollo de esta amplia agenda nos lleva hacia una reflexión prioritaria: la necesidad de estudiar la posibilidad de diseñar una nueva institucionalidad andina que nos permita abordar sectorialmente pero al mismo tiempo de manera integral, los actuales y futuros desafíos que requiere un esquema de integración andino moderno y eficiente.  

El Ecuador recibió la Presidencia de la Comunidad Andina el 28 de junio del año anterior, al finalizar el XIV Consejo Presidencial Andino de Quirama, Colombia.  

Al asumir este grave compromiso, concentramos nuestros esfuerzos en consolidar la unión de sus Estados Miembros con miras a que sus presidentes comprometan el apoyo político destinado a repotenciar varios de los ejes vitales de la Comunidad Andina, puesto que el principal valor que tiene este organismo subregional es la conformación de un bloque que aporta fortalezas a sus miembros, tanto en las negociaciones que proseguimos con terceros, como en el desarrollo de las políticas de cooperación intracomunitarias.  

Para ello, la Secretaría pro témpore, a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, propuso un programa de trabajo para el cumplimiento de los principales temas identificados en la Declaración de Quirama y que se refieren a las dimensiones política, social, cultural y económica de la integración andina.  

Con el apoyo de la Secretaría General y de los Países Miembros, hemos cumplido en gran parte este programa de trabajo.

En materia de Política Exterior Común y, de manera especial en el relacionamiento con terceros, las negociaciones con la Unión Europea culminaron con la suscripción del acuerdo de diálogo político y de cooperación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea, en la ciudad de Roma, el 15 de diciembre de 2003, hecho que marca definitivamente un hito histórico de nuestro proceso de integración con Europa.

Adicionalmente, el encuentro del Comisario de la Comisión Europea, Christopher Patten con el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y los avances obtenidos en la VII Reunión de la Comisión Mixta CAN – UE realizadas en esta ciudad de Quito, abrieron el camino para que en la reunión Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe – Unión Europea de Guadalajara, se acuerde iniciar el proceso de negociación de un acuerdo de asociación que incluiría un tratado de libre comercio, lo cual permitirá abrir nuevas opciones al comercio bilateral e introduce un equilibrio saludable a las diferentes negociaciones que llevan adelante algunos de nuestros países.  

De acuerdo a los compromisos de Quirama, el Ecuador conjuntamente con Colombia y Venezuela, luego de arduas negociaciones, llegaron al establecimiento de una zona de libre comercio con el Mercosur, documento que fue suscrito en la ciudad de Montevideo el 16 de diciembre de 2003 y que entrará en vigencia a partir de este mes de julio.

En concordancia con lo anterior, consideré interpretar fielmente el mandato de ustedes al invitar al Presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Doctor Eduardo Duhalde, para iniciar un proceso de asociación estratégica entre la Comunidad Andina, el Mercosur y Chile, con una Cumbre de Jefes de Estado de los dos bloques subregionales que nos permita concretar la construcción de un espacio sudamericano de cooperación y convergencia. Tal iniciativa, permitirá aumentar las capacidades de negociación de ambos bloques, lo que a su vez se traducirá en una mayor presencia en el escenario internacional actual.  

En el mes de mayo del presente año, se llevó a cabo la I Reunión del Mecanismo de Diálogo Político y de Cooperación entre la Comunidad Andina y la Federación de Rusia. Este hecho reviste gran importancia, no sólo por la excelente receptividad de ese país sino por las potencialidades y coincidencias encontradas, lo cual permitirá avanzar al unísono en temas como el tráfico ilícito de drogas, desastres naturales, medio ambiente y recursos naturales y lucha contra la corrupción, entre los mas importantes. Este acercamiento a un miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe ser desarrollada en el futuro inmediato, manteniendo un enfoque realista que se basa en la consideración de los intereses comunes y de la apertura mutua.  

Por último, debo resaltar que el impulso dado a la Política Exterior Común fue el resultado directo de la serie de reuniones que sostuvo el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores en la ciudad de Nueva York, en septiembre del ultimo año, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con sus contrapartes del Mercosur, la Unión Europea, y China, así como con el Subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, cuya coordinación estuvo a cargo de la Secretaría Pro Témpore.

Reconociendo que los Estados deben enfrentar una variedad de amenazas, acabamos de adoptar mediante Decisión del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, los lineamientos para una Política de Seguridad Común Andina, como una estrategia consensuada y convergente que unifica una visión y percepción de la seguridad andina con el objeto de fortalecer la institucionalidad democrática y el estado de derecho.  

Como una señal clara y contundente al resto de las naciones del orbe y del camino que queremos seguir, acabamos de emitir una declaración política sobre la caracterización de la Comunidad Andina como Zona de Paz, a fin de evitar el riesgo de proliferación de arsenales nucleares, biológicos, químicos o cualquier otro tipo de armas de destrucción masiva en nuestros territorios.  

El problema mundial de las drogas ha demandado, igualmente, un gran esfuerzo de los gobiernos andinos, a fin de controlar de la manera más eficiente este flagelo que hoy por hoy viven nuestras sociedades.

Por ello, se llevó a cabo en la ciudad de Cuenca, en abril del presente año, la III Reunión del Comité Ejecutivo del Plan Andino de Lucha contra las Drogas Ilícitas y Delitos Conexos, cuyos resultados fortalecen el marco institucional y normativo de la Comunidad Andina para el control de este grave problema.  

Convencido de la importancia de la Carta Andina para los Derechos Humanos, instrumento adoptado por los presidentes andinos en la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América del Sur, celebrada en la ciudad de Guayaquil el año 2002, a propuesta del Ecuador, la XII Reunión del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores aprobó el programa de trabajo para la difusión y ejecución de la Carta Andina para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

Su rigurosa aplicación otorgará credibilidad y consistencia al proceso integrador puesto que este instrumento no solo establece principios y mecanismos de vanguardia en comparación con otros, inclusive del mundo industrializado, sino que preserva, protege y desarrolla valores y tradiciones propias.  

Constituye un motivo de satisfacción para el Ecuador, la puesta en marcha del Programa Integrado de Desarrollo Social - PIDS - que fue fruto de un largo y exhaustivo trabajo en los cinco Países Miembros, a través del cual se recogieron los aportes de todos los sectores involucrados en la gestión, aplicación y recepción de las políticas sociales. Ahora, el gran desafío es implementar los mecanismos pertinentes a fin de desarrollar los ejes temáticos del programa integrado de desarrollo social, de manera que se consolide nuestro antiguo anhelo de alcanzar niveles aceptables de calidad de vida para nuestros pueblos.

Además, la implementación del Instrumento Andino de Seguridad Social y del Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo constituyen los primeros pilares de una nueva dimensión de promoción de los derechos laborales.

El Ecuador se complace en informar que ha constituido ya su Capítulo Nacional de la Mesa Andina por los Derechos de los Pueblos Indígenas y hace un llamado a los demás Países Miembros para constituir sus respectivos capítulos nacionales, a fin de convocar cuanto antes a la reunión andina de este mecanismo de participación social, cuya sede, me permito ratificarlo, fue ofrecida por mi país.  

Es para todos conocido que los avances en materia comercial y económica representan mayor sensibilidad para los Países Miembros de la Comunidad Andina y, en este sentido, queremos hacer un llamado a la reflexión sobre la necesidad que implica el lograr el establecimiento de una unión aduanera, con un arancel externo común y la futura concreción de un mercado común andino, que conviertan a la CAN en un sólido, creíble y serio proceso de integración.

A pesar de los obstáculos que hemos tenido que afrontar en este delicado eje de la integración, debemos resaltar los avances realizados en materia de régimen común sobre control aduanero y formación aduanera, así como el régimen para evitar la doble tributación y prevenir la evasión fiscal, modestos avances que contribuyen a la profundización de nuestra integración económica y comercial.  

En el mismo orden de ideas, hay que reconocer los esfuerzos que tuvieron que realizar los Países Andinos en el último semestre del año 2003 y en lo que va de este año, a fin de acordar un arancel externo común, que sigue todavía en proceso de consolidación y que demandará una dosis importante de mayor voluntad y compromisos políticos.  

Preocupado por la necesidad de fortalecer la institucionalidad andina, hemos creado el Comité Andino de Autoridades de Promoción de Exportaciones, el Consejo Consultivo Andino de Autoridades Municipales, el Consejo Andino de Ministros del Ambiente, el Consejo Andino de Ministros de Educación y el Consejo Andino de Ministros de Desarrollo Social, pues creemos firmemente que a través de estos nuevos órganos se logrará avanzar rápidamente hacia una política y programas de desarrollo común que redundarán en un mayor bienestar de nuestros pueblos y una mayor coherencia del proceso de integración.  

Correspondió al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores conocer y resolver sobre la renuncia del Secretario General de la Comunidad Andina, en diciembre del año anterior, en momentos de gran expectativa para la consecución de nuestros objetivos inmediatos. La designación del Embajador Allan Wagner como nuevo Secretario General de la Comunidad Andina no sólo es un acierto sino que representa una garantía para que a través de su gestión se consolide un nuevo despertar y se materialice el nuevo rumbo que precisa la Comunidad Andina para enfrentar los desafíos del futuro.  

En suma, estimados amigos, este ha sido un año de gran trabajo, de muchos esfuerzos desplegados y de importantes metas y logros alcanzados.  

Por todo ello, quiero agradecer a los Países Miembros por su respaldo a la gestión del Ecuador al frente de este proceso; a la Secretaría General de la Comunidad Andina por su invalorable apoyo técnico, que le ha merecido muy altos reconocimientos internacionales y finalmente a la Secretaría Pro Témpore de la Presidencia del Ecuador de la Comunidad Andina, así como a los diferentes organismos nacionales vinculados, cuyos equipos de trabajo supieron cumplir con gran solvencia y responsabilidad, el enorme desafío que significó asumir la conducción de un proceso con numerosos retos por superar a lo largo de este año.  

Al entregar en este momento la Presidencia del Consejo Presidencial Andino a mi colega y amigo Alejandro Toledo, Presidente de la República del Perú, quiero renovarle mi apoyo decidido a su gestión al frente del proceso de integración y, al mismo tiempo, comprometer su voluntad política para la consecución de los altísimos objetivos del proyecto comunitario y de su proyección en Sudamérica.

Tenemos la seguridad que su gestión nos llevará a nuevos derroteros que permitan alcanzar el ideal bolivariano y concretar las directrices contenidas en el Acta de Quito.  

No debemos olvidar que la integración andina históricamente ha sido, es y seguirá siendo, el fiel reflejo de la voluntad política de sus gobiernos y de sus sociedades. Debemos acercar el proceso de integración a las duras realidades que viven los 120 millones de ciudadanos andinos, cuyo bienestar constituye el propósito final y único de nuestras acciones para que, a partir de ese bienestar, podamos generar una mayor conciencia de unidad y solidaridad de las evidentes ventajas inherentes al concierto internacional, que se derivan de la constitución de un esquema de integración con personalidad decidida y carácter.

Como lo sentenció el libertador simón bolívar: “ En la desgracia la suerte nos unió; el valor nos ha unido en los designios, y la naturaleza nos dio un mismo ser para que fuésemos hermanos”.  

Muchas gracias.