En nombre del
Perú, con el corazón abierto, les decimos bienvenidos a este
pueblo andino latinoamericano que mira con esperanzas el futuro;
bienvenidos a esta Cumbre Presidencial, que ha comenzado con
desayuno extraordinariamente productivo.
Puedo comunicar
al público que, en efecto, ha sido así, gracias a la
participación de nuestros amigos Presidentes de la Comunidad
Andina, de los Cancilleres y de sus representantes.
Saludo a las
autoridades del Mercosur, que nos acompañan en ocasión de esta
Cumbre Presidencial, así como a los observadores de México,
Chile, Nicaragua y Panamá.
El desayuno ha
sido un acto de compartir un pan de la amistad y la integración,
un pan que tiene futuro, que está hecho con las manos de la
mujeres y hombres del Perú para extenderles sus brazos a
ustedes. Hemos hablado abiertamente de varios temas; estoy
seguro que hemos roto el programa que con tanto trabajo y ardor
han hecho nuestros Cancilleres, a quienes quiero felicitar
públicamente.
Los Presidentes
que no somos diplomáticos tenemos la mala costumbre de romper
los protocolos, pero, al final de cuentas, somos nosotros los
que cosechamos las largas horas que ellos dejan a sus familias
para organizarnos los temas.
Hemos hablado
de la integración con resultados concretos y hemos sido
exigentes con nosotros mismos, porque hay impaciencia y soy el
primero en sentirla. Hemos hablado de temas que van desde una
asociación estratégica para generar una alianza energética;
también sobre el tema del narcotráfico, y también hemos hablado
de integrarnos a través de la conectividad aérea, la integración
vial; así como del imperativo de soñar, con los ojos abiertos,
en que no hay necesidad de tener una visa para transitar al
interior de este gran país andino, y va a llegar pronto el
momento donde no necesitemos pasaportes; y, finalmente, hemos
hablado de la necesidad de que las credenciales universitarias
que se otorgan en nuestros países, sean válidas para todos los
países andinos.
Este XVI
Consejo Presidencial Andino tiene algunas agendas planteadas que
hemos roto en el desayuno: la estrategia de la lucha contra las
drogas, el narcotráfico, la inversión, el comercio internacional
y la cohesión social, la integración física y energética, la
estabilidad política y la gobernabilidad democrática de la
región.
El objetivo de
esta reflexión es atacar frontalmente los temas de la pobreza y
desigualdad social que atentan contra la gobernabilidad
democrática. La pobreza conspira contra la gobernabilidad
democrática y, por eso, nuestros enemigos no están más allá de
nuestras fronteras, sino al interior de la Comunidad Andina, al
interior del Mercosur y al interior de esta América Latina que
nos pertenece a todos.
Lograr el
objetivo de un crecimiento económico sostenido es indispensable,
sano, equilibrado, descentralizado, pero no es suficiente; tengo
un profundo respeto por los ministros de Economía, y por el de
mi Gobierno me siento muy orgulloso.
Ese objetivo de
crecer de manera sostenida, sana y descentralizada es un factor
indispensable pero insuficiente, si es que no hacemos que los
beneficios de ese crecimiento se sientan en los bolsillos de la
gente común y corriente, en los ciudadanos de a pie. La ética de
los Gobiernos no se mide por el número de ricos que tenga un
país, sino por el número de pobres que podemos reducir.
Me alegro
enormemente que se haya incorporado definitivamente en la agenda
social de la Comunidad Andina, y en la política exterior de
nuestros países, el tema de la cohesión y la inclusión social.
Sin agenda social no hay integración; sería incompleta si sólo
nos circunscribimos a los aranceles, que son indispensables para
tener una validez como interlocutores con Estados Unidos, la
Unión Europea o Asia. Pero la integración no se circunscribe al
tema arancelario.
Al fin y al
cabo ya no concebimos la integración si no combatimos al mismo
tiempo la exclusión social y, por esa razón, hay la necesidad de
redefinir conceptualmente la integración. Ya no es aquella en la
cual ponemos nuestras cabezas o los hombros para decirnos cuán
mal nos tratan los del norte, los de Europa o del Asia.
La integración
significa nuestra capacidad para identificar nuestras ventajas
comparativas al interior de nuestra subregión, convertirlas en
ventajas competitivas y salir a conquistar el mundo.
La
globalización no es un tema ideológico, es un dato que está ahí.
El reto es cómo le ponemos un rostro humano a la globalización o
cómo hacemos que la globalización nos permita reducir las
brechas entre los que más tienen y los que menos tienen.
Esta Cumbre
Presidencial ha comenzado temprano tocando carne y hueso. Hemos
hablado fuera de cámaras con mucha franqueza y quiero agradecer
profundamente al Presidente Alvaro Uribe, al Presidente Hugo
Chávez, a mi amigo Alfredo Palacio y al representante de Bolivia
del Presidente Rodríguez, porque hemos decidido ir más allá de
lo que han hecho nuestros Cancilleres, quienes lo han hecho muy
bien y de todo corazón.
Hoy tenemos más
cerca los sueños de nuestros integradores, como Bolívar, como
San Martín. Hoy estamos más cerca de nuestra integración, no
sólo al interior de la Comunidad Andina, sino también de la
Comunidad Sudamericana de Naciones, que fundamos hace poco en el
Cuzco milenario.
Hoy puedo
decirles con absoluta satisfacción que hemos avanzado. Nos queda
aún un largo trecho por recorrer, pero permítanme compartir con
ustedes algunos datos: el comercio internacional al interior de
la Comunidad Andina creció en 59 por ciento entre 2003 y 2004.
Ahora nos estamos mirando más a nosotros mismos. Entre enero y
abril de 2005 ya creció 24% y todavía nos queda la mitad del
año.
Pero el
comercio, además, no sólo se realiza en términos de materias
primas; se realiza en sectores con valor agregado y al interior
de este gran país, que es la Comunidad Andina. El crecimiento en
nuestro comercio exterior ha generado 700 mil puestos de
trabajo; al final de cuentas, eso es lo que vale.
El comercio y
la inversión al interior de la Comunidad Andina han crecido 59
por ciento entre 2003 y 2004, generando 700 mil puestos de
trabajo.
Los pobres son
primero, por eso, amigos Presidentes, debo decirles que la
integración va más allá de los aranceles, que son muy
importantes, y en los cuales nuestros técnicos están trabajando.
Hoy día tenemos
una agenda bastante cargada, tenemos observadores y amigos de
América Latina. Hoy día, el Presidente Toledo, en representación
del Perú, transferirá la presidencia Pro Tempore de la CAN a
nuestro amigo Hugo Chávez, de Venezuela.
Le hemos
expresado en privado que él tendrá absolutamente todo nuestro
respaldo para cohesionarnos aún más. Le hemos expresado que
nuestro corazón y nuestros brazos están tendidos para construir
una Comunidad Andina, una Comunidad Sudamericana, una América
Latina mestiza, más integrada, más fuerte y lista para
conquistar las inversiones y el comercio internacional. Desde la
alianza estratégica energética hasta la creación de un medio de
comunicación latinoamericano, son parte de nuestra agenda, que
ya no sólo está compuesta de sueños, porque hemos puesto sobre
la mesa la voluntad política de hacerla realidad.
Nos queda una
agenda por cumplir. Quiero, al inaugurar esta Cumbre
Presidencial Andina, decirle al Presidente de Colombia, al
Presidente de Ecuador, al Presidente de Venezuela, al
representante del Presidente Rodríguez de Bolivia, a los
observadores, al Secretario General de la Comunidad Andina,
gracias por escucharnos; ahora queremos resultados.
Hay una sana
impaciencia, atenderla es responsabilidad nuestra. Hugo, tienes
en tus manos la responsabilidad de cohesionarnos aún más, tienes
la responsabilidad de unirnos, de establecer las pautas de una
agenda que nos una, nos cohesione mirando al mundo. Hemos
demostrado que los latinoamericanos sí podemos.
Hemos
conversado en el desayuno sobre los temas que, en mi opinión,
son centrales y le pido ahora públicamente al Secretario General
de la Comunidad Andina que nos haga un acta resumen de la
conversación presidencial de ese desayuno. Se lo pido atendiendo
a su generosidad, con mucha humildad, porque formará parte de la
agenda para el futuro.
De todo
corazón, en nombre del pueblo peruano, en nombre de mi Gobierno
y en nombre de mi pasión por la integración, les digo
bienvenidas a todas las delegaciones que generosamente nos
acompañan y, a ustedes, amigos colegas, gracias por trabajar
para el futuro.
Soy un
Presidente agricultor, como estoy seguro ustedes lo son en sus
respectivos países. Nos queda ser agricultores en la región
andina, en la Comunidad Sudamericana de Naciones, en esta
América Latina que deposita una gran esperanza en sus vidas.
Bienvenidos de
todo corazón, que Dios nos ilumine para tomar decisiones y
entregar resultados concretos.
Muchas gracias