Palabras
del Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ante el XIV
Consejo Presidencial Andino
Quirama, 27 de junio de 2003
Señores Presidentes,
Fue con inmenso
placer que acepté la honrosa invitación del Presidente Alvaro
Uribe para este encuentro por ocasión del Consejo Presidencial
Andino. Agradezco a todos esta especial consideración y este
gesto de gran amistad para con Brasil. El mensaje que me gustaría
transmitir hoy día es ya hasta cierto punto, del conocimiento de
todos. Vengo a reiterar, en primer lugar, la visión brasilera
sobre la integración de América del Sur. Mi presencia acá hoy día
demuestra que la prioridad conferida por mi gobierno a nuestra
vecindad es ampliamente compartida.
Quiero dejar
claro, una vez más, lo que ya tuve la oportunidad de decir
personalmente a cada Presidente. El Gobierno Brasilero no quiere
que la integración suramericana sea apenas el objeto de un
discurso teórico. El objetivo de este movimiento político de
amplio alcance es el bienestar de nuestros pueblos. La gran
diferencia en relación a visiones anteriores está en la certeza
de que el desarrollo de nuestros países presupone que estemos
cada vez más unidos, económicamente, socialmente, culturalmente
y políticamente. Solamente así consolidaremos la democracia y la
convivencia pacífica. El Brasil tiene conciencia de su
responsabilidad para que alcancemos, unidos, nuestra meta común.
El pueblo brasilero conoce y acepta esa realidad.
Ya hemos empezado
a tratar de las cuestiones más difíciles que afectan nuestras
poblaciones, en materia de seguridad, terrorismo, tráfico de
drogas, violencia urbana. Sabemos que solamente lograremos superar
estos males si enfrentamos con coraje, el hambre, las
enfermedades, el analfabetismo, el desempleo y la marginalidad
social. De nuestro diálogo político pueden emerger - y de hecho
ya están surgiendo- propuestas concretas para la conformación de
una América del Sur democrática, próspera, unida y socialmente
más justa. No se trata de una América del Sur según la visión
particular de cada uno de nuestros países. Queremos la América
del Sur de todos nosotros y para todos los suramericanos.
Mis colegas,
El Brasil concibe
la integración entre el Mercosur y la Comunidad Andina como una
herramienta para alcanzar una relación que refleje el peso de
ambos bloques. La integración económico-comercial no es un fin
en si misma .La integración suramericana no es excluyente de
otros procesos en que todos estamos envueltos. Debemos tener la
sabiduría de encontrar soluciones propias para problemas y
circunstancias que son comunes. En la reciente Cumbre del MERCOSUR
en Asunción, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay concordaron en
que la negociación con los países de la Comunidad Andina tiene
significado especial, que es diferente de todas las otras. Debemos
concluir rápidamente nuestras negociaciones comerciales, etapa
esencial de nuestra integración. Afirmo nuestro compromiso de
conformar, hasta el final del 2003, una zona de libre comercio
entre los países de la Comunidad Andina y el Mercosur.
Es necesario ir más
allá de la discusión sobre aspectos tarifarios. Es imperativo
crear condiciones para la implementación de políticas que
favorezcan nuestra integración productiva. Una acción coherente
de los dos bloques será capaz de movilizar recursos ante los
organismos financieros para el desarrollo de nuestra América del
Sur. Con el objetivo de superar dificultades de crédito, vengo
reiterando el compromiso brasilero de valorizar el Convenio de Créditos
Recíprocos de la ALADI como instrumento del comercio regional de
bienes y de servicios.
En todos mis
pronunciamientos vengo insistiendo sobre la importancia de la
integración física entre nuestros países. No puede haber
progreso sin energía, transportes y comunicaciones eficientes.
Hemos trabajado en el ámbito de la Iniciativa para la Integración
de la Infraestructura Regional Suramericana para promover la
interconexión de esos sectores. En la próxima semana habrá una
importante reunión en Caracas para dar seguimiento a los
proyectos previstos a lo largo de los ejes de integración y
desarrollo. Algunos de ellos beneficiarán áreas remotas y
poblaciones menos favorecidas. En agosto, será realizado un
seminario en BNDES, en asociación con la Corporación Andina de
Fomento, en Rio de Janeiro, con el propósito de examinar el
financiamiento de obras de infraestructura. Los países de la América
del Sur fueron invitados a participar y presentar proyectos.
Para que los países
de la América del Sur puedan obtener ganancias reales en las
negociaciones comerciales de mayor alcance, es importante que el
Mercosur y la Comunidad Andina coordinen efectivamente sus
posiciones. Me gustaría detenerme un minuto sobre cómo veo la
negociación del ALCA. Es oportuno que lo haga, porque el Brasil
ejerce, de acá a 2005, la co-presidencia de las negociaciones,
juntamente con los Estados Unidos. El Presidente Bush y yo
hablamos del asunto en Washington y nuestros gobiernos reafirmaron
el compromiso de llevar las negociaciones a buen término.
Mi Ministro de
Relaciones Exteriores viene manteniendo contactos constantes con
el representante Comercial de los Estados Unidos. Además de eso,
hubo, hace poco, una reunión, por invitación de la parte
norteamericana en las cercanías de Washington, en que varios países
de la Comunidad Andina estuvieron representados. En todas esas
ocasiones, hemos expresado a nuestros amigos norteamericanos el
interés en que las negociaciones tengan éxito.
Pero para eso, es
necesario, en primer lugar, que exista efectiva disposición de
los Estados Unidos, que es la economía más poderosa, de abrir su
mercado y retirar restricciones de todo tipo de productos de
nuestro interés prioritario, como los agrícolas, el acero, los
textiles, entre otros. De poco sirve tener ochenta o aún noventa
por ciento de puntos liberalizados si en los veinte o diez por
ciento que quedaron de fuera ( definitivamente o por plazo
indeterminado) estén aquellos en que justamente se concentra
nuestro mayor interés.
En segundo lugar,
las negociaciones tienen que ser equitativas y tomar en cuenta la
etapa diferente de desarrollo de nuestras economías. Los Estados
Unidos afirman - y yo hasta puedo entender eso, aunque lamente -
que ciertos asuntos, que ellos consideran sensibles, como los
subsidios agrícolas o las reglas antidumping, solo serían
discutidos en la OMC, a la luz de las aptitudes de otros países.
Hemos buscado hacer ver que hay asuntos que, del mismo modo, son
sensibles para nosotros, una vez que pueden significar
limitaciones a políticas de desarrollo industrial, tecnológico,
socio-ambiental, etc. Nosotros creemos que el mejor foro para
discutir estos temas, en que tenemos dificultades reales, es la
OMC, donde hay mayor diversidad de actores y, por lo tanto, mayor
equilibrio de fuerzas. Por eso, defendemos para las negociaciones
del ALCA un enfoque pragmático, dejando a cada país o grupo de
países, que así lo deseen, la libertad de hacer concesiones más
profundas de forma bilateral. Nuestros interlocutores en
Washington han demostrado comprender la necesidad de un enfoque de
esto tipo.
Quiero reiterar
una vez más que nuestra prioridad en materia de integración es
la América del Sur y que estamos dispuestos a hacer lo que sea
necesario para acelerar las negociaciones con la Comunidad Andina
y sus miembros.
Participé
recientemente de algunos encuentros con países desarrollados.
Estuve juntamente con el Presidente Fox, en la reunión de Evian
con los países del G-8. Tanto en el diálogo formal como en
encuentros bilaterales, resalté la importancia de la integración
suramericana y destaqué la necesidad de inversiones en
infraestructura. Hablé del combate al hambre, que es una obligación
de todos, y di sugerencias sobre posibles mecanismos para la
obtención de recursos con ese fin. Me inspiré, sobre otras
ideas, en las propuestas de mecanismos innovadores de
financiamiento, que discutimos en el Cusco y cuyos detalles
nuestros Ministros de Hacienda y de Economía deben analizar.
También con el
Presidente Bush con quién tuve una profunda discusión, en una
reunión conjunta de Gabinete, expuse nuestros objetivos de
integración. Afirmé que la integración física requiere
recursos de que hoy no disponemos en cantidad suficiente. Pero
destaqué también que ella genera oportunidades de negocios y
sociedades con empresas de los países desarrollados - incluso
naturalmente las norteamericanas. Dije al Presidente Bush que si
queremos tener una América del Sur pacífica y políticamente
estable, tenemos que enfrentar la cuestión del desarrollo y de la
justicia social. No podemos esperar que el mercado resuelva todos
nuestros problemas.
De la misma
manera, el Presidente Chirac, entre otros, expresó apoyo a las
propuestas que llevé a Evian. Tales propuestas de simpatía son
importantes y tenemos que trabajar sobre ellas, así como debemos
continuar la lucha contra los obstáculos a nuestro comercio,
comenzar por los intolerables subsidios agrícolas y otras prácticas
proteccionistas.
Pero el diálogo
en Evian, incluso con otros países en desarrollo, me hicieron
ver, todavía con claridad, que no podemos dejar que nuestro
crecimiento económico y la solución de nuestros problemas
sociales dependan apenas o principalmente de los países ricos.
Necesitamos reforzar nuestros lazos con otras naciones en
desarrollo.
La prioridad
natural es nuestra región. La América del Sur y los otros países
latinoamericanos. Pero no podemos quedar restrictos a ella. El
Mercosur ya estableció negociaciones con África e India, que
deberán llevar a la constitución de áreas de libre comercio.
Estaré, dentro de cuarenta días, realizando un viaje a cinco países
del sur de África, en que, entre otras cosas, procuraré explotar
formas de ampliar todavía más esa cooperación económica.
Sin embargo
desearía que esos movimientos en dirección a una mayor integración
comercial no quedasen restrictos a Mercosur y pudiesen envolver
toda América del Sur. Por esa razón, inicié consultas con líderes
de países árabes, con los cuales nuestra región mantiene tantos
lazos, con miras a una reunión de cumbre de jefes de Estado y
Gobierno suramericanos y del mundo árabe, para el primer semestre
del año que viene. Estaré escribiendo a cada uno de los
Presidentes de nuestra región, exponiendo de modo más formal y
detallado esta propuesta, para la cual ya tuve una reacción
positiva de los gobernantes árabes a quién he consultado.
En el pasado
reciente presenciamos conflictos internacionales sobre los cuales
manifestamos nuestra preocupación. Debemos reafirmar la
importancia del multilateralismo, la importancia de asegurar la
vigencia del derecho internacional y privilegiar el ejercicio de
la diplomacia para la manutención de la paz y de la seguridad
internacional. A este respeto, no puedo dejar de invitarlos a
reflexionar en conjunto sobre las principales cuestiones de la
agenda internacional, a fin de promover la reforma de las naciones
Unidas, incluso del Consejo de Seguridad.
Para finalizar,
quiero exhortar a mis colegas Presidentes para que trabajemos en
conjunto para rescatar la deuda que tenemos para con las masas de
excluidos de nuestros países. Aprendiendo a partir de nuestras
experiencias tendremos condiciones de ejecutar con éxito los
programas sociales indispensables al verdadero desarrollo.
Muchas gracias.
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