Hacienda Quirama,
Colombia, 28 de junio de 2003
Es para mi muy grato
participar en esta reunión del Consejo Presidencial Andino y
tener la oportunidad de compartir con mis colegas la calidez,
amabilidad y espíritu emprendedor del pueblo colombiano. Gracias
Presidente Uribe por acogernos en su hermosa tierra.
Al término de esta
reunión el Ecuador asume la Presidencia de la Comunidad Andina,
importante responsabilidad en un momento de grandes definiciones
para el futuro del proceso de integración. En tal sentido nuestra
expectativa con respecto a este XIV Consejo Presidencial Andino es
muy amplia pues los resultados del mismo establecerán las bases
para el desarrollo de la gestión de la presidencia ecuatoriana.
Señores Presidentes, el
Ecuador ha venido a esta reunión con la esperanza de que nuestro
proyecto común adopte un nuevo y definitivo carácter, pues en
los últimos años, este proceso se ha visto afectado por una
serie de contradicciones y retrocesos, como las dificultades que
enfrenta el perfeccionamiento de la Unión Aduanera. En múltiples
ocasiones los Presidentes hemos dado claras directrices sobre la
necesidad de avanzar hacia la construcción del Mercado Común
para el año 2005. Todo ello parece haber caído en saco roto
cuando vemos con desilusión que la ejecución de nuestras
instrucciones sigue subordinada a consideraciones técnicas y
presiones de toda índole, que muchas veces pueden más que la
clara decisión de los Primeros Mandatarios de impulsar la
integración comercial y política.
Considero que es
conveniente recordar ante este foro que la integración se nutre
de dos vertientes: en primer lugar, la voluntad política, que a
su vez se sustenta en nuestros orígenes y culturas comunes, y en
segundo termino, en la solidaridad.
La voluntad política,
debe necesariamente traducirse en hechos, en acciones concretas
que evidencien la integración buscada. La solidaridad, constituye
la esencia de todo proceso integrador. Sin solidaridad no hay
integración posible. Ahora bien, ese concepto implica un adecuado
balance entre el interés nacional y el comunitario, teniendo
presente que en los procesos de integración no debe haber grandes
ganadores ni grandes perdedores, sino, un reparto equilibrado y
equitativo de beneficios.
Es necesario establecer un
claro plan de trabajo, bajo nuestra directa supervisión, para que
en el corto plazo se defina lo que falta por acordar en el arancel
externo común. Este instrumento debe contribuir a fortalecer el
concepto de la integración política tan bien traído a
reflexión por el presidente Uribe en su discurso de ayer, como el
principal objetivo regional. El Arancel, no puede ser el
instrumento detrás del cual se refugien las ineficiencias que han
retrasado el progreso de la región y su puesta a tono con el
mundo abierto y competitivo en el que estamos inmersos.
El arancel externo común
tampoco puede ser utilizado como mecanismo para justificar o
encubrir las ineficiencias de los sectores productivos ni para
diferir la necesidad de reducir los llamados “Costos País”,
que permiten a los gobiernos que presidimos, justificar la
inacción.
La Comunidad Andina de
Naciones deber acoger con entusiasmo el planteamiento del
Presidente Uribe de establecer un periodo corto en el que pongamos
a prueba nuestra voluntad de cumplir con los compromisos
adquiridos. De no hacerlo continuaremos en el juego tradicional,
que ha debilitado la integración.
De otro lado, Ecuador
acoge con interés la propuesta del Secretario General de la
Comunidad Andina, de buscar alternativas para preservar el acervo
comunitario en las negociaciones que individualmente emprenda
algún País Miembro con países no miembros de la ALADI. No
podemos ni pretendemos oponernos a que cualquiera de nuestras
naciones, en forma soberana, negocie con terceros países, pero
mantenemos nuestra preferencia por la negociación en bloque, por
la fortaleza que ello nos confiere.
Hace pocas semanas tuve la
oportunidad de reunirme con el Presidente Lula da Silva, con quien
acordamos darle un nuevo impulso a las negociaciones entre la
Comunidad Andina y el MERCOSUR. El Ecuador, en su presidencia,
priorizará la conclusión de esas negociaciones a más tardar en
diciembre próximo.
Asimismo, nos preocupa que
otros aspectos básicos sigan la interminable discusión de
nuestros técnicos sin llegar a definiciones concretas sobre los
problemas que aquejan al comercio intrasubregional. Me refiero a
la falta de consensos y compromisos sobre los regímenes aduaneros
especiales, los mecanismos de estabilización de precios no
comunitarios para productos agropecuarios, la definición de
normas especiales de origen o requisitos específicos de origen
para los productos que generan distorsiones en el comercio, debido
a concesiones unilaterales de Países Miembros a terceros, entre
otros problemas.
Si a ello sumamos que aún
está pendiente la aprobación de la Política Agropecuaria
Común, de los compromisos derivados de las Directrices del
Consejo Presidencial de Santa Cruz de la Sierra, de la falta de
cumplimiento de las sentencias del Tribunal Andino de Justicia que
ha traído como consecuencia la aplicación de sanciones, algunas
de ellas desproporcionadas, que no hacen más que matar los flujos
de comercio interno y alentar las corrientes opuestas al proceso,
tenemos francamente un panorama descorazonador que amerita una
intervención directa de los Presidentes para que las diferencias
técnicas sean superadas por la voluntad política.
Por otro lado, es
necesario profundizar los trabajos de armonización y convergencia
de políticas macroeconomicas. En este ámbito se encuadra la
estrategia de la geometría variable mencionada por el secretario
general, que es la aceptación de realidades existentes; con ello
aspiraríamos a reducir los efectos cruzados de la volatilidad
cambiaria que atenta contra la estabilidad y crecimiento de los
flujos comerciales, y abriríamos un espacio más amplio de
cooperación para mejorar la capacidad competitiva de las
economías Andinas.
Un urgente análisis para
la implementación de la salvaguardia cambiaria es indispensable.
Coincidimos con el Presidente Alvaro Uribe en que los países de
la CAN se lesionan cada vez que uno de ellos devalúa su moneda.
Pero la integración
andina no sólo abarca los aspectos comerciales y económicos, y
más allá de la integración política, deberá abarcar el
desarrollo de la agenda social, el ejercicio de la Política
Exterior Común, la integración física, el desarrollo
fronterizo, el desarrollo sostenible, el medio ambiente y el
desarrollo institucional.
El desarrollo de la
dimensión social y cultural debe ocupar un papel principal en
nuestra agenda comunitaria a fin de incorporar a los actores más
vulnerables de nuestras sociedades al proyecto andino. Un
instrumento de apoyo de la misma es el Plan Integrado de
Desarrollo Social, definido en la reunión Presidencial de
Carabobo, que enfrenta los graves problemas de pobreza, exclusión
y desigualdad social en la subregión. Este XIV Consejo
Presidencial Andino ha sido el marco propicio para adoptar los
lineamientos para la formulación del Plan Integrado de Desarrollo
Social que deberán desarrollar nuestros ministros del área.
En esta temática no se
puede dejar de mencionar el interés por consolidar la
participación de los campesinos y de los pueblos indígenas en
todos los ámbitos del proyecto de integración, el necesario
apoyo que debemos dar en forma comunitaria a nuestros emigrantes,
la reactivación de las concertaciones en materia educativa,
cultural y de ciencia y tecnología y la posible incorporación
del Convenio Andrés Bello al Sistema Andino de Integración. Les
invito a fortalecer estas buenas intenciones y transformarlas en
realidades en cada uno de nuestros países.
En el desarrollo de la
Política Exterior Común, vemos con satisfacción que nuestros
Cancilleres han acordado un Mecanismo de Diálogo y Cooperación
Política con la India; que se avanza en un texto consolidado de
Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión
Europea y la Comunidad Andina como paso previo a la negociación
de un acuerdo de asociación, y que estamos en la vía de
fortalecer nuestro relacionamiento con el Canadá en materia de
comercio. Estos son resultados concretos que debemos aplaudir y
alentar, pues constituyen parte de una imagen común, de bloque,
que no debemos dejar de promover.
La cooperación política
entre nuestros países debe ser reforzada para tratar abierta y
francamente los graves problemas comunes a nuestra región, como
son la lucha contra los narcotraficantes, los grupos terroristas,
el crimen organizado, la corrupción, la violencia, así como los
problemas de gobernabilidad, entre otros.
Estos temas, que muchas
veces preferimos tratar en otros foros, ya deben dejar de ser
vedados en nuestras reuniones. Así como los Presidentes y los
Jefes de Estado de otros bloques de integración resuelven en
forma directa y franca sus diferencias y los problemas que aquejan
a sus procesos de integración, nosotros también debemos dar ese
paso hacia adelante y discutir abiertamente sobre todos los
problemas y dar los necesarios correctivos cuando veamos que el
proceso de integración no avanza conforme las directrices
presidenciales.
Consecuentes con la
voluntad popular de elegir parlamentarios andinos en forma
directa, debemos apoyar las labores de ese importante órgano
comunitario, dotándole de nuevas facultades como es la tarea de
homologación de leyes, para luego reflexionar sobre la
posibilidad de que algún momento pueda disponer de potestades
legislativas supranacionales.
Por último, hay que
terminar definitivamente con la incertidumbre que significa el que
instituciones andinas como la Secretaría General y el Tribunal
Andino de Justicia no cuenten con una fuente estable de
financiamiento. Para ello, debe elaborarse un mecanismo permanente
que permita autofinanciar estas instituciones, sea a través de la
provisión de créditos de la CAF o a través de las utilidades
anuales que corresponden a los países por ese organismo y por el
Fondo Latinoamericano de Reserva.
Señores Presidentes, me
comprometo a fortalecer el sistema Andino de Integración. Me
obligo a realizar un trabajo conjunto entre la Secretaria
Pro-Tempore a cargo del Ecuador con el Sistema Andino de
Integración. Daré todo el respaldo al nuevo orden recién creado
del sistema andino de integración; al Consejo Electoral Andino,
con el que me reuniré inmediatamente.
Debemos convertir al
parlamento Andino, nuestro órgano deliberante, en el instrumento
que evalúe con visión política integradora, nuestros avances,
fortalezas y debilidades, que oriente las estrategias a futuro. La
Elección directa y completa de los 25 diputados de la Subregion,
es mas que una obligación; es la posibilidad más efectiva para
acelerar el proceso integracionista.
Comprometo al Ecuador a
impulsar estos temas dentro del proceso Andino con la mayor
seriedad, responsabilidad y voluntad política: Señores
Presidentes, los invito a acompañarme en esta tarea.
Muchas gracias