Presentación
de la Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Carolina
Barco, ante los órganos del Sistema Andino de Integración
Recinto de Quirama, Antioquia, 25
de junio de 2003
Señoras y señores,
Es un honor para mí dirigirme a
ustedes en el marco de este Décimocuarto Consejo Presidencial
Andino, el cual, sin lugar a dudas, marcará el inicio de una
nueva etapa de nuestro proceso de integración.
Es justamente en esta etapa de
redireccionamiento en la que resulta esencial la profundización
del diálogo político y el mantenimiento de una estrecha
coordinación entre todos los organismos que forman parte de la
institucionalidad andina, con el fin de que los beneficios del
proceso lleguen a sectores cada vez más amplios en nuestros
países.
Considero fundamental iniciar
esta breve presentación, reiterando la importancia que reviste un
espacio como éste para el fortalecimiento de nuestra Comunidad,
con el convencimiento de que se constituye en el escenario
propicio para el intercambio de ideas y la retroalimentación
entre los órganos del Sistema Andino de Integración.
Son justamente estos espacios los
que nos permiten conocer no sólo las acciones que en pro del
proceso integrador se adelanta al interior de cada uno de los
órganos del sistema, sino también cuáles son las propuestas de
los miembros del SAI con relación a las actividades que se
desarrollan en las instancias ejecutivas de la CAN.
Ha sido así como han surgido
múltiples iniciativas que se han concretado en Decisiones de este
Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y que han
contribuido notoriamente a la profundización del Proceso de
Integración Andino.
Lo anterior es muestra de que la
institucionalidad dentro de cualquier esfuerzo integrador resulta
de vital importancia, en la medida en que constituye el elemento
cohesionador que respalda y da continuidad al proceso. Así mismo,
brinda condiciones políticas e institucionales, internas y
externas, que le han permitido a la CAN avanzar con la mayor
estabilidad posible.
En ese sentido, me gustaría
mencionar sólo dos ejemplos que muestran cómo la acción
conjunta y coordinada entre nuestros órganos puede traer consigo
sorprendentes resultados que, finalmente, benefician al actor
privilegiado de la Comunidad: el ciudadano andino.
Quiero empezar esta breve
ilustración mencionando los recientes avances en materia de
salud. En el marco del Organismo Andino de Salud —Convenio
Hipólito Unanue— se gestó la iniciativa del “Plan Andino de
Salud en Fronteras”, la cual después de ser estudiada tanto por
el Consejo Andino de Ministros de Salud, como por el Grupo de Alto
Nivel de Integración y Desarrollo Fronterizo, fue presentada al
Consejo Andino de Cancilleres, el cual aprobó una Decisión a ese
respecto e instruyó para que se siguiera trabajando en la
implementación de dicho Plan. En seguimiento de dicho mandato, el
pasado 20 de junio, en reunión celebrada en la ciudad de Bogotá,
fue constituido el Comité Ejecutivo del Plan.
El otro ejemplo reciente y
valiosísimo de la importancia de la coordinación entre los
miembros del sistema, lo constituyen las tres decisiones que
serán aprobadas el día de hoy por el Consejo Andino de Ministros
de Relaciones Exteriores: el “Instrumento Andino de Migración
Laboral”, el “Instrumento Andino de Seguridad Social” y el
“Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo”.
Dichos Instrumentos, que
permitirán al trabajador migrante que resida en el territorio de
la subregión gozar del beneficio de trato nacional en cualquiera
de los países miembros, son el resultado de la acción conjunta y
coordinada entre varios de los órganos de este Sistema de
Integración. En este arduo proceso de generación de consensos en
torno a los textos finales de las propuestas trabajaron las
Cancillerías nacionales con el apoyo constante y férreo del
Consejo Asesor de Ministros de Trabajo, la Secretaría General, el
Consejo Consultivo Laboral Andino y el Parlamento Andino.
El anterior es un claro ejemplo
de que aquél adagio popular “la unión hace la fuerza”, es
más que cierto cuando se trata de sacar adelante iniciativas que
requieren del concurso y la opinión de diferentes sectores de los
Estados y las Sociedades Andinas.
Es necesario consolidar esta
dinámica y hacerla una práctica recurrente en el accionar
institucional andino. Debemos tomar atenta nota de los éxitos que
han traído consigo las acciones mancomunadas de nuestras
instituciones subregionales, a fin de seguir su buen ejemplo e
incorporar dicha dinámica a nuestro accionar cotidiano.
No debemos bajar la guardia,
máxime ahora que el redireccionamiento de la CAN apunta hacia un
fortalecimiento de dimensión social de la Integración. Es
indispensable que trabajemos unidos y en pro de nuestro objetivo
primigenio: el mejoramiento de la calidad de vida de las
poblaciones andinas.
Muchas gracias.
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