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Entrevista con el
Secretario General de la Comunidad Andina
En el marco del
XIV Consejo Presidencial Andino, que se realizará en Colombia, el
Secretario General de la Comunidad Andina, Guillermo Fernández de
Soto, se pronunció sobre la importancia de este grupo subregional
frente a los desafíos que impone un mundo globalizado y su rol
central en la promoción del desarrollo armónico y equilibrado de
la subregión para propiciar su efectiva inserción internacional.
¿Cuál es la
nueva orientación estratégica de la integración?
La integración
ya no es lo que fue hace 34 años. Hemos pasado de propuestas de
sustitución ampliada de importaciones a un planteamiento en el
que combinamos la estrategia de mercado común con la inserción
competitiva en el concierto internacional.
Hoy estamos
construyendo un proyecto integrador de cara a la globalización
que nos permita actuar de manera conjunta en el escenario
internacional. Por ello, tenemos una visión compartida de
fortalecer nuestros procesos democráticos y la gobernabilidad,
respeto indeclinable por los derechos humanos y lucha contra el
terrorismo y el problema mundial de las drogas y sus delitos
conexos, para construir un proyecto subregional más cercano a las
expectativas y realidades del ciudadano.
En ese sentido,
en el XIV Consejo Andino de Presidentes se rubricarán las nuevas
líneas estratégicas por la que se orientará el proceso de
integración e impulsarán una segunda generación de políticas
que a través de una agenda multidimensional que se concentrará
en el desarrollo de una agenda social, la profundización de la
política exterior común, la construcción del Mercado Común, el
desarrollo sostenible y la integración física de Sur América.
Todo ello, con la
profunda convicción de que la integración andina es un poderoso
instrumento para promover el desarrollo armónico y equilibrado de
nuestros países y es la opción idónea para contribuir al
mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.
¿Cuál es el
potencial de la región?
Esta pregunta me
lleva a una reflexión de carácter estratégico. La Comunidad
Andina tiene en la actualidad 120 millones de personas y un PIB de
300 mil millones de dólares, lo cual la constituye en un mercado
nada despreciable. La Comunidad Andina unida a un Mercosur que
ahora resurge con ímpetu renovado, representa 1 millón de
millones de dólares de producto bruto. Un mercado de más de 400
millones de personas. Un territorio que explica un tercio de la
biodiversidad del planeta y casi un cuarto del agua dulce del
mundo. Somos una de las grandes plataformas continentales, en un
mundo que hoy parece tan sorprendentemente unipolar, pero que
estamos en la obligación de convertir en uno más multipolar, mas
balanceado, con la fuerza de la Unión Europea y la decisiva
emergencia de China e India.
Por ello, resulta
prioritario concluir con el MERCOSUR el acuerdo de libre comercio,
así sea por etapas, lo antes posible, y en todo caso previo al 31
de diciembre de 2003, y reiniciar y fortalecer el diálogo
político para la consolidación del espacio suramericano.
¿Qué
institucionalidad ha construido la Comunidad Andina?
A lo largo de sus
34 años de existencia, la Comunidad Andina ha establecido una
importante institucionalidad que se refleja en organismos como la
Secretaría General, la Corporación Andina de Fomento, el Fondo
Latinoamericano de Reservas, el Tribunal Andino de Justicia, el
Parlamento Andino y los Convenios Andrés Bello e Hipólito
Unanue.
Este marco
institucional ofrece la seguridad jurídica necesaria y las bases
para generar nuevas alternativas a los profundos desafíos
económicos, políticos y sociales que vive la subregión. No
obstante, requiere su fortalecimiento con especial atención en la
vigilancia y cumplimiento de la normativa comunitaria, y en el
afianzamiento de la Secretaría General como unidad estratégica y
ejecutiva de los temas centrales de la agenda multidimensional.
Todo ello permitirá iniciar una segunda generación de políticas
de integración que responda a las nuevas dimensiones del proceso
y a las demandas de nuestros pueblos.
¿Cómo ha
impulsado la Comunidad Andina el comercio intra-regional y el
acceso a terceros mercados?
Naturalmente, los
paradigmas económicos de hace 34 años ya no son los nuestros.
Muchas de las teorías que los economistas de entonces pregonaban,
ya no están en boga. Pensaban, por ejemplo, que los mercados
nacionales debían ser protegidos para que crecieran, antes de
abrirse al mundo en competencia. En la economía global en la que
estamos, muchos de sus instrumentos ya no son posibles.
Hoy nuestro reto
es fortalecer la complementariedad de nuestras economías andinas
y generar nuevas oportunidades comerciales en terceros mercados.
Para el cumplimiento de este propósito, tenemos que continuar
abriendo nuestras puertas al mundo. En efecto, desde la década de
los noventa iniciamos este proceso que le ha permitido al comercio
comunitario aumentar en forma exponencial. En los 34 años de
existencia hemos logrado pasar de 111 millones a casi 6 mil
millones de dólares. Es decir, el crecimiento ha sido de 50
veces. Y no debemos olvidar que el 90% del comercio
intracomunitario está concentrado en manufacturas que significan
la generación de valor agregado y puestos directos de trabajo.
A su vez, la
Comunidad Andina se ha constituido en una plataforma eficaz que ha
permitido el acceso a los mercados mundiales más dinámicos,
gracias a la acción conjunta de sus socios en diversos
escenarios. Muestra de ello, son los beneficios obtenidos con los
Estados Unidos, a través del ATPA - hoy ATPDEA -, y del
SGP-Andino con la Unión Europea.
¿Cuáles son los
nuevos retos internacionales a los que debe responder la Comunidad
Andina?
Los nuevos
problemas que afrontamos no pueden ser resueltos por cada uno de
los países individualmente. Son realidades que “perforan” las
fronteras, que “migran” y que, en consecuencia, requieren de
un marco institucional común.
La defensa de la
democracia y los derechos humanos, la lucha contra la droga y el
terrorismo, la protección de la biodiversidad andina, la defensa
y promoción de la amazonía, las políticas de desarme y la
construcción de una zona de seguridad regional, la creación de
un mercado laboral flexible y unificado, el libre tránsito de los
ciudadanos, todos esos problemas son comunitarios. Ese es el
desafío de nuestra política externa común.
Pero aún tenemos
varios retos adicionales en el propósito de consolidar la
competitividad y la relevancia de nuestros países en los nuevos
escenarios de negociación hemisférica, entre ellos, diseñar y
ejecutar políticas de reestructuración productiva, desarrollo de
cadenas sectoriales, complementaciones productivas, así como
estrategias competitivas territoriales, con el propósito de
fortalecer las posibilidades del mercado andino ampliado y las
asociaciones productivas de las pequeñas y medianas empresas con
destino a los mercados mundiales.
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